sábado, septiembre 30, 2006

jueves, septiembre 21, 2006

"Nadie gana esta noche"

Leido esta misma mañana en EL PAIS:

El Departamento de Justicia Criminal de Tejas informa de que cada día que se mantiene a un preso sin ejecutar en su celda le cuesta 61,58 dólares (48,50 euros) al contribuyente. [...]Al condenado a muerte sólo le queda esperar a que le quiten la vida. Puede pasar cinco, diez, quince, veinte o más años recluido en soledad hasta que se le aplica la sentencia. Cuando ya no les queda ningún derecho, se les concede unos últimos instantes de libertad: elegir su última cena, pronunciar unas palabras.

En las últimas palabras de un condenado a muerte no caben insultos ni invocar el nombre de Dios en vano. Cuando esto sucede, cuando el hombre atado a la camilla que espera que se le inyecte un cóctel de drogas mortal en la vena de su brazo derecho jura, maldice, entonces el registro del penal borra sus palabras, las omite, quedan escondidas bajo puntos suspensivos... Es legal matar en nombre del Estado. Blasfemar no lo es.


El articulo menciona las ultimas palabras del preso Napoleon Beazley. Hace años segui su caso, informe de las apelaciones, ayude a promover la campaña de Amnistia Internacional para detener su ejecucion y reabrir su caso, e incluso llegue a escribirle una carta con copias impresas de lo que estaba haciendo en Madrid por su vida. Supongo que ahora la tendra su madre, si es que los carceleros llegaron a darsela (porque no siempre se les permite). Habria linkado aqui a mi articulo en Canal Solidario si no fuera porque lo firmo por mi una petarda de la casa que no le presto ninguna atencion hasta que lo asesinaron y su cara salio en la tele. Cosas que pasan cuando te haces famoso cuando estas muerto.

(si, me estan pasando un monton de cosas aqui. Pero Internet es carisima en Irlanda y me conecto unos diez minutos cada pocos dias).

miércoles, septiembre 20, 2006

Ya sé por qué son tan prósperos.

Es que pescan ostras.

martes, septiembre 19, 2006

Inis Méain

(escribí esto en mi cuaderno: lo copio ahora para que la evolución de mi viaje, un año después, tenga sentido)

Primera y única fuente de la isla durante años



Pues sí que hace frío, sí. Y lo que dice la guía es verdad: aquí no hay nada, salvo unas 200 personas, una escuela con tres aulas, una biblioteca (cojonuda, eso sí, con Internet y libros para todo el mundo), la cooperativa, el médico y la iglesia.

Bueno, y Dún Conchuir, el fuerte celta [que luego descubrí pre-celta] _que he recorrido, POR SUPUESTO, por dentro en círculo, aunque haciendo la espiral al revés, todo hay que decirlo. Tiene tres antecámaras, tres círculos interiores, y tres muretes. Tiene razón Jean Markale [aquí, por lo menos]: 3, siempre 3.

En An Dún me venden un té con leche a pesar de que el restaurante está cerrado. Me hago amiga de la señora, de un viejito y su perro que no hablan bien inglés, y de una yegua y su potrillo.


Le dije a la dueña lo asombrosamente bonita que es su isla y me miró raro. Así que añadí enseguida que imaginaba lo duro que debe de ser vivir en Inis Méain, sobre todo en invierno. Supongo que no me creyó del todo, aunque asintió con esa amabilidad tan propia de los irlandeses y me respondió "a veces. A veces es muy duro".


In Inis Méain, el caso es, lo duro es el aislamiento. No hay conexión con Inis Móir, la isla grande (que tiene de todo; por tener, hasta un Supermac's). Para cualquier cosa que el barco diario o Internet no puedan suplir, hay que ir a Sppidéal, o a Galway, supongo.

Y sin embargo no es una isla envejecida. O sea que hay gente que se queda. Y se ven buenas casas, buenos coches, una cooperativa que mantiene unidos a todos los isleños y ninguna gana, por lo que parece, de abrirse al turismo que abarrota Inis Móir.


Me paso toda la tarde preguntándome de qué vive esta gente, porque 20 vacas más o menos y ni un solo huerto en invierno (y es que para sembrar tienen que abrir literalmente la piedra) no pueden dar para todo eso; y no hay más que 3 hostales y unas pocas barcas de pesca... ¿Les subencionará el Gobierno de Éire por mantener vivo el irlandés y ser prácticamente monolingües? Porque no me lo explico.


