viernes, diciembre 31, 2004

Scrivere é liberarsi

Eso decía anoche la Cura di sé. "Escribir es liberarse". Supongo que este era el propósito de este blog. Supongo que, al menos en parte, lo está cumpliendo.


Mañana, cuando amanezca 2005, me habré despedido de algunas cosas que creía parte inseparable de lo que soy. Habré dicho adiós, principalmente, a quienes durante años fueron mis amigos. No es sólo que ellos no entiendieron lo que me ocurría cuando recaí: es que yo misma, ahora, no soy capaz de aceptar la normalidad con la que prefieren tratarme. Sé que tengo vedada la intimidad de la que un día disfruté; y sin ella, no necesito jugar a rol, ir a discotecas y hacerme la ilusión de que pertenezco a un grupo.

A veces me pregunto si alguna vez piensan en mí. Si me añoran como yo a ellos. Si era real todo lo que mostraron sentir por mí; y cómo puede ser real ahora su camino sin mí, "como _me han dicho_ si nada hubiera sucedido". Como si yo fuera "parte de un pasado que quedó atrás para siempre".

Pero para mí fue real. Es real ahora, y no recuerdo ruptura que haya aceptado con más dolor que esta. Sé que algún día lo superaré, pero éste no es ese día. Y el cambio de año no lo hace más fácil.


Debo decir que 2004 ha sido también el año de este blog, y de quienes he conocido a través de él. Ha sido también el año de mi primer cortometraje. El año en que Rufo ha entrado en mi familia. El año en que me he prometido con Herber West. Cosas que me hacen sonreír, pero que me habría gustado compartir más.


A todos los que os acerquéis aquí, feliz Noche, y sed bienvenidos. Espero seguir hablando de algunos de vosotros aún el próximo invierno. Esta enfermiza esperanza de la locura tiene, creo, un lado bueno.

A light on the water
passing by
into the West
(Annie Lenox)
Ese día perfecto, una mujer dormitaba en la cama, atada con unos pañuelos,vigilada a intervalos. La ventana de la habitación en que yacía estaba atrancada para que no pudiera saltar. Dos días antes casi lo había conseguido.

Duerme ahora. Sueña que podrás olvidar. Que podrás mentirte eternamente a ti mismo. Pero un día despertarás e Iwan Manjak habrá desaparecido. Estarás sólo tú.

jueves, diciembre 30, 2004

Para José

Gracias por el Atlántico. Este es el mío: el penúltimo atardecer de La Mancha este año.

Posted by Hello

miércoles, diciembre 29, 2004

Avergonzada

Leeo a Hagfish, y a rich, y me releo a mímisma. Lo que no perdonaré nunca a mi enfermedad, a quien me torturó hace años; a quienes me abandonaron al recaer, es lo egoísta y fría que me han vuelto.

¿Qué decir de mis temblores ahora? ¿Cómo he podido hablar de que Madrid me agredía, mientras salen muertos y más muertos bajo el mar? No sé qué decir. No sé qué hacer, qué pensar ni qué debo sentir. Es como esa parte de mí misma también hubiera desaparecido.

Tampoco quiero pedir a nadie que envíe donativos. Ya tengo bastante experiencia con esos buitres del Desarrollo y sus sueldos millonarios. Han tardado cuatro días en diseñar los anuncios de la prensa; apenas tardaron un día en publicar los que pedían dinero para la guerra de Irak. Pero ¿qué hacer cuando nuestros propios gobiernos planifican una nueva Conferencia de Donantes para "las próximas semanas?


Que nadie busque aquí nada más que mi propia confusión. Con su permiso, os remito a Hagfish; y a una cita que ha recordado rich antes que yo:
So do all who live to see such times but that is not for them to decide. All you have to decide is what to do with the time that is given to you.
(JRR Tolkien, The Lord of the Rings)

Bofetadas en Madrid

Ayer pasé dos horas en Madrid con Ent y Herber West. Volví a la llanura horririzada. Mi querida Madrid, mi antigua madre y amiga, me golpeaba, me agredía. Llena de gente cabreada, frío, suciedad y empujones.

¿Tanto he cambiado? Madrid era mi hogar, y anoche estaba loca por volver aquí. Quizá me di cuenta de que todo ha terminado. Que la persona que era ha desaparecido. Ahora no sé quién soy, o quién era. Pero todo me parece diferente.

martes, diciembre 28, 2004

No hay soles gemelos en Miguelturra, pero aun así tenemos unas puestas de sol increíbles. La llanura no puede detener el frío y el viento me corta la cara cuando salgo con los perros, pero tampoco puede impedir el paso de la luz de un punto a otro del horizonte. Nunca había visto tanta belleza en mi tierra hasta hace un año. La he apreciado tan poco, y ahora la amo tanto...

domingo, diciembre 26, 2004

Regalos

Tampoco voy a mentir en esto: me encanta recibir y hacer regalos, y los que más me gustan son los de Navidad. Ayer disfruté como una cría mientras Santa Claus dejaba los suyos a los pies de la cama de mis padres y mi abuela (porque, además, soy una española que no entiende qué pintan tres tipos en camello repartiendo juguetes el día antes de volver al cole, por muy tradicionales que sean). Aunque "papá" Noel se quedó dormido, y yo no recibí los míos hasta después de desayunar :)


Pero aquí están y los disfruto en la pantalla de mi ordenador. Desde 1980, mis regalos familiares están resueltos. Mi padre aún recuerda el día que me arrastraron a ver El Imperio contraataca. Vi la segunda parte de la mayor de las historias que me han contado nunca. Esta mañana, mi madre ha exigido la compra de un DVD, para ver el tesoro de la caja plateada "como Dios manda".


Fue la película (las películas, con el tiempo) que decidió mi vida, aunque entonces yo no lo supiera. Aquel primer visionado volvió a mi mente el día que me pregunté si sería capaz de escribir películas. Ahora, son los diálogos de mis caballeros, de mi princesa y de mis enormes y oscuros villanos los que dicto a mis alumnos en las clases de sintaxis; mientras, como una Jedi, lucho contra mi Lado Oscuro. Y, cuando escribo, la Fuerza viene casi siempre a mis dedos...


Casi siempre.

Mi otro regalo de Navidad me habría sorprendido a mí misma. También se trata de una epopeya inabarcable, que llegó a mis manos otra Navidad de hace unos diez años. La esperaba con avidez, pero entonces me decepcionó. No abrí las puertas de Moria, supongo; y me alejé. Durante años me aburría soberanamente mencionar la historia, a causa principalemente de sus fanáticos. Pero durante un trabajo universitario regresé, medio obligada, a la Tierra Media. Ahora confieso (hoy por primera vez) que una parte de mi nunca se irá de ella. Y no me importa reconocer que volví allí gracias al cine. ¿Pasa algo?


No dejo de comprender en mis epopeyas las faltas que ven sus críticos. A veces, hago míos sus errores. Quisiera para mis Jedi algunos diálogos de Altos Hombres del Norte. Y para estos, la mitad de la humanidad de Luke Skywalker, y al menos una pizca del coraje de Leia Organa. Pero estos días, mi corazón le pide descanso a mi mente. Y él está locamente enamorado de ambas historias.


Mientras viajo a Endor o contemplo las laderas de Rohan, nieva en La Mancha. Y dedico un segundo a pensar en un caballero que me acompaña cabalgando un jamelgo viejo... Os recuerdo, señor de la Triste Figura. Por eso regalo vuestra historia a quienes quiero. No cuidéis desta casa.

viernes, diciembre 24, 2004

Al final, me encanta esto

Buenos deseos para vosotros, mis alumnos, que no sois conscientes de cuánto hacéis por alegrarme los días.

PAra Hagfish, para rich, José, Nara, y Nodos. Para Wyan, también: buenos deseos honestos, cariñosos y sin una pizca de Estética Moral.

Para Herber West, mi bomba de aire en la campana de cristal. y, de paso, para Sylvia Plath, allá donde esté, toda la paz del mundo.

Para Ent, D'artagnan y Me. Gracias por todo.

Para mis compañeros del Tora. Seguid esperándome: pronto seguiré vuestros pasos de nuevo.

Buenos deseos para aquellos que alguna vez leyeron estos gritos y susurros. Los mejores de todos, por si alguien que me haya visitado padece un mal similar al mío. Mientras esté yo por aquí, sabe que no estarás solo.

A quien me visita de cuando, no sé si todavía a escondidas, o si se trata de varias personas. Mismo da. Hoy quiero sentir algo de paz, para variar.

Celebramos, al cabo, que hace milenios nació un tipo que habló de amor al mundo y pagó con su vida ir por ahí diciendo lo que pensaba. Si non é vero... é lo bastante ben trovatto como para pensar en ello con algo de buen rollo. Creo que su memoria lo merece.


Feliz Navidad.

jueves, diciembre 23, 2004

Sólo con invitación

Acaban de invitarme a una cuenta de Gmail. No pongo ningún enlace puesto que este servicio de webmail de Google funciona por invitación. O sea, que sólo puedes hacerte una cuenta de Gmail si algún otro agraciado te invita a hacerte una.

Parece que este super-correo para gente VIP se ha puesto de moda entre los bloggers y demás navegantes. Supongo que la utilizaré para esto, ya que todavía no me había hecho una cuenta con mi nombre, y de vez en cuando alguien que lee esto me escribe correos. Así mantengo la ilusión de ser Small Blue Thing, o Small Blue Beauty, como me llama José. :)


Y, sin embargo, recuerdo que es otro elemento de lo que fue mi grupo de amigos. Se hicieron sus cuentas de nerd, se invitaron unos a otros. Supongo que por eso le había cogido manía a Gmail. Ahora, Herber West me ofrece la suya como primer regalo de Navidad, y por eso creo que merece la pena usarla. Os espero por allí, pues.

martes, diciembre 21, 2004

Frío polar en Pennsylvania... ¿Cómo estará Hagfish?

Got new mail

El Eudora lleva horas puesto y yo escribo aquí. Espero un mensaje que no llega. Espero mensajes que nunca llegarán a mi e-mail, porque no se pueden enviar dos veces. Espero los mensajes de entonces. No eran de verdad, pero no me sentía desolada como ahora.

No es cierto que sea malo vivir una mentira. Si nunca te enteras de que lo es, la vida puede ser más fácil y menos terrible que vivir una verdad como la mía.

Pilar

Mientras divagaba sobre mi terrible vida, hace unos minutos, Pilar hablaba en televisión: lleva una semana dando lecciones de integridad a medio país (el otro medio no tuvo ni tendrá nunca solución, me temo).

