viernes, abril 28, 2006

Y, con todo, aguanté las tres horas de principio a fin.

martes, abril 25, 2006

Escribo este post sin tener muy claro cuándo lo voy a publicar. Lo dejaré, de momento, en Borrador hasta que decida qué hacer con él. No sé si voy a poder seguir escribiendo este blog, ahora que el personaje que soy en Internet se ha hecho completametne transparente fuera de ella. No sé si cumple su propósito de mostrar cómo se vive al llevar un demonio dentro. Porque, últimamente, siento que quienes me tratan tanto dentro como fuera de la Red, con y sin la máscara de Small Blue Thing, tratan con dos personas diferentes: aman a la pequeña cosa azul, la ven admirable, valiente, esforzada, brillante; y a mí... no lo sé. Yo no sé si soy todas esas cosas. Llevo mal las alabanzas constantes a mi valor y mi honestidad. Se da el caso, incluso, de personas que me tratan a diario, que devoran los posteos del blog, y cuando nos encontramos en el mundo real, o lo disimulan estupendamente o hablamos de la frikada del día. Como si quien escribe aquí no fuera sino un personaje. Y lo peor es que les gusta leerme; de modo que empiezo a callarme algunas de mis emociones más profundas aquí, simplemente por temor a hacer daño a otras personas (o, más egoísta y sinceramente, a que mi relación con ellas se viera perjudicada por mis palabras. No me sobran los amigos).


Sé que las cosas que ocurren a mi alrededor no ocurren determinantemente en mi contra. Sé que, por fortuna, las personas que me rodean no son malintencionadas. Sin embargo, quisiera que algunas veces alguna de las personas que me ven me mirara hacia dentro y viera a Bluething. Quisiera no ver la vida de los demás desde una campana de cristal, verles caminar, disfrutar juntos, sufrir juntos; mientras yo, emulando lo peor de mi heroína, permanezco sola entre las sombras. La verdad es que me haría más gracia quedarme con la parte de los superpoderes y ligar con poetas, pero en fin, es lo que hay.

Esta noche he tenido un ataque de ansiedad.

Disimulé el amago durante la clase de Kendo. Y luego me pilló estando a punto de meterme en el metro. Ya estaba sola entonces. De los que no tenía desde hace... mira por dónde, desde hace diez años justos, porque el último que recuerdo así fue en la Universidad. Una hiperventilación es un coñazo, pero, con todo, es preferible a un brote psicótico, porque no pierdes la razón. Lo curioso es que un brote es muy peligroso, pero no suele llamar la atención; pero un ataque de ansiedad parece asma, y la gente sí parece darse cuenta, y hoy he acabado en una ambulancia. Necesitaba oxígeno, nada más.

Bueno, nada más no. Pero ahí está la putada que decía: ya no puedo contar algunas cosas con la libertad con que lo hacía antes.

Pero sí que necesito algo más. Necesito un anclaje. Saber que puede ser diferente. Que puedo ser querida. Que pertenezco a las vidas de otras personas, que no estoy fuera de este mundo.

when we die
we go into the arms of those who remember us

we are home now
out of our heads
out of our minds
out of this world
out of this time

are you drowning or waving?
i just want you to save me
should we try to get along?
just try to get along

(Bush, Out of this time. Cortesía (¡cómo no!) de Radio Sunnydale)


lunes, abril 24, 2006

La campana de cristal, y van tres

Hoy he regalado por tercera vez un ejemplar de La campana de cristal. A la madre de una de mis alumnas le han diagnosticado un transtorno bipolar que se une a su diversidad funcional sensorial (es sorda). Y la pobre C. no tiene muy claro qué le ocurre a su madre, qué infierno se desata dentro de ella para que no quiera estar sola, pero tampoco la haga puñetero caso cuando se queda con ella. Y, sobre todo, le aterroriza que alguien se dé cuenta de que su madre esté enferma, la ingresen y la separen de ella. Porque C. no sabe que ni se ingresa ya a ningún enfermo mental de por vida, ni que ni siquiera hay una plaza libre para su madre en nuestros hospitales.

Espero que su lectura le sirva tanto como me ha servido a mí.

Ya

Bueno, pues una entrevista hecha.