(vuelvo al hostel en coche, gracias a que mis tres compañeros franceses también se han aventurado en Inis Méain, y ellos hacen su viaje conduciendo. Así que vuelvo a Galway una hora y media antes de lo que me proveía el autobús, cómoda, calentita y escuchando a Radiohead; y luego les inivito a un café en Le Journal, y resulta que el único de los tres que habla español ha sido voluntario del SCI. Pequeño es el mundo...)

domingo, septiembre 17, 2006

Llegada a Galway. Cena.

El sobre de azúcar del café (y también del albergue, y de varios sitios más) dice:

A SPOONFUL OF IRISH
"Níor bhris focal maith fiacal riamh"
(A good word never broke anyone's teeth)
("Una buena palabra nunca hace daño a nadie"... o "con una buena palabra nadie te partirá la cara", según hagamos caso al tópico, que aquí no lo es).

miércoles, septiembre 13, 2006

Parentesis (viendo como esta el patio en casa)

Antes de que lo eliminen los moderadores del Foro en cuestion, propago esta perla del humor ante cuyo autor me inclino y hago reverencias:

Hola, he descubierto ahce poco este foro a través de una web amiga, el blog de Ignacio Escolar, y me he dejado caer por varios hilos, entre ellos éste. He de decir que siempre me he sentido atraido por las iniciativas que parten de la utilización del arte para reivindicar un asunto político. La izquierda lo ha hecho desde siempre, con máximos exponentes como Ska-P en la música (que aunaban complejidad musical con mensajes directos), Barceló en la pintura (cuyas composiciones cromáticas escondían una fuerte crítica al papel de la derehca en la Transición), Bauhaus en la arquitectura (es imposible mirar un edificio suyo sin sentir unas irrefrenables ganas de levantar el puño y cantar la Internacional), y otros ejemplos de sobra conocidos sin duda por gente de la talla cltural de los que por aquí sois habituales. Pero la derecha siempre ha tenido algo más de miedo al hacer esto, con contadas excepciones como Wagner y su apología del nazismo (muy adelantada para su época, sin duda), o grandísimos escritores como Millán Astrany y su "¡Viva la muerte!". Pues bien, hay que acabar con este tabú, si ellos pueden, ¿por qué no nosotros?. Esta iniciativa me parece un grandísimo ejemplo a seguir para recuperar lo que realmente es nuestro: la democracia, el poder y España, y no precisamente por ese orden. En fin, que he decidido que voy a aportar mi granito de arena. Porque la verdad ha de ser esclarecida, la duda ha de ser sembrada en las fértiles conciencias del pueblo español, adormecidas por las manipulaciones pseudoestalinistas de los que todos ya sabemos. Y no hay nada como la música para despertar las sensibles aunque maltratadas mentes de la Península.

Yo tengo un grupo de música, se llama Mousaka Y Honor (seguro que habéis oído hablar de él). Desarrollamos un estilo indie-folk con tintes de rap y jazz metal. Mi amigo Pablito el Chustas y yo nos encargamos de componer (es nuestra ilusión. Hemos mandado varias canciones tanto a Perales como a Madonna y los Nikis, nustras grandes influencias, esperando que se lancen y nos las compren). El Pumuki se encarga de las voces y los coros (es un hacha, el chaval), además de amenizar las actuaciones comiéndose una naranja mientras grita "¡Vivaspaña!". Además, yo toco el ukelele y Pablito el banjo. No, qué va, no resulta cargante, sobre todo en los temas e los que colabora con nosotros nuestra amiga Fuencis y su sítar, que armonizan sobremanera con el banjo y el ukelele. Bueno, pues he hablado con todos ellos (Fuencis incluida) y estamos dispuestos a hacer versiones de la canción de "La marcha de los peones negros" totalmente gratis, consiguiendo así el interés del amplísimo espectro seguidor del indie folk, donte tenemos un gran renombre. Sé que hay gente que os acusa de outsidiers, bichos raros, conspiranoicos, piraos, pero con el apoyo de gente como yo, o del Chustas o del Pumuki, que gozamos de un gran prestigio en la sociedad y somos personas normales y adaptadas, conseguiréis llegar al gran público.

Un saludo desde las Vascongadas,

Jorgito,, y todo el equipo de Mousaka y Honor


Jorgito11, eres un crack :)

(mas sobre el temita, en Escolar.net)

sábado, septiembre 09, 2006

32

Ayer cumpli 32 años en pleno campo de trabajo. Es la primera vez que cumplo años lejos de casa.