Me he sentido idiota, y van muchas, escribiendo sobre mí, sobre mí y sobre mí. Creo en esta mujer que vive en mi barrio, milita en mi sindicato y escucha mi programa. Lamento profundamente haberla conocido; porque ella perdió a su hijo el día que yo casi pierdo a alguien a quien nunca había tenido... pero eso es otra historia.

No quiero ganar visitas, y menos a costa de su nombre y apellidos. Dejo aquí un enlace para quienes, desde aquí, queráis conocerla mejor. Es de un buscador, e incluye, para su vergüenza, los insultos que le dedica un malnacido de profesión tertuliano (aunque tendréis que buscarlo).
http://www.feedster.com/search.php?q=%22pilar+manjon%22&hl=en&ie=UTF-8&sort=relevance

Yo recuerdo. Recuerdo.

lunes, diciembre 20, 2004

De algunos reencuentros (mientras empaco otra vez)

Mientras escribo, chateo con M. Ha vuelto, me ha perdonado mis faltas totales de cortesía de los últimos meses, se ha preocupado por mí, y ahí está. Obviamente, me ha deseado que me mejore de mi neuralgia :) Quizá, con el tiempo, le corregiré.


También quedaré mañana con R., que a partir de ahora será conocido aquí como Canarión (¿no es una completa idiotez no poner los nombres de mis amigos, ahora que no entra ni el Tato? Bueno, varios Tatos, pero Tatos angloparlantes, y... vale, demasiado colacao).


Y en pocos días, a casa. A disfrutar de mis perros, de La Mancha, y de las vacaciones de profesora. Creo que debo de ser la única enferma mental de la Tierra que no logra deprimirse en esta época del año.

Ay la Virgen

Las tardes de domingo (venía yo dispuesta a decir) son buenas para corregir exámenes de Bachillerato. Y para tomar decisiones difíciles.


Eso iba a decir... hasta que se me ha ocurrido mirar un momento el contador y me he encontrado con un visitante que ha pasado por aquí un par de veces... que venía de un servicio de contactos para cristianos.

De modo que, por esta noche, me siento invalidada para confesarme. Y no creo que pueda firmar la Evaluación, tampoco.

Buenas noches.


PS: ¿Que no entendéis nada? Probad a echar un vistazo y ya me contaréis qué es lo primero que soltáis por la boca... o si el servicio funciona.

domingo, diciembre 19, 2004

The music of the night

Herber West amenaza con arrebatarme el portátil y llevárselo a la cama para poder seguir viendo pelis, así que no tengo otro remedio que ser muy breve :)

Acabamos de ver la adaptación al cine de El fantasma de la Ópera. Es una versión muy lograda. Tanto como para trasladar a una al Her Majesty's, sentarla en la butaca. Hacerme creer que estoy en Londres de nuevo; y más aún, que estoy en Londres, el 12 de octubre de 2000, sentada en el segundo piso, a la derecha, la noche que Herber West y yo nos enamoramos.


La música de la noche no ha cambiado, pero nosotros sí. Incluso la obra, vista en cine, es un poco distinta, menos maniquea, más intensa, más compasiva. Pobre Erik deforme y solo. Pobre Christine, sobrellevando la vergüenza de no poder amarle, aunque quiera. Pobre Raúl, que nunca consigue entenderles.

No sé en cuánto hemos cambiado HW y yo. Aquí seguimos, juntos, butaca con butaca, cantando bajito las dos horas y media. Sé que Londres es tan bella en soledad como lo fue aquel día para nosotros. No sé muy bien qué es lo que queda de entonces. Quizá sólo lo que dice el Fantasma, que nunca se acaba la música que suena en la oscuridad. Ni siquiera cuando pareces encerrado en ella.

viernes, diciembre 17, 2004

Puntos suspensivos

Realmente, no me preocupo demasiado por la moral [...]

A alguien capaz de decir algo así, ¿cómo diablos se le puede pedir ayuda (sin parecer una completa imbécil)?

miércoles, diciembre 15, 2004

Mi amiga D'Artagnan acaba de enviarme por mail su felicitación de Navidad. Se lamenta de no tener tiempo, entre sus mudanzas, las visitas a su familia, a la familia de su compañero... para mandar a sus muchos amigos una felicitación personal. Tampoco sabe si tendrá tiempo para vernos a todos.

...

El año pasado creía que era transitorio, que iba a curarme. Ahora ya sé que el bicho está aquí para quedarse, y que la boca de la campana de cristal se irá cerrando un poco más cada vez.


Me pregunto si no le gustaría hacer una Navidad justo lo contrario, para tener tiempo de sobra que perder. Sé que soy injusta con ella, que tengo su amor allí lejos. Pero no me siento bien viendo a mi madre con sus amigos, a D'Artagnan enviando 20 correos de afecto a la vez...

Definitivamente, me toca Diario.

Jubilados

Si quería ver a mi madre, no tenía más remedio que irme a comer con sus amigos. He ido, porque ver a tu madre en su visita a Madrid es una excusa soberbia para comer de gorra con una gente estupenda y reírte de lo lindo.

Mi madre tiene mucha suerte: lleva cuatro años prejubilada, todos sus amigos y amigas del trabajo han ido yéndose a casa, y siguen quedando periódicamente; se escriben e-mails, y hacen una comida en Navidad en la que juntarse los 14 (diez prejubilados y cuatro activos), donde cabemos los niños de entonces, que fuimos criados por el grupo, y que le debemos a la Compañía una cantidad vergonzosa en fotocopias y artículos de papelería.


Lo he pasado muy bien. Me alegro de verles de vez en cuando. Cuando yo tenga la edad de mi madre, no disfrutaré de unas comidas como esta.



Creo que hoy es mi Diario quien me reclama.

martes, diciembre 14, 2004

Un buen día

Después de una mañana de trabajo realmente agradable (pocas profesoras pueden permitirse presumir de zapatillas de ganga compradas en Birmingham con sus alumnas de Bachillerato); y de un buen cola-cao con el resto de mis compañeros (sí, los profes tomamos cola-cao, ¿qué pasa?), he venido a casa.He actualizado este diario con mis recuerdos de ayer.

He tendido la ropa. He preparado la plancha para mañana. Me he lavado a fondo, y he cocinado algo para comer. He pasado la tarde añadiendo cosas al blog, navegando por la Red, visitando nuevos sitios y viendo en DVD mi serie favorita. Quizá tenga ganas de escribir un poco más esta noche.

Así que Herbert West ha ido a descansar a su casa. Yo leeré y (espero lograrlo) dormiré sola. Y mañana me levantaré muy temprando yo solita.


Sólo con pensar en todo esto, en que hoy en mi viejo diario de papel no he escrito apenas anotaciones médicas sobre mi interior, ya considero que este ha sido un buen día. Más que bueno.


El demonio sigue aquí. No está dormido. Pero hoy no me ha molestado apenas. Entra luz a través del cristal.

Mucho ruido

Ayer, a punto de irnos a casa, tuve un flash de lucidez. Cogí la mano de Herber West y le dije:

- Llévame a la Plaza Mayor a ver los puestos.

Y fuimos. Comimos castañas, buscamos en vano una figura nueva para el Belén de mis padres, y nos reímos de las caretas para niños de Bin Laden (las había también de Blancanieves, pero eran muy siniestras).

Estuvo bien. Reí mucho, abracé sus brazos, y él me abrazó a mí, y me sentí segura como cuando me llevaban mis padres de pequeña, cada Navidad, hace demasiados años. No fue como estos últimos días en las tierras cercanas a Avalón, pero al menos, Madrid me parece algo menos agresiva que antes de irme, y que cuando volví.


Sigue habiendo demasiado ruido a mi alrededor, de todos modos. Ruido en forma de emociones, de diálogos demasiado intensos, o demasiado rápidos. Y el ruido me hace mucho daño. Lo bueno de ayer fue, precisamente, ser consciente de todo eso, sufrirlo y, a la vez, poder sonreír.

lunes, diciembre 13, 2004

Notas de viaje

Ha pasado ya casi una semana, pero es muy poco lo que puedo decir. Amo Inglaterra. Amo su olor a humedad y curry; el té por la calle; la sonrisa de la gente. Amo a los amigos que tengo allí. Amo su luz fría, sus paseos cálidos.


Han sido los mejores días de mi vida en el último año. Los más amables. Los más vibibles. Cada día que pasa me siento más extraña en Madrid, a la que quiero tanto, pero que cada vez tiene una colección mayor de malos recuerdos que ofrecerme en sus calles.


¿Qué pcdría decir? ¿Qué disfruté de cada baldosa de Birmingham? ¿Que merecieron la pena las horas de tren hasta Londres para diluirme en mi cuidad, para abrazar a Me. y ser abrazada? ¿Que la soledad de mis paseos me fue soportable, digna, alegre? ¿Qué el conductor Víctor me habló de España y me dio consejos durante la madrugada, mientas su autocar me llevaba al aeropuerto; y me recordaba cuán poco tiempo me quedaba por respirar su aire gris, tan frío, tan cálido? ¿Que allí fui querida? ¿Que me sentí feliz?


¿Hay manera humana de contar todo eso?

sábado, diciembre 11, 2004

Una tarde con Próspero

Fue el lunes. Ent me había aconsejado visitar Stratford-Upon-Avon mientras él trabajaba. El pueblo no está lejos de Birmiingham y para mí no hay excusa mala para viajar en tren; ni siquiera la mala fama de los transportes públicos ingleses (lo siento, Ent. Nos confabulamos la red de ferrocariles y yo para dejarte por los suelos :)

D'Artagnan me había definido Stratford como un bonito lugar, aunque "temático". Y lo es, en cierta manera. Pero elegantemente temático. Y es cálido, a pesar de visitarlo en diciembre. Y huele a té, a hojas caídas y a unos bollos riquísimos que me hicieron olvidar las medicinas por un día. Ya me gustaría que Daimiel o Alcalá de Henares fueran la mitad de temáticos que Stratford, si eso les hiciera más bellos, y a nosotros estar más a gusto.


Aquella noche nos reímos mucho, porque tenemos el mismo rincón favorito en la orilla del Avon. Ent no me había dado ninguna pista más del pueblo; y después de cenar me enseñó una fotografía de "su rinconcito".

- ¿Es este? :)





Comí allí, bajo la mirada de la Iglesia de la Trinidad, recostada en un árbol. Antes había caminado hasta la orilla del Avon a lo largo del antiguo huerto de los Shakespeare. Me sentía en paz, como si, en el momento en que saliera del claro, la Tempestad volvería a arrastrarme. En la orilla de enfrente, un perro jugaba a espantar a los patos y a los cuervos.