Gracias por vuestros ánimos (no sé por qué, con la conexión de la Academia no consigo poner un comentario debajo de los vuestros); aunque, Álex, es complicado; y Ómen-senpai, no sería lo mismo, aunque me dieran mucha caña (lo cual me hace pensar que aquí sois blandos... ;)

domingo, abril 23, 2006

¿Nervios?

Mañana a las diez estaré defendiendo mi candidatura para pasar un año en el programa de profesores invitados de la Red de Institutos de los EE.UU. Es una de mis varias opciones de pasar una temporada en el extranjero. No es que me apetezca, que me apetece, sino que tanto yo como Herberwest, Ent y algunos de mis amigos más cercanos creemos que necesito.

Y sin embargo, desde hace unas semanas no lo tengo tan claro, porque es desde estas pocas semanas que he empezado a levantar cabeza. No estoy más cuerda ahora, pero tengo una vida que no tenía desde hacía años. Tengo hogar de nuevo, o algo muy parecido. Dirijo una partida de Vampiro donde apenas se lanzan dados y donde los personajes pierden una tarde entera en enamorarse (en lugar de matarse unos a otros), con la que mis jugadores disfrutan. Vuelvo a disfrutar de vida social, de quedar con gente, formo parte de actividades en esta ciudad. Temo, por encima de muchas cosas, perder el contacto con el Kendo si dejo mi Dojo, aunque sé que tanto en EE.UU. como en Manchester hay escuelas.

Por primera vez desde que empezaron los procesos de selección, tengo miedo de marcharme.

jueves, abril 20, 2006

¿Y qué haces con la cara de gilipollas que se te queda?

Este va a ser un post raro.

Venía (vengo) con la lagrimilla de rigor propia de uno de esos "días novuelvo" en el Dojo. A veces me gustaría no estar constantemente a la cola, siempre en tensión, intentando no perder el último paso, intentando que no se note que me estoy cayendo hacia la derecha, siempre pendiente de los pies, de la maldita mano izquierda que no describe el arco apropiado; del enorme volumen de mis formas, que me impide cerrar los brazos como debiera... y esa sensación, que no se me va ni con agua caliente, de que mis profesores me aguantan porque saben que estoy enferma, pero no esperan absolutamente nada de este cuerpo con el que estoy tan enfadada ahora.

Y así andaba yo encenagándome a base de bien en el metro cuando cuatro pijas de mierda (de mierda porque se han bajado tres estaciones antes que yo, o sea que vivimos las cinco en Vallekas) han decidido que la yonki que iba en el mismo vagón que nosotras no se merecía ser esquivada. Se la han llevado por delante y encima (como iba hasta las trancas les ha soltado algún improperio tonto) se han hecho las ofendidas.

Cuando se han ido al otro extremo del vagón me he fijado un poco más en la chica: creo que tenía la misma edad que yo, pero parecía mucho mayor. Estaba sentada en el suelo y se ha enfadado tanto porque las muchachas estas le han tirado, con el empujón, las fotos que estaba viendo. Era un niño pequeño y unas chicas jóvenes, y ella estaba llorando.

Así que se me ha puesto la cara de gilipollas del título de este post, mientras le ayudaba a recoger las fotos del suelo, comparando su dolor y el mío, y ahora no sé qué hacer con ella.

Porque el mío tiene arreglo: o hago un "novuelvo" definitivo (y aunque sufra horrores el 80 por ciento de los días que entreno, no estoy por la labor), o asumo lo que hay y sigo yendo a practicar; y aunque pudiera parecer ridículo, cuando se me pasa la llorera pienso en volver... simplemente en volver, no en volver para dejar de ser la peor, o para conseguir ganarme un hueco en... (este blog empieza a morirse de éxito: de repente hay cosas que ya no sé si debo decir). Volver. Porque algunos días hay algo en la práctica que me hace extrañamente feliz.


Pero lo de ella no tiene arreglo. O tiene mal arreglo. O un arreglo bastante más difícil, y más doloroso.

Y aquí estoy, a las tantas, con una lagrimilla autocompasiva en un ojo y una sensación de estupidez rebosante en el lóbulo cerebral contrario.

martes, abril 18, 2006

Confesando vicios inconfesables I

(escribiendo al son de The Mystic's Dream.)