Y, aunque es cierto que me llamo mi familia; y que echo mucho de menos a herberwest, y tambien que lo habia comentado, y que algo me esperaba, tambien lo es que no esperaba este desayuno:



Ademas, como al parecer trabajamos como bestias, nos dieron toda la tarde libre, y dimos un paseo hasta la playa, aunque mis compaños no dejaron de preguntarme en todo el dia si queria o no hacer las cosas :)

Por la noche, despues de cenar, aprovecharon la ocasion de mi cumpleaños para encender la hoguera de verano.


Lo curioso, y esto es lo que ninguno de mis compas sabe, es que cuando era una niña, mi abuelo dejaba el maton (que es como se llama en La Mancha a los montones de rastrojos, ramas secas y basura que se queman al final del verano, y con cuyas cenizas se ayuda al estiercol a fermentar) para la mañana de mi cumple, y empezaba mi dia con una hoguera enorme al amanecer. Era el unico dia que no me importaba madrugar.

Asi que ha sido un dia mas que estupendo: por el campo, que esta resultando ser el mejor de los tres que he hecho hasta ahora, y por ese recuerdo casual de mi abuelo, al que nunca llegue a apreciar lo bastante, y que tantas cosas, tantas, tantas, me enseño sin que yo me diera cuenta en su momento.

Joder, que mal estoy envejeciendooo...

miércoles, septiembre 06, 2006

Que fea es Belfast...





















... pero que bonito es esto:





Este es mi segundo dia de campo de trabajo. Me incorpore, junto con dos alemanes, dos checas, dos japoneses, un frances, una californiana y otros tantos residentes irlandeses, australianos y otra alemana, a mi voluntariado internacional de este año (si supierais la que he tenido que montar para conseguir escribir estas eñes...).


Uno de los residentes, Gerald, es un loco de atar que imita conmigo a los Monty Python y trabaja en Belfast con enfermos mentales en grupos mixtos con personas sin enfermedad mental. Creo que me voy a tirar el pisto al final del campo y hablarle de lo mio, y quien sabe, lo mismo hasta saco informacion para el guion.

En mi diario de papel tengo varias notas sobre mis dias previos en Dublin y Drogheda, que actualizare mañana si no tenemos actividades extra despues del trabajo. Asi que algunos nuevos posts apareceran debajo de este, supongo.

lunes, septiembre 04, 2006

San Agustín, Drogheda

Ayer, tras encontrarme con ¿John? me refugié de la lluvia en la iglesia de San Agustín.


Las iglesias en Irlanda, creo que ya lo he dicho antes, están abiertas prácticamente todo el día. Son un buen refugio para la lluvia, y un buen lugar para meditar, porque cuando no están completamente vacías, la gente acude a orar en silencio o a ponerle velas a sus santos como la cosa más natural. Curiosamente, no me miran raro por no estar arrodillada con la cabeza baja sino alta, ojos cerrados y las manos en forma de mudra.

Por eso entro a menudo en las iglesias. A meditar, a entra en calor. A observar la inmensa espiritualidad de esta gente.

Aunque de vez en cuando me encuentre con esto:
In memory of Fr. John Martin, OSA, friar of this priority who served in St. Augustine's from 1785 to 1798. Sworn to the United Irishmen in Drogheda in 1792.

Arrested in Wexford and charged with being a rebel. Imprisoned in Kilmainhan Gael from whence he escaped
July the 17th 1998


Esto al lado de la pila de agua bendita. En el tablón de información para fieles me encontré un aviso en la pared que recomendaba a los frailes agustinos y catequistas no tocar en exceso a los niños, no acariciarles demasiado, no sonreír particularmente a ninguno, procurar que no se cierren las puertas de los despachos, que haya adultos de las familias junto a los niños y niñas de las catequesis... Daban bastantes escalofíos, la verdad.

domingo, septiembre 03, 2006

El padre de John

Le llamo el padre de John porque no recuerdo su nombre. Este señor es mi vecino en el albergue de Drogheda (¿he dicho ya que éste es el peor albergue en el que he estado en toda mi vida?). El dormitorio de ocho personas es mixto, y compartimos la litera: él duerme arriba, yo abajo.

Es un señor alto, holandés, de unos 60 años, quizá más. Quizá haya llegado a los setenta. No tiene el aspecto habitual del mochilero, pero en Europa viajar de albergues es mucho más normal que en España. En cuanto descargo entra en la habitación, nos conocemos, nos presentamos como vecinos y bromeamos sobre lo ordenada y limpia que está la zona de nuestra litera en comparación con las otras tres. Él sale a hacer footing, me dice, y yo a darme una ducha.