Entonces le vi, junto a mí. Era muy viejo, y no tenía el plumaje blanco de los cisnes, sino de un color rosado, menos "elegante", pero mucho más hermoso y puro. Me miró con unos ojos increíblemente sabios y viejos, y me exigió un tributo. No era un pájaro doméstico cualquiera mendigando miguitas de pan. Era el dueño de aquel río, y yo había invadido un área privada. Compartí mi pan con él, pero Próspero me exigía dónde debía dejárselo para sentirse a gusto.

Cuando se acabó la comida, se quedó observándome un rato. Otros pájaos que habían venido a por miguitas se fueron entonces. Pero creo que al viejo Próspero le caí bien. Le agradecí su respeto. Y no tomé ni una sola fotografía de él.



Caía la tarde cuando Próspero se fue hacia los canales, río arriba, indicándome que debía volver al mundo real. Y así lo hice. Tome mi té, compré un cuaderno y mi ejemplar de La Tempestad como recuerdo. Saqué unas fotos y disfruté de otro paseo por un sendero a las afueras, sin una sola placa conmemorativa shakespeariana. Cogí mi tren de vuelta y abracé a Ent cuando le vi en Birmingham.



A veces es tan fácil sentirse feliz.

jueves, diciembre 09, 2004

Los exámenes de la Primera Evaluación están corregidos. ¡Y BS ha aprobado! :)

miércoles, diciembre 08, 2004

Bueno, estoy en casa

Han pasado apenas unas horas desde que he dejado la maleta en el pasillo. Ent y D'artagnan, no os he dicho en mi e-mail que, desde que aterricé, ya os echaba de menos.


Me esperan unos cuantos posts, hablar aquí del Avon, de Próspero y de Vic. Del Swan, de las luces de Picadilly, del zumo de lichees, de mi querido Me., tan noble y tan resuelto como siempre. Del color del cielo, de la sonrisa tranquila de la gente. Y del Pasanda.


Y de un ejemplar de La campana de cristal como regalo. Y de abrazos. Y de esperanza.

viernes, diciembre 03, 2004

Camon walk to me...

... Talk to me, tell me your stories. I'll do my very best to understand you.

Allí voy, mis queridos amigos. Mi querida Londres. Mi Montaña Mágica.

Os deseo a todos felices días.

jueves, diciembre 02, 2004

Empaquetando

Mañana a estas horas estaré en el aeropuerto. No es un viaje a Inglaterra como los habituales. Sin musical, sin visita al Forbidden Planet. Sin compras en Camdem. Sin el Soho. Sin Herber West.

Esta vez apenas pisaré el suelo de Londres, la ciudad donde quisiera huir y perderme. Es un lugar a donde pertenezco. Desde la primera vez que la visité, conecté con ella. Con su otoño eterno, con sus sandwiches; con la particular calidez de su gente, menos ruidosa que la nuestra, y más sincera.


Pero se trata de un viaje terapéutico a las Midlands. Ent y D'Artagnan van a acogerme unos días en su casa de Birmingham. Y sólo tengo claro el billete de avión y los de autobús. No sé qué me espera allí, ni a dónde iré, ni si saldré de la casa y me dedicaré a mirar por la ventana y escribir aquí. ¿Qué le espera a alguien como yo en la ciudad que presume de poseer el mayor centro comercial del planeta?

Una casa. Dos amigos.

Calor, para variar.

miércoles, diciembre 01, 2004

Día de examen. BS. no está. Me imagino su pánico en casa, el temblor. Ayer veía mis ojos fijos de las crisis en los suyos.

- E., ve a secretaría y llama a BS. Dile que YO he dicho que venga. Que venga tarde y ya veremos si puede hacer el examen.


Y a BS. le traen en coche y sedado hasta las cejas. Tiembla. Le meto en mi aula. Le entrego el examen. Le explico la metodología. Le quito el abrigo, que se ha olvidado de que lo lleva puesto.

Media hora después se pone a temblar más y más y me da las dos hojas emborronadas, y se va a la puerta. Y entonces se me olvida cuál es mi personaje allí, y le abrazo, y le hago sentarse y escribir, y le doy un beso, y le digo muy bajito:

- Si la dejas, ella te devorará. Estoy aquí, y estás tú, y no la vamos a dejar que te gane, ¿vale? Vamos a demostrarle que mandas tú, no ella, ¿eh, B.?


Y termina el examen. Seguro que las dos hojas rellenas no llegan al cinco. El chico lo sabe y yo lo sé, pero los dos estamos contentos.

-¿Ves? Has ganado. Poco a poco.


Y B. se emociona y me sonríe antes de salir:

- Blue Thing... _ Y yo le sonrío también.

Lloro ahora, porque B. no sabe que mi ayuda no tiene mucho mérito; que me veo en él, en su psicosis, su medicación, su sufrimiento constante, habitualmente sin ruido para nadie. B. no es de los de brotes. Pero yo sí puedo oírlo. Y he sacado la katana para que el chico le diera un tajo a su demonio de mi parte. Hoy ha ganado él.


Qué fácil es a veces.

Oídme, vosotros, cuerdos del cibermundo, ¿véis qué fácil es ayudarnos?

martes, noviembre 30, 2004

La mujer de los mil nombres

Un hermoso post de Hagfish ha conseguido algo que no creía que tuviera fuerzas para hacer hoy: escribir. Nada de obra "seria", sino una fanfiction. Darle otro futuro a una muchacha de ficción que, como yo, brega contra una soledad impuesta; que lucha por sus amigos; y cuyo mundo, como el mío, está bastante desquiciado. Aunque el suyo es más entretenido. Y ella está más buena que yo, para ser sinceros. Y no, no voy a deciros cuál es mi serie de televisión favorita.

El caso es que me han prescrito reposo total durante un tiempo. Así que vagaba por la red. He descubierto algunos visitantes desde... Singapur (¿?) e Islandia. He actualizado otro blog de mi persona real, relacionado con mi trabajo... y he visitado a Hagfish que, como viene haciendo, me regala todo el ánimo que puede.


No me creo todavía que alguien haya sido capaz de, sin entenderme, comprenderme. A pesar del idioma conectó conmigo. Aunque no tiene nada que ver con el Bosque Adusto, ella también ha pasado por una grave enfermedad. Supongo que eso es lo que nos une, a ella conmigo, su "woman of the thousand names". No sé cómo se le dan las gracias a un completo desconocido... que, de repente, te conoce.

Tan sólo os dejo un enlace a su blog, a la derecha. Me parece tan pretencioso copiarlo aquí... Ella ya sabe, porque le he escrito, lo que he sentido, las lágrimas que han salido de mí; y la chispa de vida que ha inspirado su escrito y su fotografía. No veo una manera apropiada de darle las gracias.

Si tan sólo alguno de mis amigos hubiera caído en algo la mitad de sencillo y de hondo que esto... Sólo la mitad. Sólo. Sé cuánto me quieres, Wyan, pero no quiero regalos. En tu caso, sólo una pizca de valentía que no perjudique a nadie, pero que me haga sentir humana de nuevo.



Nara, he escuchado también tu consejo. Algún día te contaré una historia ;)
Me encontró por la estación
y me llevó a su apartamento.
Dijo algo sobre mi piel,
me abrazó
y yo cerré los ojos.

Y tuve que entender
que aún hay otra luz que queda cuando en mí se pone el sol,
y ahí estoy: en la ardiente oscuridad.
En parte fue mi culpa; en parte fue su forma de mirar.
Y esta inmensa decisión viene a mí,
viene a mí, viene a mí
y yo no dejo de fumar.



Buenas noches a las dos. Buenas noches a ti, quienquiera que estés leyendo. Buenas noches a las personas a las que quiero, sin rencor.

Y a ti, mi demonio interior, buenas noches también. Duerme en paz para que yo descanse, por favor.

lunes, noviembre 29, 2004

Un inciso

Escucho la radio mientras preparo mi examen de Lengua. Un hombrecillo siniestro está pontificando sobre sí mismo; su tarea de ocho años para salvar mi país; su dedicación a los españoles; la incomprensión de unos ciudadanos que le mandamos al cuerno hace pocos meses. Para enterarnos de qué clase de tipejo nos gobernaba, tuvimos que ver morir a doscientas personas.

El once de marzo de 2004 pude oír las bombas desde mi casa. Alguien a quien amaba mucho hacía ese recorrido todos los días a esa misma hora. Cuando le localicé, estaba fuera de Madrid. Empecé a llorar y a llorar sin poder calmarme. Era alguien a quien había perdido hacía meses, alguien para quien, ya entonces, yo no existía. ya en aquel momento sólo teníamos en común la amargura. Pero le quería, de todos modos. Y, si no hubiera sobrevivido al atentado, creo que me habría plantado en la Moncloa para matar a este tipejo que hoy sigue dándonos lecciones.


Espero que no olvidemos quién es, qué hizo. Yo recuerdo.

domingo, noviembre 28, 2004

Espinas y Beethoven

Reconozco que ha sido una tarde realmente bella. Me encanta el otoño, me parece la estación más hermosa del año. Me recuerdo pasear por las calles de esta ciudad mía aprovechando la humedad. Hoy, mientras conducía hacia casa, no he podido dejar de conmoverme ante el espectáculo del cielo y la niebla. Tan cálido, a pesar del frío. Chocolate con churros, familia (a veces, mis padres vienen a visitarme). Cristales húmedos, música en casa...


Pero no he podido llegar al Segundo Movimiento de la Octava de Beethoven. Había en la música una pasión que no podía soportar. Tanto corazón puesto allí, clamando para mí, me ha hecho daño. He sentido punzadas por dentro.

Quiero pensar que eso significa, al menos, que sigo viva, que respondo a los estímulos. Pero si ni siquiera puedo escuchar la música que me gusta... ¿qué me quedará al final de todo?

He intentado alejar a los demonios mirando El beso, como suelo hacer. También le he pedido ayyda a Grieg... Al final, he acabado riéndome de mí misma y mis ensoñaciones. El beso preside mi sala de estar. Enla Red, me escondo tras Dánae , y, a veces, tras la Poesía del Friso Beethoven.

Pero momentos como este me recuerdan que estoy mucho más cerca de las Gorgonas, o de la Tristeza Infinita.

(tan horriblemente parecida a Dánae)


La traducción española de mi nombre real significa "zarza". Así es como me siento, rodeada de espinas. Si algo del exterior me toca, me quema; pero si intento tocar yo el exterior, pincho.


