martes, noviembre 30, 2004

La mujer de los mil nombres

Un hermoso post de Hagfish ha conseguido algo que no creía que tuviera fuerzas para hacer hoy: escribir. Nada de obra "seria", sino una fanfiction. Darle otro futuro a una muchacha de ficción que, como yo, brega contra una soledad impuesta; que lucha por sus amigos; y cuyo mundo, como el mío, está bastante desquiciado. Aunque el suyo es más entretenido. Y ella está más buena que yo, para ser sinceros. Y no, no voy a deciros cuál es mi serie de televisión favorita.

El caso es que me han prescrito reposo total durante un tiempo. Así que vagaba por la red. He descubierto algunos visitantes desde... Singapur (¿?) e Islandia. He actualizado otro blog de mi persona real, relacionado con mi trabajo... y he visitado a Hagfish que, como viene haciendo, me regala todo el ánimo que puede.


No me creo todavía que alguien haya sido capaz de, sin entenderme, comprenderme. A pesar del idioma conectó conmigo. Aunque no tiene nada que ver con el Bosque Adusto, ella también ha pasado por una grave enfermedad. Supongo que eso es lo que nos une, a ella conmigo, su "woman of the thousand names". No sé cómo se le dan las gracias a un completo desconocido... que, de repente, te conoce.

Tan sólo os dejo un enlace a su blog, a la derecha. Me parece tan pretencioso copiarlo aquí... Ella ya sabe, porque le he escrito, lo que he sentido, las lágrimas que han salido de mí; y la chispa de vida que ha inspirado su escrito y su fotografía. No veo una manera apropiada de darle las gracias.

Si tan sólo alguno de mis amigos hubiera caído en algo la mitad de sencillo y de hondo que esto... Sólo la mitad. Sólo. Sé cuánto me quieres, Wyan, pero no quiero regalos. En tu caso, sólo una pizca de valentía que no perjudique a nadie, pero que me haga sentir humana de nuevo.



Nara, he escuchado también tu consejo. Algún día te contaré una historia ;)
Me encontró por la estación
y me llevó a su apartamento.
Dijo algo sobre mi piel,
me abrazó
y yo cerré los ojos.

Y tuve que entender
que aún hay otra luz que queda cuando en mí se pone el sol,
y ahí estoy: en la ardiente oscuridad.
En parte fue mi culpa; en parte fue su forma de mirar.
Y esta inmensa decisión viene a mí,
viene a mí, viene a mí
y yo no dejo de fumar.



Buenas noches a las dos. Buenas noches a ti, quienquiera que estés leyendo. Buenas noches a las personas a las que quiero, sin rencor.

Y a ti, mi demonio interior, buenas noches también. Duerme en paz para que yo descanse, por favor.

lunes, noviembre 29, 2004

Un inciso

Escucho la radio mientras preparo mi examen de Lengua. Un hombrecillo siniestro está pontificando sobre sí mismo; su tarea de ocho años para salvar mi país; su dedicación a los españoles; la incomprensión de unos ciudadanos que le mandamos al cuerno hace pocos meses. Para enterarnos de qué clase de tipejo nos gobernaba, tuvimos que ver morir a doscientas personas.

El once de marzo de 2004 pude oír las bombas desde mi casa. Alguien a quien amaba mucho hacía ese recorrido todos los días a esa misma hora. Cuando le localicé, estaba fuera de Madrid. Empecé a llorar y a llorar sin poder calmarme. Era alguien a quien había perdido hacía meses, alguien para quien, ya entonces, yo no existía. ya en aquel momento sólo teníamos en común la amargura. Pero le quería, de todos modos. Y, si no hubiera sobrevivido al atentado, creo que me habría plantado en la Moncloa para matar a este tipejo que hoy sigue dándonos lecciones.


Espero que no olvidemos quién es, qué hizo. Yo recuerdo.

domingo, noviembre 28, 2004

Espinas y Beethoven

Reconozco que ha sido una tarde realmente bella. Me encanta el otoño, me parece la estación más hermosa del año. Me recuerdo pasear por las calles de esta ciudad mía aprovechando la humedad. Hoy, mientras conducía hacia casa, no he podido dejar de conmoverme ante el espectáculo del cielo y la niebla. Tan cálido, a pesar del frío. Chocolate con churros, familia (a veces, mis padres vienen a visitarme). Cristales húmedos, música en casa...


Pero no he podido llegar al Segundo Movimiento de la Octava de Beethoven. Había en la música una pasión que no podía soportar. Tanto corazón puesto allí, clamando para mí, me ha hecho daño. He sentido punzadas por dentro.

Quiero pensar que eso significa, al menos, que sigo viva, que respondo a los estímulos. Pero si ni siquiera puedo escuchar la música que me gusta... ¿qué me quedará al final de todo?