Pasé la tarde de ayer descansando, fundamentalmente, salvo las horas en las que viví la experiencia Ollie's, y por la noche me senté en el salón del albergue para descansar después de aquella. Cogí el cuaderno y el iPod y escribí a mano lo que me había pasado. El padre de John y un viajero que se había establecido en Drogheda mientras recorría Irlanda (a quien las chicas del albergue llamaban por su nombre), y yo misma, empezamos a hablar de la Globalización, de la inmigración tal como la ven los irlandeses, del 11-M, de por qué habíamos llegado a Irlanda, de su afición al footing...

El padre de John corre maratones desde hace unos años, para mejorar su salud, porque de joven bebía y fumaba como un animal, dice. El padre de John corre maratones y entrena cada día: hoy ha corrido unos seis kilómetros, y eso que ha llovido casi todo el día.

El padre de John entrena también cuando viene a Drogheda, una vez más o menos cada dos meses. Viene a visitar a su hijo que vive aquí. Hace años, estuvo casado con una mujer irlandesa. Se divorciaron, dice, a causa del alcoholismo de ella; y él se llevó a John a los Países Bajos. Su ex-mujer reclamó la custodia y el niño John volvió a Irlanda hace 25 años. Desde entonces, padre e hijo apenas se han visto unas siete veces, hasta este año.

La madre de John se desentendió de este cuando creció y siguió bebiendo. No vive en Drogheda. John se ha criado entre alcohólicos y ahora bebe y fuma cualquier cosa que caiga en sus manos. El año pasado un canuto se le prendió en la cama mientras dormía con un amigo y pasó varios meses en Quemados. Su amigo murió.

Ahora su padre viene cada dos meses a verle a Drogheda y gasta lo mínimo: todo el dinero que trae es para John. Paga el alquiler, le compra ropa, le compra comida. Este fin de semana no ha podido hablar con él salvo una hora, porque John estaba completamente borracho y no le ha reconocido. Mala suerte. Volverá dentro de un par de meses.

El padre de John se desahoga conmigo y llora, y yo me siento un poco idiota porque no puedo hacer nada. O sí puedo y no se me ocurre.


Esta mañana temprano he visto a alguien que podría ser John, bajo la lluvia, hecho una breva tras la iglesia de San Agustín. No me he atrevido a llamarle.

No he visto hoy al padre de John, y la cama de arriba está desocupada. No nos hemos despedido, y me quedo con la sensación de que debería hacer algo, y no se me ocurre.

sábado, septiembre 02, 2006

Ollies

Estoy borracha y me duele el estómago.

Estoy borracha porque me he tomado dos medias pintas de Beamish. Y me duele el estómago porque me he comido una ración de pollo massala con arroz y dos vasos de leche de coco para bajarlas.

Y me he tomado dos medias pintas de Beamish porque quería lavar la ropa.

En el albergue de Drogheda (el Green Door Hostel, el peor albergue en el que me he alojado en toda mi vida, a pesar Martina, su encantadora empleada, una estudiante checa), la lavadora cuesta 3,50 € por colada, y otros tres para la secadora; y funciona con monedas. Ni Martina ni ningún huésped tenía cambio de mi billete de 20. Y el resto de mi dinero está en el fondo de la maleta... Así que me fui a cambiar el billete.

A unos 30 metros del albergue hay una tienda de alimentos africanos en la que he entrado a comprar una lata de leche de coco para mezclar con la sopa que compré ayer para mi cena. La leche de coco costaba 99 céntimos, y en la tienda no tenían cambio, así que la señora me la quería regalar. Se la he pagado con lo que me quedaba de calderilla, de todos modos.

He pasado la iglesia de la Trinidad, el chino de comida para llevar, la clínica de acupuntura y el restaurante indio, y he llegado a la esquina de la calle. Allí está Ollie's.

En cualquier pueblo de La Mancha sería el bar de Paco y habría dos visitantes ocasionales y cuatro vejetes jugando al dominó que podrían pertenecer perfectamente a otra dimensión, pero no en Ollie's. ¡Ah, Ollie's!

En mi guía de viaje dice que en muchos pubs de Irlanda se utiliza la máxima "Aquí no hay extraños, sólo amigos que no se habían conocido antes". No le presté mucha atención al asunto porque me pareció un tópico bastante tonto.