Aún así, quiero pensar que al menos siento algo cuando me traigo el friso Beethoven aquí, a la campana. Al fin y al cabo, mola mucho más que un moodnigogte.
Salir de casa. Beber con el Capitán Marshall. Reírme. Reírme más. Darme otra oportunidad con Herber West. Volver a reírme. Decir "hasta luego" en lugar de nada, por primera vez en semanas. Caminar por la muralla de Magerit. Resbalar en los adoquines. Decir "hasta mañana" en lugar de "hasta siempre". Llegar a casa con ganas de escribir. Recibir un toque del Maestro. Preguntarme si la zona mística de mi mente está menos muerta de lo que yo creía. Leer más palabras de aliento de Hagfish:
The light comes suddenly and unexpectedly at times,
at other times it comes slowly.

Pensar que esta noche, al menos estos sucesos, también son m vida, pesen lo que pesen en la balanza.

sábado, noviembre 27, 2004

Caminar 'Around the sun'

Las dos entradas llegarán en unos días por correo. He tenido un extraño momento de lucidez, y he decidido que no tengo deudas que saldar ni cuentas pendientes con el banco. Así que iré a Barcelona a ver a REM, ya que no he podido arreglármelas para verles aquí.

Hace poco más de un mes creí que iría al concierto en grupo, pero no es posible. Ni siquiera sé si por fin irá alguien o si, simplemente, cada cual ha luchado por su pase de puerta para el solo y no se le ha ocurrido pensar en ninguna otra cosa. Pero esta vez no puedo reprochárselo, porque acabo de hacer lo mismo.

Es un paso. Quizá es una forma de arrastrarse camino adelante, y ni siquiera me he puesto de pie. O quizá no es nada. Pero siento que al menos he hecho algo por mí misma, en estos días de letargo.

viernes, noviembre 26, 2004

Me and a gun

Herber West finge leer, pero, en realidad, está viendo Bricomanía :)

En el programa enseñan a hacer una cuna de madera exactamente igual a la que mi padre fabricó para mí. Yo tendría unos 8 o 9 años. Era de madera de pino, de lamas, y con una corona en el vértice del cabecero.

Cuando cumplí doce años, bien adiestrada por las hijas de la Sagrada Familia, se la regalé, sin pensármelo dos veces, a la hermana pequeña de una compañera de clase. No tenían un duro y no habían tenido juguetes en su cumpleaños. Fue la mayor de las hermanas la que me violaría dos años después, en Octavo.

Desde hace un mes esos recuerdos vienen a rachas a mi memoria. Sé que no son en realidad los causantes de que esté enferma; y que el daño que aquello me hizo fue algo secundario. Pero me pregunto por qué tengo que aceptar eso como parte de mí, cuando sólo me produce dolor.

Salvo visitas a escondidas, ninguno de mis amigos lo sabe. Apenas hace unas semanas que se lo conté a Herber West. Él ni siquiera lo sabe todo.


Y yo me refugio aquí, aunque sé que quedo fuera de su alcance; y que es casi como serle infiel. Pobre amor mío, siempre pegado al cristal de mi burbuja, a mi lado.


Siempre he dependido de la bondad de los desconocidos

No puedo ser deshonesta y dedicarme sólo a lloriquear. Esta mañana he recibido este mail de Hagfish:
[...] please do take my love sent over the wires to you. If it meant something to you, then you need it, and with happiness I send it to you.
I believe any person who reads that post and gets something from it is special in some way. I mean they understand life from a hard place in it. I see that you do.
No sé si podría describir lo agradecida que estoy por sus palabras. Quizá, si Hagfish me conociera en persona, no pensaría eso. Estaría, supongo, tan confundida como algunos de mis amigos. Pero quiero creer que ha visto algo en mis escritos en la Red; que eso que ella ha visto también es parte de mí, que es real, y que es valioso.


Os pido perdón de entrada, Ent, D'Artagnan, Tenso... y mi querido Herber West. Sé que vosotros también veis en mí cosas que yo misma no puedo ver; y que no os creo cuando me las recordáis. Es difícil, cuando el cristal de la campana deforma todo cuanto veo a través de él. Os prometo esforzarme, al menos.

jueves, noviembre 25, 2004

Only remember me; you understand
It will be late to counsel then or pray.
Yet if you should forget me for a while
And afterwards remember, do not grieve:
For if the darkness and corruption leave
A vestige of the thoughts that once I had,
Better by far you should forget and smile
Than that you should remember and be sad.

(Christina Rossetti)

Leí hace tiempo (no recuerdo si era una novela de Paul Auster, o si demasiada gente ha usado ya la misma metáfora) que hay un momento en el que dejas de patalear. Te detienes. El cuerpo va dejando entrar el agua del mar por la nariz, y empieza a dejarse caer. Y, al parecer, en ese momento ya no tienes miedo.

Simplemente, te hundes.

miércoles, noviembre 24, 2004

Quizá pensé demasiado. Creía que todo sería distinto, y mejor. Que mi reencuentro con D., mi viejo amante; que el regreso de R., eran algún tipo de presagio.

Pero no se puede vivir de los sueños, ¿verdad?

Aire vivo

Si tuviera uno de esos Unky Moods no lo habría cambiado de ayer a hoy. A veces creo que puedo salir de esta; a veces no. Pero hoy he recibido una visita sobre un posteo anterior, y quería dedicarle a Nadine, en agradecimiento, otro poema que ha aparecido en mi manual de francés.

Air Vif
J'ai regardé devant moi
Dans la foule je t'ai vue
Parmi les blés je t'ai vue

Au bout de tous mes voyages
au fond de tous mes tourments
au tournant de tous les rires
sortant de l'eau et du feu

L'été l'hiver je t'ai vue
Dans ma maison je t'ai vue
Entre mes bras je t'ai vue
Dans mes rêves je t'ai vue
Je ne te quitterai plus.
(Paul Éluard)

Yo también espero abrir los ojos, y ver.

martes, noviembre 23, 2004

Más rápido, más fácil, más seductor

Al final, eligió el camino fácil. Ahora estoy, al menos, realmente sola; y no tendré ya más la ilusión de ser espiada, de ser acompañada en falso.

Las paredes de la campana de cristal son densas. ¿Cuánto durará el aire aquí dentro?

lunes, noviembre 22, 2004

Escribo esto mientras un ingeniero intenta convencerme de las asombrosas ventajas de LaTeX.

Son más o menos las siete de la tarde. Estoy vacía y sola en este momento, rodeada de líneas de código.

Siento unas ganas terribles de gritar, pero ya no puedo. He gritado hasta desgañitarme, en vano. Estoy más encerrada que nunca en la campana de cristal.

Mi enfermedad ganará. El demonio que llevo dentro me dominará tarde o temprano, y yo desapareceré. Quisiera que alguien, en alguna parte, me recuerde; y vea que fui una mujer. Que Blue Thing era real, inteligente, a veces incluso bonita, y que tenía sentimientos.

Durante días he aporreado el cristal. Mis golpes son cada vez más débiles. Cuando no me queden fuerzas, brotará de mi interior. Y me temo que esta vez será para siempre.

Quisiera poder pedir socorro.

domingo, noviembre 21, 2004

Strange days

Difícil escribir aquí cuando te rodea la incertidumbre. Quisiera poder hacer más por mí misma, más por mis amigos, más por aliviar el sufrimiento que veo a mi alrededor; y menos, mucho menos, por provocarlo. Pero me pregunto si no serán otra vez los delirios de la chica desequilibrada de siempre, disfrazados de buena voluntad.

Tendré que regresar a mi diario. Intentaré poner en orden lo que pueda. No sé si podré conseguirlo.

jueves, noviembre 18, 2004

Visitantes inesperados

Decidí aprovechar la cuenta de Blogger para tener un sitio donde escribir que se pareciera lo más mínimo a mi diario. Sé que es una paradoja utilizar la Red para esto, y poner la intimidad de uno a disposición de cualquier desconocido; pero nunca pensé que a nadie puediera interesarle lo más mínimo ponerse a leer estas cosas. Luego entró rich, y Hagfish, y me decidí a poner un contador.


Si eres realmente tú quien me visita todas las mañanas, y no uno de tus compañeros de trabajo, no sé qué es lo que buscas aquí. Pero no vas a encontrarlo. Sabes que puedes saber cuanto quieras de mi vida con sólo preguntarme, pero no comprendo qué puede haber escrito en esta página que te resulte de interés. No cuando la respuesta, fuera de la Red, en el único mundo real que tenemos, es el silencio y el vacío.


Me he visto sumida en una situación irreversible, que me aparta de la música en directo, de mi vida social y de ver a mis amigos en grupo. No les eximo de su parte de responsabilidad por aceptar el estado de cosas. Pero ellos no entran aquí.

Hoy he tenido que oír que, al parecer, tenemos un problema mutuo y que no estoy dispuesta a solucionarlo. Tú sabes que no es así. Y se trata tan sólo de lo que he oído. También me han dicho que no tengo derecho a dudar de la amistad de alguien que no me invita a su casa porque no podemos coincidir. Y el caso es que no tengo inconveniente en compartir el planeta contigo, pero parece que tú sí.


Así que te suplico que, si no estás dispuesto a asomarte a la persona que hay detrás de Small Blue Thing, dejes de visitarme. No me ayuda. No quiero realmente que dejes de leerme... pero así no. Si no puedo ser completamente sincera conmigo misma, esto no será verdad. ¿De qué sirve que entres aquí si luego no puedo decirte lo que quiero que oigas, ni esperar que aceptes la idea de que tendremos que compartir a nuestros amigos?

Puedo llevarte en el corazón, pero no a cuestas y a escondidas.

Grandes citas (III)

Porque una cosa es ser Elena Francis y otra la mula Francis, que no es cuestión de cargar con los problemas de todos.p>



A ver cómo hago para decir que no, Ent... ¿Cómo se hace?

Grandes citas (II)

Son tus amigos. Deben estar ahí para compartir un poco de tus penas, y para disfrutar lo máximo posible de tus alegrías.

Creo que habría que empezar a considerar seriamente la idea de crearle un blog de aforismos a Ent.

En poco más de dos horas voy a hacer daño a alguien muy querido. Alguien que no sabe la que le viene encima; y que probablemente no se merece del todo tener que escucharme. No es agradable saber esto.


martes, noviembre 16, 2004

Bushido

Sigo viviendo...

Cuando salgo de la escuela hay un instante en el que odio los martes. Pero se me olvida con la primera inyección de azúcar.

Hace menos de un mes que practico kendo. Jamás creí que conseguiría entrar en una escuela, y han pasado décadas hasta que me decidí a intentarlo. Y creo que me hace mucho bien, sobre todo porque soy rematadamente torpe. Quizá ahora, en este momento tan extraño, es cuando más necesito que alguna de mis actividades se me dé mal. Afortunadamente el shinai ya no se me resbala sobre la cabeza antes del ataque ;) Pero ahí estoy, la última bushi de la escuela. Aunque algunas veces me hacen sentir un poco como la mascota del equipo, es agradable ser objeto de tanta paciencia, estar siendo tan bien enseñada. Sigo sin acostumbrarme a ese tipo de cosas.