Dejo El informe Lugano. Me da un poco de vergüenza decirlo, pero no puedo con él.

Y lo malo es que es una lectura básica, si te interesa cómo unos pocos están succionando la vida de muchos. Pero la pila de libros en reserva sigue creciendo; y hay gente esperando. No es justo seguir disimulando que Susan George y yo no estamos hechas precisamente para enamorarnos.


Por otra parte, ¿cómo pueden dolerme todas y cada una de las articulaciones de mi cuerpo; y los huesos, y los músculos; y algunos órganos, y sentirme tan condenadamente feliz?

sábado, abril 15, 2006

Years go by will I still be waiting

Excuse me but can I be you for a while
My dog won’t bite if you sit real still
I got the anti-christ in the kitchen yellin’ at me again
Yeah I can hear that

Been saved again by the garbage truck
I got something to say you know but nothing comes
Yes I know what you think of me- you never shut up
Yeah I can hear that

Estas son las primeras vacaciones que paso en casa de mis padres después de mi salida del armario. No están siendo malas (aunque puede que tenga que editar este post en las próximas 48 horas, que no sería la primera vez).

Los momentos de calma son raros con ellos. Es muy extraño, porque el paisaje es hermoso en su simpleza, todo llano y, en primavera, todo tan verde. Y a veces no puedo disfrutarlo porque las cosas dentro de casa se ponen tan mal que debo refugiarme en mi habitación. No sé por qué, nunca he tenido valor para coger mis cosas y salir por patas camino del AVE cuando me han maltratado aquí. Bueno, ni valor ni dinero para el billete.

No puedo quejarme de estos días, ni de este tiempo fuera del armario. He pasado por un momento complicado: siempre es complicado. Y sí, me he llevado algún chasco cuando ya pensaba que mi entorno estaba claro y era confiable (al estilo cozzy, comfy que tanto le gusta decirme a Augen). Pero puedo decir que no me he caído del todo, y que además, en paz, mi mente ha comenzado un extraño proceso de limpieza.


But what if I’m a mermaid
In these jeans of his with her name still on it
Hey but I don’t care cause sometimes, I said sometimes
I hear my voice and it’s been here
Silent all these years


Los recuerdos aparecieron hace más de un año. Sé que la terapia ayudó, pero no sabría decir cómo ni en qué momento. Quizá ayudó descubrir las canciones de Tori Amos. Un día me acordé. Y se lo conté a Montse tal cual. "He recordado haber sido abusada". No utilicé LA palabra. Para mí fue una violación, y es así como lo recuerdo. Pero para qué vamos a andarnos con tecnicismos.

So you found a girl who thinks really deep thoughts
What’s so amazing about really deep thoughts
Boy you best pray that I bleed real soon
How’s that thought for ya

My scream got lost in a paper cup
You think there’s a heaven where some screams have gone
I got 25 bucks and a cracker, go you think it’s enough
To get us there


Fue el primero de otros recuerdos que han aparecido. No salieron en los peores momentos de la crisis, sino ahora, estando en paz. A veces, para afrontar miedos que no entendía demasiado bien. Otras, simplemente para marcharse. Uno de los primeros apareció, ¡PLOP!, mientras observaba uno de los combates del Campeonato. Recordé cosas que me pasaron en algunos de mis años de Karate, los gritos, los castigos, la humillación por parte de mi familia (de mi famila, que si lo miras detenidamente tiene narices, ¿eh?) por no rendir al ritmo de los demás, por no ser lo bastante rápida, ni lo bastante guapa, para representar al gimnasio en las competiciones juveniles. Porque me niego, me negaré siempre, y más desde que sé lo que significa de verdad, llamar a esa escuela Dojo.

Recordé varias anécdotas terribles. Haber sido golpeada y vejada en el vestuario, y vejada de nuevo por el instructor. Haber sido obligada a hacer cosas que me ponían en ridículo. Desnudada, por dentro muchas veces, algunas por fuera. Y mis padres montando el cristo semanalmente porque no subía de cinturón. Lo curioso es que en esas dos etapas de mi vida, he recibido agresiones de otras chicas o de otras niñas cuando era más pequeña. Nunca de chicos. Quizá por eso no se me dan bien las amistades femeninas, ni se me daban cuando mi sexualidad era más confusa, o mejor dicho era mucho más dual de lo que acabó por ser (aunque quizá, después de todo, es que aún no he encontrado a la mujer de mi vida

Súbitamente recordé todo aquello de golpe, mientras hablaba con dos de mis senpai.