Pero no es un tópico. Y de tonto nada. De hecho, Ollie y su señora, Magdalene, tienen la leyenda en la pared, grabada en madera, en un travesaño del techo sobre la barra.

Total, que entro en Ollie's con la intención de tomarme una caña, vaya pretensión, y conforme entro y veo a la parroquia me digo "casi mejor que no pida una caña". Tomo asiento en la barra mientras el dueño y los más jóvenes ven las carreras de caballos en la tele, y uno de los habituales (un señor de más o menos 80 años) me pregunta qué quiero. Y le respondo "media pinta de Murphy's" (porque sé que no podría con la Guinness). Y como no me entiende llama al dueño, que es más viejo aún, y que no sé si el Ollie o el padre de Ollie. Es realmente un abuelo MUY mayor que encima lleva un audífono. Alegría. Vuelvo a intentarlo vocalizando todo lo que puedo.

A la tercera llegamos a consensuar que quiero media pinta de algo. El otro cliente y su pinta nos echan una mano en lo que pueden.

El concepto "mujer extranjera" + "media pinta" les orienta a la omnipresente Guinness. Me repiten el nombre varias veces. Y encima yo les ayudo diciendo "stout" porque se me ha olvidado que la Murphy's es "toast" o "red", con todo el lío. Repito un par de veces más "Muuuurpy's" (pronunciando mAAArfis) hasta que el vejete parroquiano cae:

- Oh, mOOOrphy's!!! Mooorphy's!!!

Viene otro camarero que será el hijo de Ollie o el propio Ollie, de unos 60 años. Me explica que no tienen Moorphy's pero sí Beamish (o sea "bEEEEmish"), y también me repite unas cuantas veces el nombre para que aprenda a pronunciarlo correctamente, no como en los malditos manuales de los ingleses. Y todos se congratulan de que la no-forastera-sino-amiga-a-la-que-antes-no-conocían no pida la típica pinta de Guinness que, por otra parte, todos los hombres del bar están bebiendo (aunque, más tarde, he caído en la cuenta de que las parroquianas bebían tercios de rubia o de tostada, en todo caso).

A partir de ahí, como colegas de toda la vida. Les ha encantado saber que la cerveza me estaba gustando (sobre todo el abuelo, pobre, cómo no me había entendido antes); me han explicado que la Beamish es de Cork, como la Guinness, y que por eso tiene más cuerpo y más sabor, no como la MOrphys que es del Norte y es más claruja.

También hemos hablado de las carreras de caballos, de mi voluntariado _¡otro punto de carisma para la nena!_ y del problema de Irlanda del Norte, de Barcelona y del País Vasco. Se nos ha unido otro parroquiano más joven, de unos 60 años más o menos (que ha bromeado cuando le han dicho sus colegas que si intentaba ligar); y gracias a su conversación no me ha hecho falta ir a por un periódico para pasar el tiempo. Y eso que el tipo de las apuestas, que esperaba tranquilamente a que yo eligiera mi caballo como todo el mundo, me ha dicho que desgraciadamente no habían traído periódicos).

Hemos (he) citado a Gerry Adams y decidido que en paz se vivie mejor, y que con Zapatero se podía intentar la paz en el País Vasco. Y también de que prohibir las carreras de galgos en España era una gilipollez, cuando se mantiene algo tan horrible como las corridas de toros... aunque eso sí, es una cosa de muy mala fe matar a los pobres galgos cuando llegan a viejos.

Enb el entretanto, el parroquiano más joven me ha invitado a mi media pinta, y me han puesto otra igual. Después de más de media hora de charla y de apurar la cerveza hasta donde podía dejarla sin ofender a mi anfitrión, me he excusado diciendo que quería pasarme por la iglesia antes de que la cerraran (lo cual era cierto, porque no se puede entender este país sin tener en cuenta el Catolicismo, y son un buen sitio para meditar, y para refugiarse cuando llueve). A lo que mis acompañantes me han respondido que eso estaba muy bien: que llena el espíritu mucho más expresarse uno mismo con Dios que la misa del domingo.

Y sí, estábamos en un bar. Y luego a la iglesia. Y seguro que estos hombres hablan con Dios de corazón después de echarse una pinta con los amigos, los conocidos y los por conocer.