El camino del guerrero es largo y muy, muy cuesta arriba. Camino a través de dificultades, pero cada vez tengo menos miedo. El problema es, simplemente, parte del camino. Y sé que soy muy afortunada, que apenas me he desprendido sino de cosas que no eran mías, en realidad, mientras andaba estos últimos metros. Incluso lo poco que ha quedado atrás no era más que peso muerto. Lastre, tan sólo. Aunque a veces continúe sintiendo la carga un poco.

... Sed algis urit me

G. está deprimido y le persigo por el pasillo. S. llega tarde porque su madre no le compra un despertador. L. espera pacientemente a que termine para bajarse el correo (y chatear con su novia, pero no me lo dice). E. y B. corretean como dos tortolitos, ajenos a sus depresiones varias, por el aula de Moda. M., S., G. y G. quieren ampliar la charla sobre graffitti de ayer.

Puede que apenas en una semana todo sea distinto, y más caótico. Pero, de momento, Herber West se va a un entierro desde la oficina. Mi madre llama todos los días por teléfono. Ent y D'artagnan viajarán por todo el país en Navidad, y con suerte, quedaré con ellos en un aeropuerto o directamente en Asturias. Mis amigos reparten su tiempo para poder verme con algo de dignidad...

_ Blue Thing, ¿tomas café?


Ansiedad, lo llaman.

Quizá sea simplemente vivir.

lunes, noviembre 15, 2004

Ignis me tamen at fontes acrior urit

Dicen que enseñar quita energías. A mí, sin embargo, me las inyecta. D. llama a lo que hago "gamberrizar niños"...

Siento calor al estar con ellos. Me dan ideas. Me dan vida real, y puedo buscar palabras reales... Qué gran paradoja cuando el relato que me ronda ahora por la cabeza es mi gran borrador épico sobre... un sitio que arde muy bien, y que no quiero arriesgarme a dejar en borrador de película, si puedo publicarlo como novela (nota: el Requiem de Faure provoca graves delirios de grandeza) ;)

Mi diario se parece cada vez más al cuaderno de hospital de un endocrino. La última crisis todavía colea, y necesito estar aquí un rato. Sola. Bueno, casi, si me perdonan nara o Wyan... o rich, pero como no entiende nada, supongo que cuenta sólo a medias. Gracias a esto puedo sentir el calor entre los dedos. Siento calor al escribir: esta pantalla me calienta mientras llega el sueño (el que me hace ser verdadera, el que me traen las palabras; aunque el otro no es despreciable).

Algún día dejaré de pasar calor aquí. Entonces las palabras me acompañarán a donde vaya, espero.



(Dos días más. Sólo dos días más. ¿Me convertiré en Dánae cuando llegue?)

domingo, noviembre 14, 2004

Herber West ya duerme. Debería ir pronto a hacerle compañía.

A veces, la enfermedad acecha desde los lugares más insospechados: fue tal la sacudida de emociones de mi reencuentro con D., que mi mente no pudo soportarlo y estalló una vez más.

He vagado todo el fin de semana por un centro comercial, dándome un baño de anonimato y casi (¿se escribirá así?) anodidad. Perdida entre la gente, intentando perderme yo también. Despistando al bicho. Buscándome.

Y aquí estoy. Reflejada en él.
Tender la ropa, fregar los platos o pasar el aspirador. Cuando el demonio despierta, son cosas como esas las que me sostienen en el vacío.

Eso, y la mano de Herber West.

jueves, noviembre 11, 2004

Allahummagfir lahu Uarhamhu Ua nayyihi min ‘Adhábil Qabr, Uamhu Jataiáhu Ua. Da‘if Fi Hasanatihi, Ua‘fu ‘anhu, Ua uassi‘ Fi Qabrihi.
(Señor de todos, ten misericordia con él y perdónalo, sálvalo del castigo de la tumba. Perdónale sus pecados y multiplica sus buenas obras. Indúltalo, haz de su tumba un refugio feliz).
Un montón de necios seguimos monolgando aquí sin pensar en la que les espera a varios miles que no se pueden hacer blogs. Quien se ocupaba de ellos ya no está para recordarme que existen.

Algunos dirán de él que era un héroe. Otros, un villano corrupto. Quizá fue las dos cosas, pero yo espero recordarle siempre como un hombre.

Buen viaje, Raís.

miércoles, noviembre 10, 2004

Más besos. Y deudas que saldar.

Te debía esto desde hacía varias semanas. Años, en realidad.

Me dijiste que, al verme, pasaron muchas imágenes por tu cabeza, y yo no me he atrevido a decirte lo que pasó por la mía. Entonces tampoco te lo dije, al fin y al cabo, pero... ¿vamos a ser tan tontos de repetirlo todo?

Me parece que esta vez, señor, no estoy tan dispuesta como antes. Te recuerdo en aquella tarde en la que te sorprendí mirándome. Supongo que fui culpable de muchas cosas aquel tiempo, que te hice dudar de todo, aunque sólo fueran instantes robados a la rutina de la redacción. Y ya entonces no supe decirte que ya lo sabía, que no me importaba que me hubieras mentido al principio; que ya sabía cuán extraña te resultaba entonces, grande, procaz, y con esa insultante manía de saltarme el guión. Pero aquella tarde ya había decidido que me gustabas.

Mucho después, cuando creía que nunca volverías a mi vida, entendí por qué algunas veces te portaste tan rematadamente mal. Aquellas tardes en que no querías esperarme al salir, no podía entender que simplemente podías estar asustado.


No sé qué tal le va a sentar a tu ego de machote enterarte ahora de esto. Proque habría dicho que sí rotundamente, si me lo hubieras pedido, alguna de nuestras noches furtivas. Si nunca me hubieras dicho la verdad quizá no habría accedido a convertirme en tu amante. Pero no me mentiste más. Y eras (eres) tan arrebatadoramente divertido... Y me hiciste (me haces) sentir tan hermosa... aunque (ya lo sé) siempre Pequeña...


Ambos sabíamos cuántas cosas nos separaban, después de todo. Y sé que no fuiste más allá porque se nos habría roto en pedazos el sueño, y preferiste soñar conmigo. Entonces no me di cuenta, pero ahora ya lo sé.


Así que esta noche quiero darte las gracias. Por mi primera fiesta. Por mi primer baile. Gracias por haber sido lo único valioso del año más idiota de mi vida. Gracias por haberme regalado sueños. Gracias por seguir ahí, leyéndome. Y por desnudarte para mí, aunque ambos sabemos (claro está) que lo harías con cualquiera... Dices "debimos casarnos o algo por el estilo". Mejor algo por el estilo, ¿verdad? :)

Soy yo y estoy aquí y tú estás ahí, y contigo seré siempre imprudente.


Y, como es ya costumbre,
Besos. Siempre.

lunes, noviembre 08, 2004

Tonta envidia

La apariencia del cuadro de texto donde posteo es como un folio en blanco. Me da el mismo miedo, a veces. He estado releyendo mis últimos escritos aquí y los encuentro afectadísimos, muy falsos la mayoría; como una imitación rebuscada de lo que en realidad habría querido decir si pudiera usar mi diario.

Ayer me incorporé de nuevo a una legendaria partida de Vampiro que, hace cuatro años, cometí el estúpido error de abandonar por un trabajo aún más estúpido. En la habitación de Wyan encontré un libro de poesía, Las moras agraces, de Carmen Jodra Davó. Empecé a leer. En un par de horas me encontré teorizando sobre poesía española, Beethoven y Phillip Glass como quien decía "no me gusta la mayonesa", con la misma estúpida displicencia que tantas veces he criticado.


Y todo por pura envidia. El libro había terminado de pulsar su cuerda en mí. Es un hermoso libro, entero, sincero, poderoso, aunque mi estupidez lo calificara de "irregular". Igual que un nocturno de Chopin, una sonata de piano de Beethoven o la mayor de las rayadas del hombre de Akhenaton. Puedo escuchar la música más bella en mi casa, y no dejarme llevar por ella. Estoy leyendo un enorme libro y me siento incapaz de abarcarlo. Es como si hubiera perdido el corazón de las cosas.

¿Cómo no voy a escribir afectada? No se trata de que sea peor narradora _infinitamente peor poeta_ que ellos. Supongo que, después de un año incapaz de escribir, incapaz de leer o de escuchar música, ahora me esfuerzo tontamente por destacar, por ser la mejor narradora, la mejor lectora, la melómana más refinada. Con ínfulas de crítico de periódico de barrio. Y no quiero eso: quiero guardar silencio cuando las emociones me hagan sentir viva, no tener que demostrarlo a toda costa a quien no necsita que le pontifique. Ni siquiera aquí.



Temo que mi verdadero yo sea una escritora mediocre y una pseudointelectual engreída. Quizá con esto segundo podría pasar. Pero no sé si sería capaz de asumir que no estoy conectada con las palabras. Es lo único que ha habido de verdad en mi vida a pesar de todo, en los malos tiempos, en los peores, y también en los buenos. Quiero entenderlas, no teorizar a gritos sobre ellas. Quiero que salgan de mi corazón, no dedicarme a la floritura lingüística como quien hace castillos con merengue. Quiero escribir. Quiero necesitar escribir. Necesito necesitar escribir.


Les envidio insanamente. A Carmen, a Beethoven, a Wyan por tener la mente sana y sentirles con el corazón. Y estoy cagada de miedo.

domingo, noviembre 07, 2004

Gracias, Mary

Son las dos y media de la mañana y todavía estoy alucinando. Acabo de llegar a casa; si fuera algo más inteligente, estaría ya durmiendo. Pero no puedo. Vengo de uno de los conciertos más bellos y más intensos en los que sé que (lo sé, estoy segura) estaré nunca.

Quizá haya ha influido lo agradable de la Galileo, una sala pequeña, con mesas, abarrotada hasta la ilegalidad... No lo sé. Pero de una cosa estoy segura: estoy más lejos que nunca de mis delirios célticos de hace años; y más enamorada que nunca, también, de lo mejor de su música. Hacía tiempo que una canción en directo no me llenaba los ojos de lágrimas. Y siguen siendo, como ayer, lágrimas de verdad.

Una de sus canciones dice así:
Oh come on walk with me, talk with me,
tell me your stories
I'll do my best to understand you.
Y eso es lo que hace. Es lo que hay. Me es imposible hablar de esta noche sin que mis palabras parezcan una chorrada, si las comparo con mis emociones.