He intentado alejar a los demonios mirando El beso, como suelo hacer. También le he pedido ayyda a Grieg... Al final, he acabado riéndome de mí misma y mis ensoñaciones. El beso preside mi sala de estar. Enla Red, me escondo tras Dánae , y, a veces, tras la Poesía del Friso Beethoven.

Pero momentos como este me recuerdan que estoy mucho más cerca de las Gorgonas, o de la Tristeza Infinita.

(tan horriblemente parecida a Dánae)


La traducción española de mi nombre real significa "zarza". Así es como me siento, rodeada de espinas. Si algo del exterior me toca, me quema; pero si intento tocar yo el exterior, pincho.


Aún así, quiero pensar que al menos siento algo cuando me traigo el friso Beethoven aquí, a la campana. Al fin y al cabo, mola mucho más que un moodnigogte.
Salir de casa. Beber con el Capitán Marshall. Reírme. Reírme más. Darme otra oportunidad con Herber West. Volver a reírme. Decir "hasta luego" en lugar de nada, por primera vez en semanas. Caminar por la muralla de Magerit. Resbalar en los adoquines. Decir "hasta mañana" en lugar de "hasta siempre". Llegar a casa con ganas de escribir. Recibir un toque del Maestro. Preguntarme si la zona mística de mi mente está menos muerta de lo que yo creía. Leer más palabras de aliento de Hagfish:
The light comes suddenly and unexpectedly at times,
at other times it comes slowly.

Pensar que esta noche, al menos estos sucesos, también son m vida, pesen lo que pesen en la balanza.

sábado, noviembre 27, 2004

Caminar 'Around the sun'

Las dos entradas llegarán en unos días por correo. He tenido un extraño momento de lucidez, y he decidido que no tengo deudas que saldar ni cuentas pendientes con el banco. Así que iré a Barcelona a ver a REM, ya que no he podido arreglármelas para verles aquí.

Hace poco más de un mes creí que iría al concierto en grupo, pero no es posible. Ni siquiera sé si por fin irá alguien o si, simplemente, cada cual ha luchado por su pase de puerta para el solo y no se le ha ocurrido pensar en ninguna otra cosa. Pero esta vez no puedo reprochárselo, porque acabo de hacer lo mismo.

Es un paso. Quizá es una forma de arrastrarse camino adelante, y ni siquiera me he puesto de pie. O quizá no es nada. Pero siento que al menos he hecho algo por mí misma, en estos días de letargo.

viernes, noviembre 26, 2004

Me and a gun

Herber West finge leer, pero, en realidad, está viendo Bricomanía :)

En el programa enseñan a hacer una cuna de madera exactamente igual a la que mi padre fabricó para mí. Yo tendría unos 8 o 9 años. Era de madera de pino, de lamas, y con una corona en el vértice del cabecero.

Cuando cumplí doce años, bien adiestrada por las hijas de la Sagrada Familia, se la regalé, sin pensármelo dos veces, a la hermana pequeña de una compañera de clase. No tenían un duro y no habían tenido juguetes en su cumpleaños. Fue la mayor de las hermanas la que me violaría dos años después, en Octavo.

Desde hace un mes esos recuerdos vienen a rachas a mi memoria. Sé que no son en realidad los causantes de que esté enferma; y que el daño que aquello me hizo fue algo secundario. Pero me pregunto por qué tengo que aceptar eso como parte de mí, cuando sólo me produce dolor.

Salvo visitas a escondidas, ninguno de mis amigos lo sabe. Apenas hace unas semanas que se lo conté a Herber West. Él ni siquiera lo sabe todo.


Y yo me refugio aquí, aunque sé que quedo fuera de su alcance; y que es casi como serle infiel. Pobre amor mío, siempre pegado al cristal de mi burbuja, a mi lado.


Siempre he dependido de la bondad de los desconocidos

No puedo ser deshonesta y dedicarme sólo a lloriquear. Esta mañana he recibido este mail de Hagfish:
[...] please do take my love sent over the wires to you. If it meant something to you, then you need it, and with happiness I send it to you.
I believe any person who reads that post and gets something from it is special in some way. I mean they understand life from a hard place in it. I see that you do.
No sé si podría describir lo agradecida que estoy por sus palabras. Quizá, si Hagfish me conociera en persona, no pensaría eso. Estaría, supongo, tan confundida como algunos de mis amigos. Pero quiero creer que ha visto algo en mis escritos en la Red; que eso que ella ha visto también es parte de mí, que es real, y que es valioso.


