martes, febrero 10, 2009

Adivina en qué mano está el saltamontes

Hoy me han dicho que, legalmente, la Universidad asiste el derecho del ponente, en cuanto profesor, de expresarse con total libertad. Hay incluso sentencias que favorecen a catedráticos que han escrito manuales con tesis creacionistas, machistas o racistas, de las cuales, sus alumnos y alumnas han tenido, una vez fallada la sentencia, que examinarse.

Eso sí: ningún profesor puede negarnos el derecho de asistir a clase. Otra cosa es que vayan a leer mis trabajos, por ejemplo. Y además, estoy sobrellevando todo un día de La Gran Pereza, hablando y hablando y hablando y hablando y hablando. Y a las cuatro, otra charla más con el director.

Me cuentan las compañeras de la Oficina de Integración de la Universidad que sus despachos se llenan de quejas... de profesores. De vicerrectores. De ponentes que son enfrentados por estudiantes con diversidad funcional, o de distinto origen. Se quejan del lenguaje políticamente correcto que no les permite ejercer su libertad de expresión. Y me dicen que, curiosamente, esa libertad es ejercida, en la mayoría de los casos, sobre contra las mujeres.


Mi compañera de Master me pide que sea prudente, que no me cargue mi futuro profesional (se cree la pobre que este país tiene memoria, y que si me presento con una subvención a proyecto de siete u ocho cifras habría algún reparo en producirme).


Cojonudo. Anoche Herb me pidió, me suplicó, que no denuncie.

- Ya hemos servido bastante como legionarios, nos merecemos estar tranquilos, ser felices.


De todas las manos que escoger, cuando se trata de pelear una batalla perdida de antemano, otra batalla perdida de antemano que sé que debo pelear, porque no habrá otro para hacerlo, el saltamontes está, Alhamdulillah, en la de mi amado.


Editado: Sigue la fiesta. El director del Master ha llamado para pedir una tutoría, y cuando le he dicho que salir inmediatamente para Getafe como que me venía regulero, ha hablado con mi marido y entre los dos me han dejado el marrón a mí mañana, porque hoy tenían prisa. Tocate los pezones Mari Loli con la ayuda.

1 comentario:

Pequeño perdedor dijo...

No te lleves mal rato y haz lo que creas correcto. Es verdad que os merecéis algo de paz y no buscaros rollos, pero esa paz es imposible si la sangre te quema pidiéndote que saques las garras.