Gracias, Mary Black. Un millón de gracias por tu voz, tus movimientos, tu entrega a un público pequeño, que cualquiera de nuestros artistas habría despreciado sin pestañear. Gracias por A woman's Heart. Gracias por Good morning heartache _y por recordar a Billie_. Gracias por No frontiers, y por Soul Sister, aunque hoy te la hayas guardado. Gracias por esa hora larga de pie, escuchándonos, soportando nuestros cumplidos, haciéndome creer que mi inglés es aceptable y que te interesaba mi conversación :)

Gracias por regalarme una emoción real, algo mío que amar, algo verdadero en este caos de mi interior. Algo que pervive aún bajo la locura. Gracias. Gracias.

sábado, noviembre 06, 2004

Siesta

Demasiado rato dormitando. Eeecs...

Escucho a Altan para prepararme para esta noche. Voy a escuchar por fin a Mary Black en directo. Juntos yo, la maestra de las maestras de cantantes célticas, y Herber West. Un encuentro con la leyenda viviente, para un celto-adicto.

La rabia ha desaparecido. Anoche se fue gracias a la delicadeza de mis amigos. Listos chicos. Sensibles, diría. Hasta intuitivos... Cada día me siento más orgullosa de ellos. "Siempre has sido la más madura de todos nosotros, Blue Thing". Gracias, Wyan. ¿Sabes que no cuesta nada acostumbrarse a tus piropos?




Ah, he sabido que un médico de Michigan entra aquí de vez en cuando. Será por mediación de rich, supongo. Y un par de Buffy-adictos de EE.UU. y... ¡Costa Rica! Vanitas vanitatum, et omnia vanitas... ;)

viernes, noviembre 05, 2004

Tengo mucha rabia.

Rabia de verdad.

La "rabia verde y fría y su cola de navajas y vidrio cortado" la tengo metida en el estómago.

¿Invocaré esta noche a un demonio vengador? ¿Disfrutaré de romperle el cántaro en la cara a alguien? ¿O me esfumaré esta noche a casa a terminar este grito de blog?

Rabia por lo injusto de la situación.

Rabia por lo ridículo de todo esto.

Rabia por mí.

Ya era hora de que pensara en mí misma un poco...

jueves, noviembre 04, 2004

Lágrimas

(Ojalá fuera una referencia snob a Dulce Pontes. No lo es).

Ayer tuve que echar de clase a uno de mis chicos. El padre de E. se muere. Él escupe su rabia a todos lados. Se consume y yo, mientras, tengo que adiestrarle. Por eso lloré después, sola, en la sala de profesores.


Esta mañana he vuelto a llorar. No he llorado por mí. Bueno, quizá en parte sí.

Poder sentir tristeza por alguien. Saber perfectamente lo que se siente, y no dudar de que sea la 1001 reacción depresiva más del año. He llorado de verdad. He sentido de verdad. Compasión hacia una tristeza ajena. Lágrimas reales. Compasión hacia mí misma, también, por la punzada de celos que me ha recorrido. Pero me alegra que la venganza no vaya conmigo: espero que siga sin hacerlo cuando esto acabe.



Y me alegro también de que no haya desaparecido este sentimiento, esta forma de mirar las cosas. Mientras todo lo que creía saber de mí se esfuma, al menos puedo saber que esta ternura es mía. Que no es síntoma, sino identidad.



Escucho Olhar, de Madredeus. Mala idea darle alas a la saudade, pero... ellos también son parte de mi olhar de las cosas.

miércoles, noviembre 03, 2004

Me han llamado muchas cosas en mi vida, pero...

.. nunca me habían llamado "poeta". Nunca había recibido un cumplido más delicado que el de rich.
Tuesday, October 26, 2004

Comment le dépenserez-vous?

je souhaite que j'aie appris l'espagnol au lieu du Français dans le lycée et l'université. il semble plus pratique maintenant savoir l'espagnol. on me flatte qu'un artiste en Espagne lit mon blog. et elle se décrit employer lyrique d'une chanson de suzanne vega. the lyric is poetic. I think she is a poet herself. mais je ne puis pas la comprendre des mots. je souhaite que j'aie appris l'espagnol. je sais qu'il n'est pas trop tard. peut-être avant que je sois prêt à visiter Machu Picchu, je saurai assez pour parler avec les locals. after i finish nursing school, i hope to take a month or two to backpack in Europe.

Nous voyageons voyager. How else do we really learn in this world? About life? About love? About yourself? Even going to the store is a journey. And sleep is a journey (probably far more than any of us realize).

à la fin, vous apprenez que vous n'êtes pas seul. Et vous apprenez comment petit nous sommes vraiment dans l'arrangement entier des choses. si tout va bien, vous réalisez que vous avez seulement une minute à vivre en ce petit monde and you need to make the most of that minute gifted to you... Comment le dépenserez-vous?


Gracias, merci, Thank you so much, rich. Even you can't pick up so much. Even I can't express myself better _no matters what language I use. Thank you for that beautiful strenghtness you've gifted to me without knowing about.

If some day I call myself a poet, It will be because of you.

martes, noviembre 02, 2004

Shadow of time

Quizá por culpa de mi chorro de confesiones de anoche, hoy he trabajado en un permanente estado de ansiedad. Y eso que mis alumnos tienen un fuerte respeto unos por otros, y no he tenido que presenciar torturas de aula... Pero traspasar la línea entre ser "la de Lengua" a ser "la del taller de cine" o simplemente "Blue Thing" (o algo así ;) y llegar a mimetizarme tanto con ellos como hoy en el taller, me deja absolutamente vulnerable ante mis recuerdos.


Sin embargo, no me encuentro exhausta _como en otras sesiones recientes de memoria intensiva_. No sé. No sé nada de mí misma. No sé nada de mi interior. No sé si esto ha sido una pose o si afrontaré mi pasado después de casi dos décadas de guardarlo en el trastero de mi consciencia. No sé, ni siquiera, si conocer tan a fondo mis recuerdos me ayudará a curarme de ellos.

¿Prueba superada? Citaré hoy a Nightnoise, una de esas joyas que me ayudaron a no ser de los "normales":

His first name is today
His last name is tomorrow
He knows no pain, He knows no joy
He doesn't think of sorrow
Fast and small, he's slow and tall
He never stops to rest
But I know where he's goin
Cause I know him the best.

Run on, run on,
Shadow of time.
Run on, run on,
Shadow of time.

lunes, noviembre 01, 2004

Dulzura y caridad en todas partes

"Firmeza, cuando sea necesario. Dureza, nunca. Dulzura y caridad, en todas partes". Nunca podré olvidar esta frase. Me obligaron a aprenderla y consiguieron que la tuviera presente, hasta para recordarla cuando ellas, las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, tergiversaban hasta la perversión el lema de su madre fundadora.

Supe que escribiría esto el sábado, hace dos días. He seguido la manifestación de Hondarribia Nik, J. Jokin tenía 14 años y se suicidó harto de varios meses de tortura. Tenía la misma edad que yo cuando me acosaron por primera vez.


He pensado mucho en ti desde que supe que habías saltado ese frontón. Yo lo intenté una vez, mucho después que tú, años después de haber sido insultada, golpeada, vejada, violada. No sé si tú, Jokin, sufriste más en unos meses que yo en cuatro años. O si la tortura venía de antes y, al hacerte mayor, decidiste que no tenías por qué seguir.

La cuestión es que yo, hoy, más de 15 años después de la primera paliza, estoy aquí. Tú no puedes hacerlo, y eso me hace sentir extraña y casi culpable de haber sobrevivido. Porque sobreviví. A trompicones durante años, herida, con cicatrices en el cráneo _casi invisibles ya_, y medio loca. Pero viví. Terminé mis estudios, me enamoré, y a veces fui correspondida. Hice amigos: algunos están conmigo aún, y no saben que escribo este blog, ni por qué; ni saben que hoy, por primera vez, estoy confesando esto.


Veo las fotografías de la manifestación y me choca ver a tanta gente, la verdad. ¿A nadie le ha resultado paradójico? Si tantos amigos tenías, ¿por qué saltaste? ¿Y por qué están todos tan sorprendidos? Veo a dos padres destrozados. Seguro que lo están. Veo a tus profesores, que todavía tienen estómago para salir a la calle y seguir dando clase. Y veo a un montón de adolescentes llorando. Y vomito. Ellos lucían el sábado una pancarta que decía "Todos somos Jokin"...


Yo soy Jokin. Yo fui Jokin. Sé, como él, que la peor de las torturas es el silencio de los demás.

A mí las monjas me repetían que Dios lo veía todo, y que si no se movía, era por algo. Quizá no era digna de Dios... Quizá tenía una conducta desordenada. Le dijeron a mi madre que tenía un problema psiquiátrico, y me aislaron para que no dañara a mis compañeras. Y ella decidió creerles a medias. Más fácil, más rápido. Consintieron las torturas, para que yo viera lo anormal de mi comportamiento... Me enseñaron a temer la palabra "lesbiana" porque me había enamorado por primera vez, y fue, solamente esa vez, de una chica "normal". De modo que corrieron la voz, y las torturas se incrementaron solas. Yo acabé desarrollando síndrome de Estocolmo y soñando con volverme normal. Mientras, me obligaron a leer todo José Luis Martín Vigil. No sé si entonces ya le habían expulsado de los jesuitas por tocar a los niños en su celda... pero eso no lo supe hasta diez años más tarde.

Ahora estoy escuchando a Dead Can Dance mientras escribo. Forma parte de las cosas que me ayudaron a sobrevivir. Agradezco a quien fuera que no me volviera normal, que aquellos mismos años descubriera a Enya y a Miguel Hernández y a Neruda y a Juan del Enzina y empezara a escribir. Y que, tres años más tarde, cuando un chico me besó por primera vez y me enamoré de él, me sintiera en paz con mi sexo y disfrutara de él.


Cuando leí El juego de Ender, mucho después de dejar el colegio, sentí otra vez el frío, los moratones y la locura del niño torturado. El sábado sentí otra vez todo eso. Lo peor es la sensación de hipocresía que me transmitieron las imágenes.

Él escribió esto en un chat horas antes de terminar: Libre, oh libre. Mis ojos seguirán aunque paren mis pies.


Volverá a suceder. Otro Jokin, otra Blue Thing, saltarán de un frontón o se tomarán una caja entera de pastillas. Con suerte, serán las pastillas equivocadas y quizá sobrevivan sin muchos daños emocionales. Sin suerte, veremos otra manifestación de concienciados ciudadanos. Ninguno de ellos sentirá vergüenza por lo que no vieron, por lo que no hicieron.