Os pido perdón de entrada, Ent, D'Artagnan, Tenso... y mi querido Herber West. Sé que vosotros también veis en mí cosas que yo misma no puedo ver; y que no os creo cuando me las recordáis. Es difícil, cuando el cristal de la campana deforma todo cuanto veo a través de él. Os prometo esforzarme, al menos.

jueves, noviembre 25, 2004

Only remember me; you understand
It will be late to counsel then or pray.
Yet if you should forget me for a while
And afterwards remember, do not grieve:
For if the darkness and corruption leave
A vestige of the thoughts that once I had,
Better by far you should forget and smile
Than that you should remember and be sad.

(Christina Rossetti)

Leí hace tiempo (no recuerdo si era una novela de Paul Auster, o si demasiada gente ha usado ya la misma metáfora) que hay un momento en el que dejas de patalear. Te detienes. El cuerpo va dejando entrar el agua del mar por la nariz, y empieza a dejarse caer. Y, al parecer, en ese momento ya no tienes miedo.

Simplemente, te hundes.

miércoles, noviembre 24, 2004

Quizá pensé demasiado. Creía que todo sería distinto, y mejor. Que mi reencuentro con D., mi viejo amante; que el regreso de R., eran algún tipo de presagio.

Pero no se puede vivir de los sueños, ¿verdad?

Aire vivo

Si tuviera uno de esos Unky Moods no lo habría cambiado de ayer a hoy. A veces creo que puedo salir de esta; a veces no. Pero hoy he recibido una visita sobre un posteo anterior, y quería dedicarle a Nadine, en agradecimiento, otro poema que ha aparecido en mi manual de francés.

Air Vif
J'ai regardé devant moi
Dans la foule je t'ai vue
Parmi les blés je t'ai vue

Au bout de tous mes voyages
au fond de tous mes tourments
au tournant de tous les rires
sortant de l'eau et du feu

L'été l'hiver je t'ai vue
Dans ma maison je t'ai vue
Entre mes bras je t'ai vue
Dans mes rêves je t'ai vue
Je ne te quitterai plus.
(Paul Éluard)

Yo también espero abrir los ojos, y ver.

martes, noviembre 23, 2004

Más rápido, más fácil, más seductor

Al final, eligió el camino fácil. Ahora estoy, al menos, realmente sola; y no tendré ya más la ilusión de ser espiada, de ser acompañada en falso.

Las paredes de la campana de cristal son densas. ¿Cuánto durará el aire aquí dentro?

lunes, noviembre 22, 2004

Escribo esto mientras un ingeniero intenta convencerme de las asombrosas ventajas de LaTeX.

Son más o menos las siete de la tarde. Estoy vacía y sola en este momento, rodeada de líneas de código.

Siento unas ganas terribles de gritar, pero ya no puedo. He gritado hasta desgañitarme, en vano. Estoy más encerrada que nunca en la campana de cristal.

Mi enfermedad ganará. El demonio que llevo dentro me dominará tarde o temprano, y yo desapareceré. Quisiera que alguien, en alguna parte, me recuerde; y vea que fui una mujer. Que Blue Thing era real, inteligente, a veces incluso bonita, y que tenía sentimientos.

Durante días he aporreado el cristal. Mis golpes son cada vez más débiles. Cuando no me queden fuerzas, brotará de mi interior. Y me temo que esta vez será para siempre.

Quisiera poder pedir socorro.

domingo, noviembre 21, 2004

Strange days

Difícil escribir aquí cuando te rodea la incertidumbre. Quisiera poder hacer más por mí misma, más por mis amigos, más por aliviar el sufrimiento que veo a mi alrededor; y menos, mucho menos, por provocarlo. Pero me pregunto si no serán otra vez los delirios de la chica desequilibrada de siempre, disfrazados de buena voluntad.

Tendré que regresar a mi diario. Intentaré poner en orden lo que pueda. No sé si podré conseguirlo.

jueves, noviembre 18, 2004

Visitantes inesperados

Decidí aprovechar la cuenta de Blogger para tener un sitio donde escribir que se pareciera lo más mínimo a mi diario. Sé que es una paradoja utilizar la Red para esto, y poner la intimidad de uno a disposición de cualquier desconocido; pero nunca pensé que a nadie puediera interesarle lo más mínimo ponerse a leer estas cosas. Luego entró rich, y Hagfish, y me decidí a poner un contador.


Si eres realmente tú quien me visita todas las mañanas, y no uno de tus compañeros de trabajo, no sé qué es lo que buscas aquí. Pero no vas a encontrarlo. Sabes que puedes saber cuanto quieras de mi vida con sólo preguntarme, pero no comprendo qué puede haber escrito en esta página que te resulte de interés. No cuando la respuesta, fuera de la Red, en el único mundo real que tenemos, es el silencio y el vacío.


Me he visto sumida en una situación irreversible, que me aparta de la música en directo, de mi vida social y de ver a mis amigos en grupo. No les eximo de su parte de responsabilidad por aceptar el estado de cosas. Pero ellos no entran aquí.