Y entonces el miedo desapareció.

Years go by will I still be waiting
For somebody else to understand
Years go by if I’m stripped of my beauty
And the orange cloud raining in my head
Years go by will I choke on my tears
Till finally there is nothing left
One more casualty
You know we’re too easy easy easy


(bueno, y cierta ternura también ayudó bastante, como expliqué :)


No es que haya dejado de experimentar soplos de ansiedad cuando voy de camino al Dojo en el metro, pero la sensación de liberación ha sido tan grande, tan intensa. Creo que incluso el martes se podía ver en mi técnica, a juzgar por las palabras de Bra-senpai.


Ha habido más recuerdos. La mayoría son bastante más dolorosos de lo que yo creía. Pero han venido en un momento en el que podía afrontarlos y decir "Bueno, pues sí. ¿Y ahora?"

Hey but I don’t care cause sometimes, I said sometimes
I hear my voice and it’s been here
Silent all these years



La banda sonora de hoy ha sido amablemente cedida por Tori Amos. Es la canción Silent all these years

viernes, abril 14, 2006

jueves, abril 13, 2006

Regresso

¡Felicidades a José por o pequenho Afonso y el regreso de Cura di Sé a las aguas de la Blogosfera!

Te echábamos de menos por aquí.

miércoles, abril 12, 2006

Tiembla, Dan Brown

Pasada de enlace via el blog de Xalundes, una compañera bookcrosser (en cañí, "becera").

Gracias a este enlace veremos los nuevos lanzamientos que el mundo del libro al peso puede ofrecernos:

- El Círculo de la Crisis: Escondido en las alcantarillas de Roma, los jefes de El Tropel de los Illuminati guardan el oscuro secreto del Ombligo del Mundo.

- El Mechero de la Llave: Tras una acalorada discusión académica acerca de cómo pronunciaban realmente los gnósticos la letra eñe, sobreviene una encarnizada batalla en las cloacas de Andorra, mientras el destino del mundo está claramente en peligro.

- El Sudario de la Tapadera: un imprevisible arreglo de cuentas en Jerusalén contra los miembros de El Clan de los Platin Kings, en medio de una gran tensión acumulada, puesto que el verdadero sentido del espacio-tiempo en sí mismo está en juego.

A quien se le haya ocurrido montar esto, mi más sincera y profunda admiración. ¡¡Geni@!!

martes, abril 11, 2006

Poco espacio para el autobombo

Habría querido postear algo que, como cada vez que salgo de un entrenamiento, tuviera relación con mis evoluciones (y, en el caso concreto de hoy, con el subidón). Pero mientras venía de vuelta en el metro he recordado uno de los vídeos que he visto en las noticias de la mañana. No he encontrado enlace alguno para poner aquí.

Tenía que ver con los archivos sonoros del 11 de Septiembre. Una mujer que trabajaba en una de las Torres Gemelas llamó al 911 poco antes de que se derrumbara. Sabía que iba a morir, lo aseguraba una y otra vez. Pero aun así quería hablar con la operadora; la cual, la pobre, no tenía ni idea de en qué situación estaban realmente allí dentro. Decía "voy a morir, lo sé. Señorita, voy a morir. Me estoy abrasando".

Estaba profundamente asustada, pero no histérica. Quería seguir hablando con alguien hasta el final.

Así somos.

Blue-chan en la Blogocosa

No es que vaya a dejar de postear aquí sobre mis tropezones sobre el tatami. Pero digamos que la parte respetable de mis reflexiones sobre la Vía de la Espada pasan, desde hoy, a formar parte de este nuevo blog:


O lo que es lo mismo, bienvenidos a Kendo Zanshin (de momento),
el primer blog en español sobre, por y para el Kendo, creado por mí y Ómen Senpai.



Irasshaimase (bienvenidos/as) y Arigato Gozaimasu (muchísimas gracias) por visitarnos.