Me ha despedido Ollie (o el hijo de Ollie), diciéndome que, si la sala de estar del albergue estaba muy llena, me pasara por la noche a ver el partido Irlanda-Alemania, o si no, que me pase mañana. Por supuesto, he pagado la siguiente pinta de mi anfitrión: " "tómeselo como un brindis por la paz. Sláinte". Y entonces me la ha aceptado.

Al salir, me he ido directamente al Fish'n Chips de al lado y me he metido dos salchichas en plan alka-seltzer. Y a continuación he comprado un chicken tikka masala para llevar en el restaurante pakistaní, para bajar toda la malta fermentada que llevaba encima. Con cuyo dueño, por cierto, he tenido otra larga e interesante conversación sobre Al-Andalus y los musulmanes en Irlanda.

Lo curioso es que este mediodía, al llegar a Drogheda, me he fijado en el bar porque tienen este poster fuera:

Ollie´s
Originally uploaded by Small Blue Thing.

Vamos, que Ollie, o el padre de Ollie, o ambos, han sido del IRA. Entre el poster y sus tatuajes me queda clarísimo.

(no hice la foto al salir del pub por cortesía, pero cayó dos días después, justo antes de partir para Belfast, a las 9 de la mañana, aprovechando que Ollie's estaba cerrado y apenas había gente por la calle).

Ahora sí que sí

Llueve. Acabo de comprarme un chubasquero para sobrevivir a esto. Intento que la kufiya y la cazadora se me sequen un poco en el autobús.










Pero cómo llueve. Todo es verde. Hay hierba por todas partes.



















Y agua.



Pero sobre todo, hay iglesias y bares. Por todas partes y abiertos de par en par.


Estoy en Drogheda. Ahora sí que estoy en Irlanda.

viernes, septiembre 01, 2006

Primer día

Llegué tarde, cansada, con ampollas en los pies y me quedé sin cenar porque una mala indicación me tuvo dando vueltas al Tenple Bar una hora; más otra hora intentando encontrar mi habitación.

Me explico:

Al llegar a Dublín, casi media hora más tarde de lo esperado, di La Vuelta Tonta del año, aunque de paso ya hice la visita obligada al Temple Bar, donde los parroquianos de la tercera edad cantaban a tres voces a la puerta de sus bares.

En la Recepción del Trinity College me indicaron que la Residencia donde está mi habitación no podía estar más cerca... de Liverpool.


Total que me dieron las diez, y las once, arrastrando la maleta, hasta que, a la puerta del pub del campus, aparecieron mis dos ángeles salvadores.

Dos encantadores estudantes no sólo me orientaron sino que me acompañaron hasta la misma puerta de la House 61, me llevaron la maleta (y la mochila porque no les dejé... "C'mon, you're red!") y me dieron conversación.

La gente me habla a toda pastilla, lo cual, supongo debe de ser una buena seña sobre cómo está mi inglés. ¡Además de los turistas, que hasta me paran por la calle y me preguntan cómo se va a los sitios!

Esta mañana he practicado zazen en una iglesia, rodeada de gente que rezaba el Rosario antes de su misa. El ambiente era muy espiritual, aunque la publicación gratuita Alive! me da más miedo que nuestro Alba... Bueno, no. Igual de miedo.

Y por la tarde... me he encontrado con el Book of Kells. Y sí, he escuchado en el iPod esas canciones de Loreena.


El Libro de Kells

“Creo en toda revelación que Dios ha hecho descender; y me ha sido ordenado que promueva la equidad en vuestras discrepancias. Dios es nuestro Sustentador y también vuestro Sustentador. Nuestro será el fruto de nuestras acciones y vuestro el fruto de las vuestras. Entre nosotros y vosotros no hay discusión: Dios nos reunirá a todos –pues hacia Él es el retorno.” (Corán 42: 15)


My hand is weary with writing,
My sharp quill is not steady,
My slender-beakes pen just forth
A black draught of shining dark-blue ink.

A stream of the wisdom of blessed God
Springs from my fair-brown shapely hand:
On the page it squirts its draught
Of ink of the green-skinned holly.

My little dripping pen travels
Across the plain of shining books
Without ceasing for the wealth of the great
_Whence my hand is weary from writing.


(Poema del siglo XI en honor de San Colomba Escriba (591-597). El Libro de Kells y el Libro de Durrow fueron escritos e iluminados por sus seguidores).


(y al que me miente el Beato le remito a Medina Azahara, que la liamos)

Cead Mille Failte

Ya estoy aqui. Actualizando desde Dublin en los 10 minutos de conexion gratuita que me dan con el cafe.

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