Hoy he tenido que oír que, al parecer, tenemos un problema mutuo y que no estoy dispuesta a solucionarlo. Tú sabes que no es así. Y se trata tan sólo de lo que he oído. También me han dicho que no tengo derecho a dudar de la amistad de alguien que no me invita a su casa porque no podemos coincidir. Y el caso es que no tengo inconveniente en compartir el planeta contigo, pero parece que tú sí.


Así que te suplico que, si no estás dispuesto a asomarte a la persona que hay detrás de Small Blue Thing, dejes de visitarme. No me ayuda. No quiero realmente que dejes de leerme... pero así no. Si no puedo ser completamente sincera conmigo misma, esto no será verdad. ¿De qué sirve que entres aquí si luego no puedo decirte lo que quiero que oigas, ni esperar que aceptes la idea de que tendremos que compartir a nuestros amigos?

Puedo llevarte en el corazón, pero no a cuestas y a escondidas.

Grandes citas (III)

Porque una cosa es ser Elena Francis y otra la mula Francis, que no es cuestión de cargar con los problemas de todos.p>



A ver cómo hago para decir que no, Ent... ¿Cómo se hace?

Grandes citas (II)

Son tus amigos. Deben estar ahí para compartir un poco de tus penas, y para disfrutar lo máximo posible de tus alegrías.

Creo que habría que empezar a considerar seriamente la idea de crearle un blog de aforismos a Ent.

En poco más de dos horas voy a hacer daño a alguien muy querido. Alguien que no sabe la que le viene encima; y que probablemente no se merece del todo tener que escucharme. No es agradable saber esto.


martes, noviembre 16, 2004

Bushido

Sigo viviendo...

Cuando salgo de la escuela hay un instante en el que odio los martes. Pero se me olvida con la primera inyección de azúcar.

Hace menos de un mes que practico kendo. Jamás creí que conseguiría entrar en una escuela, y han pasado décadas hasta que me decidí a intentarlo. Y creo que me hace mucho bien, sobre todo porque soy rematadamente torpe. Quizá ahora, en este momento tan extraño, es cuando más necesito que alguna de mis actividades se me dé mal. Afortunadamente el shinai ya no se me resbala sobre la cabeza antes del ataque ;) Pero ahí estoy, la última bushi de la escuela. Aunque algunas veces me hacen sentir un poco como la mascota del equipo, es agradable ser objeto de tanta paciencia, estar siendo tan bien enseñada. Sigo sin acostumbrarme a ese tipo de cosas.


El camino del guerrero es largo y muy, muy cuesta arriba. Camino a través de dificultades, pero cada vez tengo menos miedo. El problema es, simplemente, parte del camino. Y sé que soy muy afortunada, que apenas me he desprendido sino de cosas que no eran mías, en realidad, mientras andaba estos últimos metros. Incluso lo poco que ha quedado atrás no era más que peso muerto. Lastre, tan sólo. Aunque a veces continúe sintiendo la carga un poco.

... Sed algis urit me

G. está deprimido y le persigo por el pasillo. S. llega tarde porque su madre no le compra un despertador. L. espera pacientemente a que termine para bajarse el correo (y chatear con su novia, pero no me lo dice). E. y B. corretean como dos tortolitos, ajenos a sus depresiones varias, por el aula de Moda. M., S., G. y G. quieren ampliar la charla sobre graffitti de ayer.

Puede que apenas en una semana todo sea distinto, y más caótico. Pero, de momento, Herber West se va a un entierro desde la oficina. Mi madre llama todos los días por teléfono. Ent y D'artagnan viajarán por todo el país en Navidad, y con suerte, quedaré con ellos en un aeropuerto o directamente en Asturias. Mis amigos reparten su tiempo para poder verme con algo de dignidad...

_ Blue Thing, ¿tomas café?


Ansiedad, lo llaman.

Quizá sea simplemente vivir.

lunes, noviembre 15, 2004

Ignis me tamen at fontes acrior urit

Dicen que enseñar quita energías. A mí, sin embargo, me las inyecta. D. llama a lo que hago "gamberrizar niños"...

Siento calor al estar con ellos. Me dan ideas. Me dan vida real, y puedo buscar palabras reales... Qué gran paradoja cuando el relato que me ronda ahora por la cabeza es mi gran borrador épico sobre... un sitio que arde muy bien, y que no quiero arriesgarme a dejar en borrador de película, si puedo publicarlo como novela (nota: el Requiem de Faure provoca graves delirios de grandeza) ;)

Mi diario se parece cada vez más al cuaderno de hospital de un endocrino. La última crisis todavía colea, y necesito estar aquí un rato. Sola. Bueno, casi, si me perdonan nara o Wyan... o rich, pero como no entiende nada, supongo que cuenta sólo a medias. Gracias a esto puedo sentir el calor entre los dedos. Siento calor al escribir: esta pantalla me calienta mientras llega el sueño (el que me hace ser verdadera, el que me traen las palabras; aunque el otro no es despreciable).

