martes, noviembre 13, 2007

Y este, ¿por qué no se calla?


La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.
John Dryden, escritor inglés


¿Placer? ¿¿Pero qué placer??

¿Placer en perder trabajo tras trabajo? ¿Placer en la esterilidad? ¿Placer en las nauseas, en los dolores de pecho, en la pérdida de visión por las lágrimas, en la incapacidad para orar, para limpiar, para asearse, para caminar, para salir de casa, para pedir ayuda, para decir la verdad a tu familia, para gestionar tu propia salud, para leer, para escribir?

¿Qué placer?

En el infierno, ¿qué placer?

Entro en el bar de los enfermos. Todo él está lleno de hojas amarillas que recuerdan a viejos. Caminando hacia la barra pisoteo algunas de ellas semejantes a álbumes o a recuerdos. El camarero está acodado a la barra, y junto a su cabeza hay una cocacola. Me habla de un crimen que cometió hace tiempo, hace mucho tiempo.[...]
¡Oh, mi cabeza, mi pobre cabeza!


Leopoldo María Panero, Antología de la locura


5 comentarios:

Nia dijo...

Como siempre, no queda otra que mandarte abrazos virtuales.

Y exculpar al pobre Dryden del uso fuera de contexto de la cita. He visto esa frase repetida hasta el aburrimiento, y nunca venía al caso.

Ajenjo dijo...

un beso gordo, guapa.

Small Blue Thing dijo...

Gracias, chicas, pero es que ya no puedo vivir de abrazos. Necesito asistencia en casa, necesito a mi familia; y qué coño, necesito mis derechos como ciudadana, mi psicoterapia, mis adaptaciones, mi vida, que se me está yendo a la mierda.

Berna dijo...

Mierda. Pues saldremos a la calle a reclamar esos derechos, qué coño. Pero mientras tanto, también te abrazamos.

afghan dijo...

yo es que todavia no entiendo que te pasa.que enfermedad tienes que te tiene tan "aprisionada"??