Sobreviví, Jokin. Perdóname.

jueves, octubre 28, 2004

Hoy no será noche de blog. Tengo que escribir en mi diario. Anotaré el ataque de mi enemigo para que mis capitanes me ayuden en el próximo combate.

Un pequeño brote, en suma. No tengo el cuerpo para dobles sentidos.


Al menos, salir como una loca del teatro buscando respirar un poco me ha llevado sin quererlo a mi librería, donde me estaban esperando los Diarios de Virginia Wolf. A veces me gusta imaginarme que son las lecturas las que nos buscan y nos escogen. Pero, esta noche, me temo que mis ensueños carecen de crédito. De momento me temo que El buda de los suburbios tendrá que esperar.

Conque buenas noches a todos, a ti que me visitas y a todos los demás. Debo hacer mis deberes para La Cordura antes de acostarme.

martes, octubre 26, 2004

La cura

Escribo aquí hoy por puro esfuerzo. No encuentro qué decir, pero debo encontrarlo. Battiato debería ayudarme, pero escucho La cura en sus dos versiones una y otra vez, y me hundo todavía más en el papel/pantalla en blanco. La envidia me arde en las tripas.

Anoche releí mis poemas. Hace casi diez años que no escribo poesía; y las repasé entremedias de la Antología que estoy leyendo. ¡Qué horror! :)


¿Que por qué me esfuerzo?

Porque esto es todo lo que soy. Ahora que estoy volviendo a encontrarlas, necesito las palabras tanto como respirar. Necesito que salgan de mí. Necesito hacer salir personajes que no dejan de gritarme aquí dentro. Quizá, con el tiempo, juegue con la versificación un poco.

Pero ahora es mucho más difícil. Escribo buscando una voz que no sé si tengo. Quizá no la tenga y mi único talento sean las florituras con el lenguaje. O quizá sí, y sea ahora el momento de encontrarla. El hueco que han dejado la euforia y la ira puede estar dispuesto a recibir esa fuerza. Si recordara cómo rezar, quizá lo haría suplicando ese regalo.

lunes, octubre 25, 2004

Sueños y café con leche

Ha sido una hermosa tarde de domingo. Y, como viene siendo norma últimamente, hermosa como hacía muchísimas tardes de domingo que no lo era.

Hacía tiempo que no recorría Lavapiés. He vuelto a La Dinamo: no la pisaba desde el rodaje del corto. He estado en una nueva librería llena de posters de Klimt cuyas dueñas me han prometido toneladas de literatura sobre Sarajevo. He sabido que La Grande entre las Grandes vendrá a cantar a Madrid. Y Herber West ha encontrado un bar indio escondido en la calle Buena Vista, donde una triste imitación de Carlinhos Brown ha ilustrado a medio comedor con su disertación a gritos sobre Ravi Shankar y "esa
guitara que utilisan en la India" :)


Ayer me salté la prescripción y tomé un café con leche.

Y hace una semana que he vuelto a soñar. Es una sensación realmente extraña... Sin sueños, sin ningún sueño, desde que tenía uso de razón hasta los 16. Después recuerdo haber soñado alguna vez, muy pocas. Y recuerdo las últimas pesadillas de este año, también; hasta que desaparecieron nuevamente los sueños.

Pero esta semana he soñado de nuevo. Y resulta curioso que mis sueños sean tan cotidianos. Sueño que compro un nuevo número de Hellblazer; que voy a clase de francés; que pago la dichosa matrícula de la UNED. Durante todo el día recordaba mis últimas notas y un comentario de nerea (la única persona que ha entrado en este diario): "quizá escribir sea al vivir lo que el soñar al dormir".

¿Soy realista por la misma razón que son así mis sueños? Me he pasado mi vida ensoñada, siendo un conjunto de síntomas, y quizá por eso mi trabajo ha estado siempre tan cargado de cotidianeidad. Me pregunto si ahora, que soy distinta (o no tanto) pero empiezo a ser real, mis escritos cambiarán y perderán realismo; y quizá ganen por fin calidad.

De momento, prefiero que eso llegue solo. Escribo un guión. Escribo una novela para niños. Sueño a diario y bebo café con leche de vez en cuando. Estoy viva. Y escribo mi enésima cita:
... but I don't care
cause sometimes
I said sometimes
I hear my voice
And it's been here
Silent All These Years
(Tori Amos)

domingo, octubre 24, 2004

Traspapelada

Haciendo la enésima limpieza de mi estudio he encontrado este poema de Jacques Prévert:

DEJEUNER DU MATIN
Il a mis le café
dan la tase
Il a mis la lait
dans la tasse de café
Il a mis le sucre
dans le café au lait
Avec la petite cuiller
Il a tourné
Il a bu le café au lait
et il a reposé la tasse
Sans me parler
Il a allumé
une cigarette
Il a fait des ronds
avec la fumée
Il a mis les cendres
dans le cendrier
sans me parler
sans me regarder
Il s'est levé
Il a mis
son chapeau sur sa tête
Il a mis son manteau de pluie
parce qu'il pleuvait
et il est parti
sous la pluie
sans une parole
sans me regarder
Et moi j'ai pris ma tête dans ma main
Et j'ai pleuré
(DESAYUNO
Él ha vertido café / en la taza/ Ha vertido leche/ en la taza de café/ Ha puesto el azúcar/ en el café con leche/ con la cucharilla/Lo ha removido/ se lo ha bebido/ y ha dejado la taza/ sin hablarme/Ha encendido un cigarrillo/Ha hecho volutas/ de humo/ ha echado la ceniza/ en el cenicero/ sin hablarme/ sin mirarme/ Se ha levantado/ se ha puesto el sombrero/ se ha puesto el impermeable/ porque llovía/ Y se ha ido/ bajo la lluvia/ sin mediar palabra/ Sin mirarme/ Y yo, yo he metido la cabeza/ entre las manos/ Y he llorado)


No se corresponde en absoluto con mi estado de ánimo (tocaré mil veces madera). Pero me sabía tan mal que se perdiera un trozo de las Paroles... ahora que vuelvo a leer poesía...

viernes, octubre 22, 2004

Mi ¿problema?

"Tu problema, amor mío, es que vives como escribes". No sé si tomármelo como un halago o como una puñalada en el esternón.

Recuerdo esta frase ahora, descansando entre dos trabajos que debo transcribir antes de enviar a que mi productor decida su suerte. Escucho la Ascensión de Messiaen... Si te sientes confundido y quieres explotarlo, este es tu hombre.

Si por fin vivo como escribo, no puede más que sifnificar algo bueno. Habría recuperado a las palabras, con las que había roto hacía meses. Pero vivir como se escribe (como yo escribo) tiene un problema al que se refiere Herber West: este mundo no es el mío. No es el que yo reconstruyo cada vez que trabajo.

No voy a presumir ahora de haber fundado Terramar ni Orsinia (no soy tan snob). Pero, hasta donde he llegado a descubrirlo, allí los oficinistas dejan de pensar en los informes del trabajo y se reenamoran gracias a un aroma perdido entre el humo; en Navidades, los inquietos oyen voces que les recuerdan que hay dolor a su alrededor; los ciclistas huyen de la Guardia Civil trasto al hombro; y una chica muerta en un charco es capaz de derrotar a un antidisturbios armado.

Herber West dice que mi problema es que la vida que me rodea no es la de mis personajes; y que si busco los sentimientos que vierto en mis ficciones voy a salir siempre decepcionada.

No sé. El bicho ha estado molestando toda la semana y, aunque por fin se ha dormido, no me queda mucho estómago para monologar interminablemente sobre mi riqueza interior.

Bueno, el sarcasmo tampoco está mal :)

martes, octubre 19, 2004

Post Scriptum

No. No eres el imbécil de siempre. Eres el imbécil de ahora, sin duda. Pero también el no-imbécil de siempre. Nunca fuiste un imbécil antes.



lunes, octubre 18, 2004

Ben & Jerry's

New York Super Fudge Chunk. Helado de chocolate con trozos de chocolate blanco y negro, nueces de Pecán, nueces y almendras chocolateadas. Helado de cholate derritiéndose un poco en mi paladar, los segundos justos para que pierda el primer frío. Helado de chocolate del extremo tembloroso a la base cálida, y otra vez al extremo. Y otra, y otra.

Helado de chocolate de mis labios a sus labios, y de sus labios a mis Labios, y de ahí, al interior.

Helado. Frío entre dos bombas de calor, alentándose una a la otra.
Chocolate. Oscuro y dulce como el delirio, fundiéndose, uniéndonos.

Después la sal, la premura, el pálpito. Y, al final, la luz. La pequeña muerte, la blanca, infinita y gloriosa alegría.



Y, mientras él duerme, releo mi último mensaje aquí, distanciada del dolor que me ha acompañado todo el día. Y me siento, por fin, liberada. En paz.

Casi bruna

¿Para qué ser pretenciosa? Él ya lo escribió antes, y yo no podría superarlo:

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.


No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

sábado, octubre 16, 2004

Tuulilta Tuleva

Es temprano todavía. Herber West apenas se está desperezando sobre el futón. Preparo el desayuno mientras escojo a las magas vikingas por compañía.

Y bailo.

Me muevo al ritmo de sus cantos por el salón, el pasillo y la cocina, despacio, tranquila, y sonrío por primera vez en muchos, muchísimos, sábados por la mañana.

Esta vez soy yo quien baila, no el maldito demonio vomitando euforias a través de mí.


Niin miun lempeni lentäköön
missä mun kultani kulkee
laulan tyrskyt tyyntymään
vaahot meren vaipumaan

Näiltä tuulilta tulevan
nähtävän näiltä ilmoin
missä mun kultani kulkee
mailla millä marjani

Siete

"Siete de ocho no es un resultado nada malo, Blue Thing". Me lo ha dicho Tenso esta noche. Y tiene razón.

Siete de ocho. Siete. Mis siete pequeños y asustados paladines, generosos, temerosos, confusos; pero, a pesar de todo, todavía a mi lado. Mis caballeros.

Siete, mi número de la suerte.

viernes, octubre 15, 2004

El chico que cruzó el río

Anoche vi una hermosa película, Diarios de motocicleta, que me conmovió profundamente. Confieso que no me gustó Ciudad de Dios tanto como mandan los canones de la corrección política; y que, si no hubiera aparecido el nombre de Ernesto Guevara en la sinopsis, quizá no habría ido a verla. Pero lo cierto es que fui, tras una tarde entera convenciendo a Herbert West de su poco contenido revolucionario; y tras haberle concedido Hellboy en la sesión anterior como muestra de buena voluntad.

Ojalá me hubieran contado esta historia hace tiempo.