Algún día dejaré de pasar calor aquí. Entonces las palabras me acompañarán a donde vaya, espero.



(Dos días más. Sólo dos días más. ¿Me convertiré en Dánae cuando llegue?)

domingo, noviembre 14, 2004

Herber West ya duerme. Debería ir pronto a hacerle compañía.

A veces, la enfermedad acecha desde los lugares más insospechados: fue tal la sacudida de emociones de mi reencuentro con D., que mi mente no pudo soportarlo y estalló una vez más.

He vagado todo el fin de semana por un centro comercial, dándome un baño de anonimato y casi (¿se escribirá así?) anodidad. Perdida entre la gente, intentando perderme yo también. Despistando al bicho. Buscándome.

Y aquí estoy. Reflejada en él.
Tender la ropa, fregar los platos o pasar el aspirador. Cuando el demonio despierta, son cosas como esas las que me sostienen en el vacío.

Eso, y la mano de Herber West.

jueves, noviembre 11, 2004

Allahummagfir lahu Uarhamhu Ua nayyihi min ‘Adhábil Qabr, Uamhu Jataiáhu Ua. Da‘if Fi Hasanatihi, Ua‘fu ‘anhu, Ua uassi‘ Fi Qabrihi.
(Señor de todos, ten misericordia con él y perdónalo, sálvalo del castigo de la tumba. Perdónale sus pecados y multiplica sus buenas obras. Indúltalo, haz de su tumba un refugio feliz).
Un montón de necios seguimos monolgando aquí sin pensar en la que les espera a varios miles que no se pueden hacer blogs. Quien se ocupaba de ellos ya no está para recordarme que existen.

Algunos dirán de él que era un héroe. Otros, un villano corrupto. Quizá fue las dos cosas, pero yo espero recordarle siempre como un hombre.

Buen viaje, Raís.

miércoles, noviembre 10, 2004

Más besos. Y deudas que saldar.

Te debía esto desde hacía varias semanas. Años, en realidad.

Me dijiste que, al verme, pasaron muchas imágenes por tu cabeza, y yo no me he atrevido a decirte lo que pasó por la mía. Entonces tampoco te lo dije, al fin y al cabo, pero... ¿vamos a ser tan tontos de repetirlo todo?

Me parece que esta vez, señor, no estoy tan dispuesta como antes. Te recuerdo en aquella tarde en la que te sorprendí mirándome. Supongo que fui culpable de muchas cosas aquel tiempo, que te hice dudar de todo, aunque sólo fueran instantes robados a la rutina de la redacción. Y ya entonces no supe decirte que ya lo sabía, que no me importaba que me hubieras mentido al principio; que ya sabía cuán extraña te resultaba entonces, grande, procaz, y con esa insultante manía de saltarme el guión. Pero aquella tarde ya había decidido que me gustabas.

Mucho después, cuando creía que nunca volverías a mi vida, entendí por qué algunas veces te portaste tan rematadamente mal. Aquellas tardes en que no querías esperarme al salir, no podía entender que simplemente podías estar asustado.


No sé qué tal le va a sentar a tu ego de machote enterarte ahora de esto. Proque habría dicho que sí rotundamente, si me lo hubieras pedido, alguna de nuestras noches furtivas. Si nunca me hubieras dicho la verdad quizá no habría accedido a convertirme en tu amante. Pero no me mentiste más. Y eras (eres) tan arrebatadoramente divertido... Y me hiciste (me haces) sentir tan hermosa... aunque (ya lo sé) siempre Pequeña...


Ambos sabíamos cuántas cosas nos separaban, después de todo. Y sé que no fuiste más allá porque se nos habría roto en pedazos el sueño, y preferiste soñar conmigo. Entonces no me di cuenta, pero ahora ya lo sé.


Así que esta noche quiero darte las gracias. Por mi primera fiesta. Por mi primer baile. Gracias por haber sido lo único valioso del año más idiota de mi vida. Gracias por haberme regalado sueños. Gracias por seguir ahí, leyéndome. Y por desnudarte para mí, aunque ambos sabemos (claro está) que lo harías con cualquiera... Dices "debimos casarnos o algo por el estilo". Mejor algo por el estilo, ¿verdad? :)

Soy yo y estoy aquí y tú estás ahí, y contigo seré siempre imprudente.


Y, como es ya costumbre,
Besos. Siempre.

lunes, noviembre 08, 2004

Tonta envidia

La apariencia del cuadro de texto donde posteo es como un folio en blanco. Me da el mismo miedo, a veces. He estado releyendo mis últimos escritos aquí y los encuentro afectadísimos, muy falsos la mayoría; como una imitación rebuscada de lo que en realidad habría querido decir si pudiera usar mi diario.