Mientras unos cuantos

Mientras unos cuantos se quejan de lo malo que es el cine español (y quizá tengan algo de razón),

y mientras otros cuantos se dedican a ridiculizar el cine de los demás, como si eso fuera solución,

otros se dedican a hacer películas como los Dioses mandan de las que ya se está hablando en América.

Claro, esto último es mucho más difícil y conlleva pensar un poco.

lunes, abril 10, 2006

Templar el acero mellado

Hace días reflexionaba sobre la paradoja de que yo, tan necesitada, tan perdida, sea tomada en cuenta por otros (otros sanos) para dar calor. La pequeña y mellada cosa azul dando apoyo moral. Alucina.

No me molesta, repito otra vez, por si alguien pudiera considerar que reniego de ello. Al fin y al cabo yo me lo he buscado ... y me hace sentir más humana, más cuerda, después de todo.

Para alguien que me dio su calor hace una semana escasa, y luego se ha venido abajo en circunstancias muy parecidas (al menos, la consecuencia ha sido muy similar), he seleccionado tres fragmentos de enseñanzas budistas, Zen fundamentalmente (eso que tanto amamos los aprendices de Samurai cuando nos creemos de verdad lo que estamos haciendo).

Feasgar math leibh, Senpai de los Tuatha.

El nirvana es el acto de quien ha visto la futilidad de tratar de contener su aliento o la vida (prana) indefinidamente, ya que contener el aliento es perderlo. Así nirvana es equivalente de moksha [en japonés, mokuso], la liberación. Visto desde cierto ángulo parece ser desesperación: el reconocimiento de que la vida escapa totalmente a nuestros esfuerzos por controlarla, de que todo el esfuerzo humano no es más que un estéril manotazo hacia las nubes. Vista desde otro ángulo, esta desesperación se convierte en gozo y en poder creador, según el principio de que perder la vida es encontrarla: encontrar la libertad de acción desembarazada de la autofrustración y de la ansiedad inherentes al esfuerzo de querer salvar y controlar el Yo. (Alan Watts, El camino del Zen).


When people start to mediate or to work with any kind of spiritual discipline, the often think that somehow they're going to improve, which is a sort of subtle aggression against who they really are. It's a bit like saying, "If I jog, I'll be a much better person." "If I could only get a nicer house, I'd be a better person." If I could meditate and calm down, I'd be a better person."... But loving-kindness--maitri--toward ourselves doesn't mean getting rid of anything. Maitri means that we can still be crazy after all these years. We can still be angry after all these years. We can still be timid or jealous or full of feelings of unworthiness. The point is not to try to throw ourselves away and become something better. It's about befriending who we are already. The ground of practice is you or me or whoever we are right now, just as we are. That's the ground, that's what we study, that's what we come to know with tremendous curiosity and interest.(Pema Chodron, The Wisdom of No Escape and the Path of Loving-Kindness).

(Cuando la gente empieza a meditar o a trabajar en alguna disciplina espiritual, a menudo piensan que de algún modo van a mejorar en sus vidas, lo cual es una especie de agresión ante lo que realmente son. Comprar una casa mejor, relajarse, ser mejores personas... Pero maitri, la Compasión hacia nosotros mismos no significa "mejorar" nada. Podemos seguir estando enfadados, tímidos, celosos, llenos de sentimientos de frustración. El punto no es intentar renegar de nosotros mismos y convertirnos en algo mejor. El asunto es amar lo que ya somos. El terreno de la práctica espiritual eres tú, yo, quiensea que somos aquí y ahora, tal como somos. Ése es el terreno, en su conocimiento dedicamos nuestro interés y curiosidad)

The precepts are enormously powerful. For instance, not to tell an untruth in any circumstance, alone could be one's whole and total practice. With regard to other beings, it means not misrepresenting anything, being totally mindful and aware of just what is being said and making it as direct and clear a reflection of the truth as one can perceive.... To carry this precept even further, if one practices the precept of truthfulness within oneself as well, not fooling oneself, not trying to look at things other than as they really are, seeing things mindfully, with full consciousness and awareness, this one precept becomes the whole and entire practice of Buddhism. Not only of Buddhism, but in fact of all religions. As soon as one becomes totally honest, automatically the wisdom of unselfishness arises. One becomes loving in a natural way because one is no longer trying to get or be something other than what is already true. (Jack Kornfield, Living Dharma)

domingo, abril 09, 2006

Desde la barrera no es en la tarima, pero tampoco es quedarse en casa


Preparacion
Originally uploaded by Small Blue Thing.
El sábado, tras varias horas de vacilación, acudí a apoyar a mis compañeros al Campeonato de Kendo de Madrid.