Era Ernesto, no Che. En los ojos de Gael García Bernal no había ni rastro de la fotografía que entre todos hemos convertido en un icono pop más del montón. No sé mucho de su vida persona, y nada de el verano del 52 en la que se dedicó a recorrer Latinoamérica con un amigo en La Poderosa, una moto Norton que murió en el camino. Pero apostaría a que la mirada de Ernesto en aquel momento era esa y no la del uniforme.

Fuser, el estudiante de Medicina de Buenos Aires, confundido ante el mundo que estaba empezando a conocer. Confundido, indignado, enternecido a veces. Incluso divertido, otras. Toda la historia gira en torno a las emociones, no a los discursos (aunque al final tenga que hacerles una concesión obligada). Son los sentimientos lo que nos hace ser hombres, lo que nos hace cruzar el río.

Cuando, cerca del final de su viaje, Fuser cruza el Amazonas para celebrar su cumpleaños con amigos nuevos _leprosos que ha conocido en un hospital, y que tienen prohibido abandonar el lazareto porque así son las normas_, lleva consigo una cantidad de experiencias que le sobrepasan, y que va anotando en su diario de viaje.

Creo que, hace dos años, cuando abrí la primera fosa común del franquismo, puse la misma cara de cría atontada y conmovida ante el mundo. Ahora sé que ni siquiera al maestro de la oratoria revolucionaria le valieron de nada los discursos teóricos a los que yo he sido siempre tan aficionada. Ahora sé de su verdad.

Me pregunto que pensaría Ernesto, o qué pensaría El Comandante, también, leyendo esta colección de diarios en la que unos miles de desocupados teorizamos sobre nosotros mismos. Espero empezar, de una vez, a asombrarme ante el mundo que me rodea, porque no existo sin él. Pero quiero terminar con los discursos.

jueves, octubre 14, 2004

Grandes citas

Uno de mis amigos más queridos (probablemente quien ha sido, contra todo pronóstico, mi mejor amigo sin yo saberlo) acaba de escribirme esto:

Ser un cabrón insensible tonto del culo no significa que seas un
monstruo...

Va por ti, Ent carbayón. Gracias por guiarme con tu sabiduría.


martes, octubre 12, 2004

La Manga inesperada

Me pregunto si Tanit tenía los cabellos blancos. Pienso en Asdrúbal sentado aquí, entre dos mares, como yo estoy ahora. La orilla del Mediterráneo es blanca, parda y azul. Blanca como el cabello de Tetis, azul como su túnica. ¿Lo vieron así los griegos? ¿Lo vio Aníbal mientras iba hacia Sagunto? Quiero pensar que sí, que se sentaron en la misma arena limpia, que aspiraron el mismo perfume, y oyeron el mismo silencio que yo oía ayer.

Estaba en La Manga del Mar Menor.

Cuando te pasas la vida yendo de refinada, este es el último lugar donde esperas llegar, sentarte y perderte. Herbert West y yo conducíamos sin rumbo fijo en la avenida de chalets y apartamentos semi desierta, que en verano debe de ser un zoco gigante, y se nos ocurrió aparcar el coche y continuar paseando por la playa. Confieso que nunca imaginé que iba a sobrecogerme de esa manera: tanto como para olvidarme de aquellos horribles hoteles en menos de quince segundos. No se oía nada más que el oleaje, no se olía nada más que la sal. Apenas unas viejecitas alemanas compartían la lengua de arena con nosotros, también silenciosas. Amodorradas por la sobremesa, seguro. Pero, tal como las recuerdo, también sobrecogidas. Así es mejor ;)


Apenas nadé unos minutos, aunque el tiempo acompañaba. Prefería salir y mirar, sólo mirar el mar. Ni siquiera ponerme a meditar en nada, como acabo haciendo en cada playa donde me encuentro (léase, más arriba, "ir de refinada por la vida"). Pensé entonces si esta es la causa de que tantísima gente quiera quedarse aquí durante meses, mirando al mar. Quizá esa sea la razón por la que nunca he visto un lugar aparentemente tan feo pero tan auténtico, tan limpio, tan sincero.

Si tengo que escoger mis recuerdos, escojo a Tanit y a Asdrúbal, a Thethys y a los griegos, a las viejecitas alemanas. Quizá huir de la vulgaridad sea, después de todo, saber a dónde miramos.


sábado, octubre 09, 2004

Archena

Llegamos ayer, ya anochecido.

Hay viejecitos en albornoz y bañador tomando el fresco en las terrazas, correteando aún por los jardines, y _algunas mujeres_ saliendo del Rosario de una iglesia neomozárabe plantada en medio de los tres hoteles.

Olía a magnolias y a jazmín. También a azufre, pero tardas un poco en darte cuenta del vapor.

Al llegar al balneario, me doy cuenta de que he cometido un error de forma: en lugar de
El libro de las ilusiones tendría que haberme traído La montaña mágica.

viernes, octubre 08, 2004

Sustituir mi diario

Me han quitado mi diario.

Llevo alrededor de un año escribiendo en el mismo cuaderno. Lo compré en el Festival de Astorga. Tengo desde hace tiempo la manía de comprar útiles de escribir como recuerdo de mis viajes, sobre todo esa clase de viajes, los más breves, los que tienen más que ver conmigo, con mi día a día, con lo que me va haciendo; que los que sólo son vacaciones. Por cierto, ayer los bastardos de mis alumnos _más bien mis alumnas_ me levantaron la preciosa estilográfica que me traje como recuerdo de Pamplona.

Ahora, mi diario ya no podrá ser mío. Mi especialista lo necesita para que trabaje con él. Debo anotar mis evoluciones, los picos de ira, los de euforia, los de depresión. Escalas del 1 al 10. Tablas de estado de ánimo. Relación de recuerdos. Trabajar contra mi mente para poder curarla, en suma.

Así que mi cuaderno se convertirá en una especie de medicina. Es como si fuera a manejar yo misma el bisturí que abrirá mi intimidad. Hasta hoy no le veía la gracia a esto de los diarios en Internet. Me parecían un sucedáneo para escritores frustrados. Un placebo creativo. Ahora me veré obligada a utilizarlo en sustitución de ese otro que rasgo con mis plumas (o con bolis robados cuando voy mal de dinero), porque no será mío, sino de otra persona que lo aplicará a mí.

Así pues, utilizaré esta página como enlace con la realidad, con la que veo a través de estos ojos. A través de esta mente que empieza a quitarse verrugas y tumores de dentro. No puedo prometer nada respecto a mi grado de compromiso íntimo con esto. No sé cuándo me aburriré. No sé cuándo lo dejaré.

Hasta entonces, estoy aquí. Soy yo.


Me guste o no, sólo puedo escribir de lo que
vi y oí, nada más. [...]Si no vi la luna, es que no había luna en el
cielo.

Paul Auster, El libro de las ilusiones

miércoles, octubre 06, 2004

Barajas, 07:00 AM

Pues esto es lo que hay. Tenía la ilusíón de escribir este post de madrugada, desde el hotel, recién llegada de la fiesta post-cena-post-proyección; esperando a las seis de la mañana para coger mi taxi hacia el aeropuerto. Pero la cena se prolongó hasta las 2, la fiesta consistió en tres copas y poco más, y cuando yo estaba ya en la cama _pensando "qué vieja te has hecho, tía" en mi duermevela_, apareció mi productor antes de las cuatro de la mañana.

Así que no ha habido noche en vela, ni he venido a trabajar empalmando, ni he escrito mi post de madrugada, desvariando sobre el cine y las ilusiones como un David Zimmer cualquiera. El recepcionista de noche del hotel se ha dormido, me ha llamado a las 6:10, el taxista ha volado al aeropuerto, he cogido el avión en última llamada, me he dormido en el asiento, he llegado a Barajas con dolor de cuello y he desayunado un café requemado y una ensaimada frente a la facturación del Puente Aéreo. Y, en la academia, escribo esto en el ordenador de la sala de profesores. Como todo quisque.

Como los quisques que me acompañaban hoy. Barajas a las siete de la mañana es una tienda de corbatas gigante. Todos viajan solos, algunos de dos en dos o de tres en tres como mucho. Sus maletines son iguales, sus trajes son iguales. Sus conversaciones son todas la misma. Era como ir en el metro, pero en versión Business.

Les miraba, les miro todavía, y me pregunto qué me hace diferente a ellos. Alguno tendrá un blog de estos que se tome más en serio que yo, tendrán vida más allá del puente aéreo y la corbata... Quisiera pensar que sí. No me va nada sentirme una cineasta, una mujer libre. Pero es que no puedo evitar sentirme como una marciana entre ellos. Aunque en la sala VIP del aeropuerto ellos tengan WiFi y yo escriba en el trabajo.

Viva la Vie Bohème!


martes, octubre 05, 2004

El primer hijo

Ayer entré por primera vez en la sala de proyección de un laboratorio. Era la invitada, no la estudiante. Proyectaban mi película. Y sólo fui consciente de ello cuando vi las primeras letras blancas sobre el fondo negro:

Digan lo digan
la música de Piera


Me resulta tan extraño describir cómo me siento... Me gusta, sí. Es mi historia, sí. No hay apenas añadidos de otro, y una voz _que a veces es la mía y a veces es la de los montadores_ me repite constantemente que la clave es la historia, que debo sentirme orgullosa.

Pero es que es bueno.

No me imaginaba que de algo tan simple, algo que escribí únicamente para acallar mi mala conciencia ("vaya escritora de mierda que no escribe...") haya salido esto. Mi demonio, aunque amodorrado, sigue con vida y me repite que imágenes tan sentidas no pueden ser mías, que esas palabras son obra de los actores; que algo con belleza no puede haber salido de mis manos.

Y en parte, tiene razón. Ahora la película ya no es mía, ni de nadie. Existe por sí sola. Ahora pertenece a quien quiera verla, y yo tendré que poner otro huevo y alimentar a otra cría, hasta que llegue otro visionado, otro estreno, otro día de nervios como este. Y después, se marchará también.

Esta noche llevo a mi primera hija a Pamplona para su estreno nacional. Su primer día de escuela ;)

Le deseo toda la suerte del mundo.

viernes, octubre 01, 2004


A veces, el demonio se duerme y me convierto en Ella... Posted by Hello

miércoles, septiembre 29, 2004

El Beso

Se llama El Beso, de Gustav Klimt. Preside mi salón. Y hasta ayer no me había dado cuenta de cuánto, cuánto me acompaña.

Todo dios escribe sobre este cuadro. Tendré en casa varias decenas de estudios sobre la Secession, y no hay manera de que explique por qué me vinculo tanto a ese lienzo enorme. Dicen que es su mejor cuadro, y yo creo que no lo es. Pero nadie tiene en su casa reproducciones del Friso Beethoven... ni de Dánae ;)