Ayer me incorporé de nuevo a una legendaria partida de Vampiro que, hace cuatro años, cometí el estúpido error de abandonar por un trabajo aún más estúpido. En la habitación de Wyan encontré un libro de poesía, Las moras agraces, de Carmen Jodra Davó. Empecé a leer. En un par de horas me encontré teorizando sobre poesía española, Beethoven y Phillip Glass como quien decía "no me gusta la mayonesa", con la misma estúpida displicencia que tantas veces he criticado.


Y todo por pura envidia. El libro había terminado de pulsar su cuerda en mí. Es un hermoso libro, entero, sincero, poderoso, aunque mi estupidez lo calificara de "irregular". Igual que un nocturno de Chopin, una sonata de piano de Beethoven o la mayor de las rayadas del hombre de Akhenaton. Puedo escuchar la música más bella en mi casa, y no dejarme llevar por ella. Estoy leyendo un enorme libro y me siento incapaz de abarcarlo. Es como si hubiera perdido el corazón de las cosas.

¿Cómo no voy a escribir afectada? No se trata de que sea peor narradora _infinitamente peor poeta_ que ellos. Supongo que, después de un año incapaz de escribir, incapaz de leer o de escuchar música, ahora me esfuerzo tontamente por destacar, por ser la mejor narradora, la mejor lectora, la melómana más refinada. Con ínfulas de crítico de periódico de barrio. Y no quiero eso: quiero guardar silencio cuando las emociones me hagan sentir viva, no tener que demostrarlo a toda costa a quien no necsita que le pontifique. Ni siquiera aquí.



Temo que mi verdadero yo sea una escritora mediocre y una pseudointelectual engreída. Quizá con esto segundo podría pasar. Pero no sé si sería capaz de asumir que no estoy conectada con las palabras. Es lo único que ha habido de verdad en mi vida a pesar de todo, en los malos tiempos, en los peores, y también en los buenos. Quiero entenderlas, no teorizar a gritos sobre ellas. Quiero que salgan de mi corazón, no dedicarme a la floritura lingüística como quien hace castillos con merengue. Quiero escribir. Quiero necesitar escribir. Necesito necesitar escribir.


Les envidio insanamente. A Carmen, a Beethoven, a Wyan por tener la mente sana y sentirles con el corazón. Y estoy cagada de miedo.

domingo, noviembre 07, 2004

Gracias, Mary

Son las dos y media de la mañana y todavía estoy alucinando. Acabo de llegar a casa; si fuera algo más inteligente, estaría ya durmiendo. Pero no puedo. Vengo de uno de los conciertos más bellos y más intensos en los que sé que (lo sé, estoy segura) estaré nunca.

Quizá haya ha influido lo agradable de la Galileo, una sala pequeña, con mesas, abarrotada hasta la ilegalidad... No lo sé. Pero de una cosa estoy segura: estoy más lejos que nunca de mis delirios célticos de hace años; y más enamorada que nunca, también, de lo mejor de su música. Hacía tiempo que una canción en directo no me llenaba los ojos de lágrimas. Y siguen siendo, como ayer, lágrimas de verdad.

Una de sus canciones dice así:
Oh come on walk with me, talk with me,
tell me your stories
I'll do my best to understand you.
Y eso es lo que hace. Es lo que hay. Me es imposible hablar de esta noche sin que mis palabras parezcan una chorrada, si las comparo con mis emociones.


Gracias, Mary Black. Un millón de gracias por tu voz, tus movimientos, tu entrega a un público pequeño, que cualquiera de nuestros artistas habría despreciado sin pestañear. Gracias por A woman's Heart. Gracias por Good morning heartache _y por recordar a Billie_. Gracias por No frontiers, y por Soul Sister, aunque hoy te la hayas guardado. Gracias por esa hora larga de pie, escuchándonos, soportando nuestros cumplidos, haciéndome creer que mi inglés es aceptable y que te interesaba mi conversación :)

Gracias por regalarme una emoción real, algo mío que amar, algo verdadero en este caos de mi interior. Algo que pervive aún bajo la locura. Gracias. Gracias.

sábado, noviembre 06, 2004

Siesta

Demasiado rato dormitando. Eeecs...

Escucho a Altan para prepararme para esta noche. Voy a escuchar por fin a Mary Black en directo. Juntos yo, la maestra de las maestras de cantantes célticas, y Herber West. Un encuentro con la leyenda viviente, para un celto-adicto.

La rabia ha desaparecido. Anoche se fue gracias a la delicadeza de mis amigos. Listos chicos. Sensibles, diría. Hasta intuitivos... Cada día me siento más orgullosa de ellos. "Siempre has sido la más madura de todos nosotros, Blue Thing". Gracias, Wyan. ¿Sabes que no cuesta nada acostumbrarse a tus piropos?




