viernes, mayo 26, 2006

Y ahora voy a ponerme seria

(porque, aún en modo friki, estoy escuchando el precioso, terrible, tristísimo Chosen de Robert Duncan. ¡Reivindico el Whedonesque para el Orgullo Friki 2007!).
Me decían, al respecto de mi serie favorita, "es muy bonito ser la elegida, pero muy duro ser diferente".


Orgullo friki
Originally uploaded by EnriqueB.

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Amén, Rozonda.

Tengo claro que esto ha sido una iniciativa cachonda de un grupo de frikis y que el objetivo, además del de dominar el mundo, era pasárnoslo bien. Cosa que hemos cumplido con creces:


Pero creo que esto puede ser, debe ser, algo más. Creo que ya lo es.

Como muchos, yo fui rara. Ahora tengo que hacerme cargo de adolescentes raros a los que, no tan a lo bestia como a mí, se insulta, desacredita, agrede constantemente por parte de alumnos; y lo que es más grave, la indiferencia absoluta por parte de mis compañeros, dado que acosar al diferente, como me dicen, es algo que existe desde siempre y va a seguir existiendo.

Otro lector de Escolar.net decía, no sin razón, pero creo que completamente equivocado, que no deja de ser triste que esto haya atraído a más medios de comunicación que las sentadas por una vivienda digna (precisamente, el hermano friki EnriqueB tiene en su álbum de Flickr pruebas de lo contrario...).

Lo que el Señor Buebo ha convocado hoy, sin saberlo, es precisamente una contestación a esa mamarrachada que mis compañeros, profesores, sostienen sin pestañear. Es una celebración de la diferencia, porque ha sido lo bastante numerosa y lo bastante divertida, y lo bastante carente de pretensiones como para lograrlo.

Y me niego en redondo a compararlo con un macrobotellón.

Quizá, gracias a la fiesta de hoy, tenga que hablar menos por teléfono con madres aterradas que acaban de descubrir que la profesora de Lengua de su hijo le enseña ¡¡¡juegos de Rol!!!, o pueda comprar más cómics para la biblioteca sin que la petarda de turno le diga a mi jefe que obligo a los chicos a consumir subliteratura (cuando ella lee Semana). Quizá alguno de los chavales disfrazados de Naruto, gracias a haber salido en la tele esta noche, tenga que soportar menos cabronadas en clase... me conformaría con que sus familias les dejaran tranquilos.

Y, ya en pleno delirio de glitter, se me ocurre que cualquier avance en la normalización de lo diferente, por pequeño o ridículo que nos parezca, lo será, a la larga, para todos.

Al fin y al cabo, ellos nos encantan y también son raros, ¿no?



























¡Pues entonces! ;)