Las fotos no han sido gran cosa: tendré que tirar de Photoshop para adecentar al menos los márgenes. Y es que la PENTAX no da para más.

¿Doy yo para más?

En parte sí.

Existe algo, o al menos existía el sábado en mi mente, que nos une por encima de la condición de cada alumno. Como si se pudiera participar del mismo espíritu en cada momento.

Como si la presencia fuera una nueva respiración, un movimiento más, un paso más en el camino.

jueves, abril 06, 2006

Como las olas (dios santo, ¡me ha poseído Rocío Jurado!)

(pero es que sonaba mucho más bonito cuando me lo decía Alj-Sempai hace un par de horas, y...)

Cuando decidí que podía darme a mí misma la oportunidad de volver al Dojo, pensé que funcionaría mejor por la tarde, cuyas clases son más breves y más ligeras.

No contaba con que C-Sensei, a las nueve, dice algo así como "Os podéis ir si queréis".

Y si dice eso, espera, por supuesto, que no te vayas :)

No puedo evitar una sensación de frustración considerable. Me resulta muy difícil seguir a mis compañeros; y es bastante duro ver combatiendo a personas que empezaron hace un año mientras yo sigo intentando ir un mes seguido sin que el bicho asome la cabeza por entre los pliegues del hakama. Ómen-sempai ha hecho mucho por mí: no estaría otra vez de pie y vestida si no hubiera sido por él. Y eso que no era su mejor momento para ser altruista.

Si hace dos semanas C-Sensei me hubiera castigado como esta tarde, no sé si lo habría soportado. Ahora tengo un talismán. Espero que lo veáis pronto aquí para entenderlo. El caso es que, a pesar de la frustración, no me ha resultado, al final, tan duro como pensaba verme relegada. Más bien al contrario.

Y es en esos momentos, en los que, después de una hora golpeando el aire sola en el rincón, cagándote en todo porque nadie te ha corregido un detalle de los millones de movimientos que _¡seguro!_ corrompías, llega el instructor y te dice:

- Si quieres, te puedes ir.

Y por supuesto, tú no te vas.

Y acto seguido te da el ejercicio que tienes que hacer (o sea, que ya lo tenía pensado).

Y al rato aparece alguien y te corrige el Do.

- Muévete más, Bluething. Muévete. Muévete. Muévete. Muévete. Muévete. Muévete. Muévete.

"Muévete", me repito.

Y al rato, Alj.-Sempai vuelve y dice:

- Mejor. Muévete como las olas del mar, Bluething. Verás cómo fluye.


Y algo se mueve también dentro de mí en instantes como ese. Esperanza. Tenacidad. Confianza (una extraña palabra, esta última, aquí). La idea de que quizá puedo hacerlo, que no tengo que entrenar contra el tiempo y que esa es también, como la de los demás, mi casa.


En el instante en el que me siento por fin en mi vagón de Metro, una hora más tarde de lo previsto, vuelve invadirme esa extraña felicidad que me aporta el camino de la espada.

Muévete. Como las olas del mar, Bluething.

Estrella invitada

Durante este mes tendremos una invitada en la cabecera de este blog. Tratadla con el respeto que se merece.

repuplica300

(¿a que es guapa?)

El síndrome de Chanquete

Hace un tiempo que llevo dando vueltas a la idea de escribir un post con este título. Supongo que todo el mundo tiene claro quién era el bueno de Chanquete; y lo que significó el síndrome de un solo personaje para el pobre Antonio Ferrandis, que acabó convertido en Antonio Ferrandis Chanquete de segundo apellido.