Ah, he sabido que un médico de Michigan entra aquí de vez en cuando. Será por mediación de rich, supongo. Y un par de Buffy-adictos de EE.UU. y... ¡Costa Rica! Vanitas vanitatum, et omnia vanitas... ;)

viernes, noviembre 05, 2004

Tengo mucha rabia.

Rabia de verdad.

La "rabia verde y fría y su cola de navajas y vidrio cortado" la tengo metida en el estómago.

¿Invocaré esta noche a un demonio vengador? ¿Disfrutaré de romperle el cántaro en la cara a alguien? ¿O me esfumaré esta noche a casa a terminar este grito de blog?

Rabia por lo injusto de la situación.

Rabia por lo ridículo de todo esto.

Rabia por mí.

Ya era hora de que pensara en mí misma un poco...

jueves, noviembre 04, 2004

Lágrimas

(Ojalá fuera una referencia snob a Dulce Pontes. No lo es).

Ayer tuve que echar de clase a uno de mis chicos. El padre de E. se muere. Él escupe su rabia a todos lados. Se consume y yo, mientras, tengo que adiestrarle. Por eso lloré después, sola, en la sala de profesores.


Esta mañana he vuelto a llorar. No he llorado por mí. Bueno, quizá en parte sí.

Poder sentir tristeza por alguien. Saber perfectamente lo que se siente, y no dudar de que sea la 1001 reacción depresiva más del año. He llorado de verdad. He sentido de verdad. Compasión hacia una tristeza ajena. Lágrimas reales. Compasión hacia mí misma, también, por la punzada de celos que me ha recorrido. Pero me alegra que la venganza no vaya conmigo: espero que siga sin hacerlo cuando esto acabe.



Y me alegro también de que no haya desaparecido este sentimiento, esta forma de mirar las cosas. Mientras todo lo que creía saber de mí se esfuma, al menos puedo saber que esta ternura es mía. Que no es síntoma, sino identidad.



Escucho Olhar, de Madredeus. Mala idea darle alas a la saudade, pero... ellos también son parte de mi olhar de las cosas.

miércoles, noviembre 03, 2004

Me han llamado muchas cosas en mi vida, pero...

.. nunca me habían llamado "poeta". Nunca había recibido un cumplido más delicado que el de rich.
Tuesday, October 26, 2004

Comment le dépenserez-vous?

je souhaite que j'aie appris l'espagnol au lieu du Français dans le lycée et l'université. il semble plus pratique maintenant savoir l'espagnol. on me flatte qu'un artiste en Espagne lit mon blog. et elle se décrit employer lyrique d'une chanson de suzanne vega. the lyric is poetic. I think she is a poet herself. mais je ne puis pas la comprendre des mots. je souhaite que j'aie appris l'espagnol. je sais qu'il n'est pas trop tard. peut-être avant que je sois prêt à visiter Machu Picchu, je saurai assez pour parler avec les locals. after i finish nursing school, i hope to take a month or two to backpack in Europe.

Nous voyageons voyager. How else do we really learn in this world? About life? About love? About yourself? Even going to the store is a journey. And sleep is a journey (probably far more than any of us realize).

à la fin, vous apprenez que vous n'êtes pas seul. Et vous apprenez comment petit nous sommes vraiment dans l'arrangement entier des choses. si tout va bien, vous réalisez que vous avez seulement une minute à vivre en ce petit monde and you need to make the most of that minute gifted to you... Comment le dépenserez-vous?


Gracias, merci, Thank you so much, rich. Even you can't pick up so much. Even I can't express myself better _no matters what language I use. Thank you for that beautiful strenghtness you've gifted to me without knowing about.

If some day I call myself a poet, It will be because of you.

martes, noviembre 02, 2004

Shadow of time

Quizá por culpa de mi chorro de confesiones de anoche, hoy he trabajado en un permanente estado de ansiedad. Y eso que mis alumnos tienen un fuerte respeto unos por otros, y no he tenido que presenciar torturas de aula... Pero traspasar la línea entre ser "la de Lengua" a ser "la del taller de cine" o simplemente "Blue Thing" (o algo así ;) y llegar a mimetizarme tanto con ellos como hoy en el taller, me deja absolutamente vulnerable ante mis recuerdos.


Sin embargo, no me encuentro exhausta _como en otras sesiones recientes de memoria intensiva_. No sé. No sé nada de mí misma. No sé nada de mi interior. No sé si esto ha sido una pose o si afrontaré mi pasado después de casi dos décadas de guardarlo en el trastero de mi consciencia. No sé, ni siquiera, si conocer tan a fondo mis recuerdos me ayudará a curarme de ellos.

