martes, noviembre 01, 2005

¿De pie, Blue-chan?


Ha pasado ya un año desde que empecé a practicar kendo.

Un año en el que he estado a punto de desertar... ¿cuántas veces? ¿Cuatro, seis? ¿Tantas como procesos de crisis ha atravesado mi cuerpo?

Con 30 años me veía como una muñeca gorda con el hakama mal puesto y el dogi lleno de bultos en mi pecho y mi espalda. La cadera torcida, el shinai se caía (aún se cae) de las manos hacia atrás...

... Y qué decir de mi sonkyo :)






Pero aquí estoy.

Me di cuenta hace una semana tan sólo.

Entendí que era necesario este año completo de dudas. Que el miedo es parte del aprendizaje. Que la vergüenza es parte del aprendizaje. Que era necesario ir cada mañana temblando al dojo, pensando que iba a ser la última vez. Que no iba a ganarme nunca el respeto de P. ni de mis compañeros. Que tenía que ganarme mi lugar en el tatami. Quizá nunca ha sido así para ellos, pero ha tenido que serlo para mí.


Y por eso decidí entrenar cada día. Meditar cada día. Y ahora me caigo en casa además de tropezar en el dojo.

People believe that the reason for mastering swordsmanship is to be able to cut down one’s enemies. For myself, however, I seek to master swordsmanship because through it I seek divine principle. If once I attain this, my heart will be as still water, calm and quiet, like a clear mirror lucid and bright, able to cope instantly with any situation. For when faced with any incident my spirit will react on its own. Of what comes to pass, my comprehension of it will be instantaneous. To truly attain to this plane is to be one with the way of heaven. Throughout earnest training and by clearing the mind (kokoro), I seek only to awaken to the one root principle of the heavens.

Yamaoka Tesshu: Concerning the Aims of Kendo



Paradójicamente, aprendí esto cuando una petarda intentó humillarme con una tsuba tornasolada.

Eventualmente, uno capta la esencia de la práctica... Eventualmente te das cuenta de que no necesitas la mitad de las cosas que utilizas a diario. Que no necesitaba el tenugi que me convertía... ¿cómo dijo ella?... en "el resto". Que no necesito ser apreciada por ningún aprendiz para seguir practicando. Que cuando ellas decidan que no tienen tiempo para las artes marciales, yo seguiré sobre el tatami. Probablemente tropezando como ahora, eso sí. Porque la práctica es parte de mi vida. Porque tratando de dar el paso siguiente, de atacar el waza siguiente, gateo por el camino de la perfección. Y le regalé mi tenugi a Iz., la novata.


Esto se acaba...

Veo a mi abuela abandonarse a los cuidados de mi madre, con el egoísmo característico de los depresivos, y me veo a mí. Yo no tendré hijos que ejerzan de enfermeras conmigo, así que acabaré ingresada, supongo. Espero que no en la calle. Pero no albergo esperanzas de que mi proceso se detenga.
Sé que mi tiempo se está acabando: mi mente irá torciéndose y algún día mi consciencia desaparecerá, aunque mi cuerpo esté aún vivo. No sé cuánto me queda para perder la razón, pero no quiero perderlo en intentar ser una mujer que no existe. No quiero más frustraciones ni más lágrimas por un físico que no tengo, por un sobrepeso del que hasta mi padre se cachondea.


Pero hace una semana, O., mi sempai, me saludó con una sonrisa:

- ¿Cómo estás? ¿Otra vez en pie, Blue-chan?

Ojalá supieran algún día cuánto significa para mí que ellos lo intuyan.

3 comentarios:

El Replicante Nexus 7D dijo...

Dos cuestiones:
La primera y más sencilla: EN TU NOMBRE NO ¿Q?

Y la segunda: Seguro que ya conocías la frase "Si te caes siete veces levántate ocho". Mira, más tiempo que yo no lo ha perdido nadie, en cuanto a Kendo se refiere. Me he perdido dos meses más, gracias a un HIJODELAGRANDISIMAPUTA (porq no tiene otro nombre) q no tenía ni idea de jugar al futbol entre amigos y que casi me parte el tobillo. Y además el derecho.

La convocatoria de mi primer DAN se ha ido al carajo. Por segunda, o tercera vez si incluímos la que suspendí por no entrenar. Y eso que este año venía entrenado a tope y con lo que que más me había fallado siempre: los ánimos y creérmelo. Creer que podía aprobarlo.

Pues no ha sido así. Estoy jodido y esta vez he dado pasos atrás, porque apenas sí puedo mover el pie derecho (además en un pie, no en otro sitio... como no son básicos los pies en Kendo...)

Y me miro al espejo cuando cojo el shinai y me veo ausente, gris y sin futuro en el Kendo ni en el Iaido. No lo tengo y áun así querría dedicarle mi vida. Entrenar y aprender y enseñar y viajar y leer y conocer gente, relacionado todo con el Kendo.

¿Y crees que me rindo por ver un triste reflejo de lo que fui?

NUNCA JAMÁS. Eso es el Kendo.

Yo me levantaré esa octava vez. Una y mil veces más.

Small Blue Thing dijo...

>La primera y más sencilla: EN TU >NOMBRE NO ¿Q?

En mi "nombre" no... En mi blog. No escribí nada de la rorra en mi blog :)

jijijiji

Vive y deja vivir dijo...

Pero hija, crees que por una depresion vamos a terminar todos asi????

Me niego totalmente a creer eso!!!!

Aqui hay muchos que estamos salir del pozo, calculo que entre parad@s y pobres seremos uno gran porcentaje, o sea que........


Me gustaria pertenecer a club de los "felices", o de los "satisfechos", o de los "burguesitos inconformistas, infelices, pero felices", pero no al de los club de los" depresivos" ciertamente no.

Es el uno en el que nunca me han puesto pegas para entrar, vaya paradoja!

Selena