En parte me ha detenido la posibilidad de pecar de ingrata o descortés escribiendo esto. "Esto" viene a significar que me siento un poco como Antonio Ferrandis al preguntarle por el barco de las narices del que no nos moverán (ingenioso juego de palabras que no intentes entender si no eres español y tienes menos de 20 años); o lo que es lo mismo, que a Sir Alec Guinness le sentaba como un yunke caído sobre la cabeza que, con lo que había corrido, le preguntaran constantemente por Obi Wan Kenobi.

Pero Chanquete como personaje era, como Obi Wan, el referente. El tipo al que se pedía consejo, el maestro y tal y cual.

Y es que, desde que salí del armario, primero en la Red, luego en la calle, más tarde en el Dojo y por fin en casa, este blog y yo nos hemos convertido en algo así como un referente para varias personas con transtornos. No es que me parezca mal, pero no sé si me siento bien con la idea de ser un ejemplo.

A veces funciona. Creo que puedo ayudar a algunas personas: lo hice ayer, precisamente, fuera de la Red. Pero no tiene nada que ver tirar de Al. cuando se viene abajo, dado que cualquier cosa que yo le diga tiene el valor de la relación entre iguales; a que mis elucubraciones de aquí tengan un valor que yo no busco que tengan.

Dicen que soy valiente, cosa que agradezco, aunque no quiero creerme del todo. Dicen también que tengo buena pluma, cosa que sabía, aunque había olvidado. Y que agradezco mucho más ahora que he vuelto a tomar conciencia de hasta qué punto necesito escribir para seguir viviendo. Pero ¿un ejemplo?

¿De que se puede estar loco y escribir un blog? Hölderlin estaba más loco que yo y escribía poemas. Como ejemplo literario no hay color.

¿Y como ejemplo vital?

Hace un mes tuve la última consulta con el psiquiatra. Ahora resulta que no necesito la medicación salvo en momentos realmente chungos. Y eso hace que me replantee la facilidad con la que dirigieron mi caso hacia el diagnóstico hipomaníaco. Si tuviera un transtorno límite de la personalidad, como Montse creía hace más de un año, resultaría que estoy menos loca.

¿Me convierte eso en un fraude?

¿Estoy engañando a la gente que me visita, que me escribe, que me pide consejo, que me cuenta sus problemas?

Es una sensación realmente dura, porque ya no se trata de mí: ahora empieza a tratarse de los demás. No me gusta esta sensación para nada. Igual que todo el mundo que veía a Ferrandis en la tele esperaba que se pusiera a tocar el acordeón, parece que todo lo que tenga que escribir ahora haya de ser trascendente y heroico.

miércoles, abril 05, 2006

Amén, hermano

Hermoso post de Psicobyte.

Puesta al día

Después de dos semanas de pseudo-crisis y una de mucho trabajo, y de poca capacidad de escritura aquí (aunque mi vicio inconfesable va ya por los 128 folios y tres episodios, casi cuatro, publicados en Internet), antes de publicar los dos posteos que quiero poner, y que condensan estas dos semanas de introspección (esa no descansa), voy a poner al día un par de cosas.

Las lecturas:

El informe Lugano es considerablemente difícil de leer en según qué momentos. Así que me he decidido, después de dos semanas sin tocarlo, a leerlo entre hoy y mañana de tirón; porque hay gente esperando para leerlo y no es plan.

Los Diarios de Virginia Woolf son de esa clase de lectura que por nada del mundo quieres terminar. Habrá citas y citas y citas de ese maravilloso libro. Nunca había experimentado tan de cerca, nunca me había hermanado tanto con el proceso de creación de una historia, por encima de la cotidianeidad, del espejo, de las vacaciones, de la locura, cuando hace su entrada en el diario. Sé que no soy VW, pero este libro me ayuda a ser yo, incluso cuando escribo (aunque ahora me dedique a escribir chorradas con personajes prestados y elucubraciones en la Red).


Pero soy miembro del Movimiento Bookcrossing, y participo en la cadena de lectura obligatoria de este año. Y antes del final de abril debía leer Novecento. La leyenda del pianista en el océano, de Alessandro Barico (nada que ver con el peliculón).

Y además, he gastado irresponsablemente 7 euros en un volumen nuevo de Ralph Köenig que he usado como carrerilla para volver a leer intensamente después de estos días de convalecencia mental.

Así que hay dos lecturas más que poner en mi lista. Y esto sólo es el principio de una puesta al día...