¿Prueba superada? Citaré hoy a Nightnoise, una de esas joyas que me ayudaron a no ser de los "normales":

His first name is today
His last name is tomorrow
He knows no pain, He knows no joy
He doesn't think of sorrow
Fast and small, he's slow and tall
He never stops to rest
But I know where he's goin
Cause I know him the best.

Run on, run on,
Shadow of time.
Run on, run on,
Shadow of time.

lunes, noviembre 01, 2004

Dulzura y caridad en todas partes

"Firmeza, cuando sea necesario. Dureza, nunca. Dulzura y caridad, en todas partes". Nunca podré olvidar esta frase. Me obligaron a aprenderla y consiguieron que la tuviera presente, hasta para recordarla cuando ellas, las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, tergiversaban hasta la perversión el lema de su madre fundadora.

Supe que escribiría esto el sábado, hace dos días. He seguido la manifestación de Hondarribia Nik, J. Jokin tenía 14 años y se suicidó harto de varios meses de tortura. Tenía la misma edad que yo cuando me acosaron por primera vez.


He pensado mucho en ti desde que supe que habías saltado ese frontón. Yo lo intenté una vez, mucho después que tú, años después de haber sido insultada, golpeada, vejada, violada. No sé si tú, Jokin, sufriste más en unos meses que yo en cuatro años. O si la tortura venía de antes y, al hacerte mayor, decidiste que no tenías por qué seguir.

La cuestión es que yo, hoy, más de 15 años después de la primera paliza, estoy aquí. Tú no puedes hacerlo, y eso me hace sentir extraña y casi culpable de haber sobrevivido. Porque sobreviví. A trompicones durante años, herida, con cicatrices en el cráneo _casi invisibles ya_, y medio loca. Pero viví. Terminé mis estudios, me enamoré, y a veces fui correspondida. Hice amigos: algunos están conmigo aún, y no saben que escribo este blog, ni por qué; ni saben que hoy, por primera vez, estoy confesando esto.


Veo las fotografías de la manifestación y me choca ver a tanta gente, la verdad. ¿A nadie le ha resultado paradójico? Si tantos amigos tenías, ¿por qué saltaste? ¿Y por qué están todos tan sorprendidos? Veo a dos padres destrozados. Seguro que lo están. Veo a tus profesores, que todavía tienen estómago para salir a la calle y seguir dando clase. Y veo a un montón de adolescentes llorando. Y vomito. Ellos lucían el sábado una pancarta que decía "Todos somos Jokin"...


Yo soy Jokin. Yo fui Jokin. Sé, como él, que la peor de las torturas es el silencio de los demás.

A mí las monjas me repetían que Dios lo veía todo, y que si no se movía, era por algo. Quizá no era digna de Dios... Quizá tenía una conducta desordenada. Le dijeron a mi madre que tenía un problema psiquiátrico, y me aislaron para que no dañara a mis compañeras. Y ella decidió creerles a medias. Más fácil, más rápido. Consintieron las torturas, para que yo viera lo anormal de mi comportamiento... Me enseñaron a temer la palabra "lesbiana" porque me había enamorado por primera vez, y fue, solamente esa vez, de una chica "normal". De modo que corrieron la voz, y las torturas se incrementaron solas. Yo acabé desarrollando síndrome de Estocolmo y soñando con volverme normal. Mientras, me obligaron a leer todo José Luis Martín Vigil. No sé si entonces ya le habían expulsado de los jesuitas por tocar a los niños en su celda... pero eso no lo supe hasta diez años más tarde.

Ahora estoy escuchando a Dead Can Dance mientras escribo. Forma parte de las cosas que me ayudaron a sobrevivir. Agradezco a quien fuera que no me volviera normal, que aquellos mismos años descubriera a Enya y a Miguel Hernández y a Neruda y a Juan del Enzina y empezara a escribir. Y que, tres años más tarde, cuando un chico me besó por primera vez y me enamoré de él, me sintiera en paz con mi sexo y disfrutara de él.


Cuando leí El juego de Ender, mucho después de dejar el colegio, sentí otra vez el frío, los moratones y la locura del niño torturado. El sábado sentí otra vez todo eso. Lo peor es la sensación de hipocresía que me transmitieron las imágenes.

Él escribió esto en un chat horas antes de terminar: Libre, oh libre. Mis ojos seguirán aunque paren mis pies.


Volverá a suceder. Otro Jokin, otra Blue Thing, saltarán de un frontón o se tomarán una caja entera de pastillas. Con suerte, serán las pastillas equivocadas y quizá sobrevivan sin muchos daños emocionales. Sin suerte, veremos otra manifestación de concienciados ciudadanos. Ninguno de ellos sentirá vergüenza por lo que no vieron, por lo que no hicieron.

Sobreviví, Jokin. Perdóname.