sábado, noviembre 22, 2008

Su casa

En el libro Recuerdos del Camino, de Carmen Charo, de Opuslibros, leía anoche estos dos párrafos:


La experiencia de la clínica fue bonita y reconfortante. Estuve prácticamente dos meses. Fue como vivir en otro planeta en el que sus habitantes eran completamente atípicos. Había personas que vivían permanentemente fuera de la realidad, con alucinaciones, hablando con seres inexistentes, gente con estrés, como una maestra que llegó viendo niños debajo de su cama (aunque conservaba la capacidad de reírse de ello), gente en apariencia normal que pasaba, como yo y la mayoría, por momentos de depresión, varias chicas con anorexia nerviosa, varias numerarias en las mismas circunstancias que yo, un sacerdote numerario, no sé con qué enfermedad [...].

Allí aprendí a ver y valorar a las personas de otra manera. Éramos una gran familia. Allí nadie debía disimular sus malos momentos, nadie te exigía nada. Comprendíamos que cada día le tocaba a alguien estar mal y le ayudábamos cuanto podíamos. Nos reíamos todos con las neuras de cada uno. Nos sentíamos protegidos todos, unos por otros, comprendidos. No existía sensación de ridículo. Nadie se sentía más o menos. Todos éramos igualmente importantes. Para mí fue un ejemplo de sociedad, un lugar donde a mí me hubiese gustado vivir siempre.


6 comentarios:

Fet dijo...

Mira, como mi casa pero al revés.

Jose Antonio del Valle dijo...

Pues que quieres que te diga, a mí eso de que en las salas de psiquiatría mezclen a los esquizos con las niñas de la anorexia y, sobre todo, los depresivos, siempre me pareció una burrada. Estar deprimido a lo bestia y encontrarte en ese panorama no debe ser precisamente una buena terapia. Eso sí, si el tratamiento es tenerte endrogao y que no te enteres de nada pues...

Small Blue Thing dijo...

Creo que ella se refiere a otra cosa, no a cómo se gestiona la Planta Cuarta (es famosa entre opus y ex-opus, es Psiquiatría de Navarra).

Para ella lo fue: se dio cuenta de que no tenía más que una depresión ;)

Jose Antonio del Valle dijo...

Hombre, es una manera de verlo. Rara en un depresivo como sabes, porque los depresivos suelen tener pensamientos negativos y esos alardes de "ínspiración" son raros en esa enfermedad. Pero si a ella le sirvió...
Lo más normal es que al verte rodeado de tipos que persiguen al diablo o que hablan con él a través de un disco de Karina, niñas esqueléticas que se ven vacas marinas y otras miserias del género humano, lo que te apetezca sea tirarte por una ventana.

Small Blue Thing dijo...

Tú metete en Opuslibros y dejarás a Camino a la altura de Esta casa es una ruina.

Viniendo de un Centro de Estudios, el psiquiátrico debió de ser como un viaje-destroyer de fin de curso, pero gratis.

Me pregunto si para algunos enfermos y enfermas cuyo no entorno no sea saludable, no podrían sentirse así en un hospital o una residencia, si estos tuvieran las cualidades apropiadas.

Small Blue Thing dijo...

Fétido, tengo unas ganas de ir a Putada a conocer a su señora y a sus ninios que no se imagina ustez...