sábado, abril 11, 2009

Eterno Retorno



Ayer pasé el día en la sierra de Córdoba. Pasamos, porque Herberwest vino conmigo. Además de reunirnos con la Junta para un proyecto en el que participo profesionalmente (Insh'Allah), exigí enérgicamente pedí a Hashim Cabrera, nuestro imam, que se currara una Jutba (sermón, digamos) e hicieramos Jumua, la reunión del viernes. Aquí dejo una selección de sus textos (sus Jutbas durante años de ejercer de imam de la JI han sido publicadas, y cualquier no musulmán puede disfrutarlas igualmente).

Les cuesta entender a mis compañeros mi falta de integración en Webislam y sus actividades diarias, pero lo cierto es que, estando sola en Madrid, pago el precio que pagamos todas las personas religiosas que intentamos vivir no al margen sino dentro del tiempo y lugar que nos ha tocado. Seas cristiano de base, budista no-fashion, musulmán, judío o animista, el camino de regreso a La Realidad es chungo: ¿quién va a misa en la Catedral habitualmente? En mi caso, yo tendría que hacerlo cada viernes, atravesar Madrid y escuchar un sermón (excelente, por otra parte) del Sheij Munir en un lugar que no me pertenece del todo, y por tanto, con pocas opciones de continuidad, de hacer comunidad, de darle a la Reunión su sentido completo.

La comunidad de Córdoba tiene al menos el poder apoyarse unos a otros, pero yo no lo tengo. Así que a ellos no les hace falta escuchar las Jutbas de Sidi Hashim, que por otra parte tienen a su alcance cada minuto. Pero en nuestro caso, se agradece.

Luego hablas y te das cuenta de que no es tan poco común sentirse sola ("joé Blue, hacer salat cuando estoy yo en mi casa me cuesta un güevo"). Los musulmanes de hoy hablamos de muchas cosas: de Jurisprudencia, de Sharía (sobre todo de la sharia de otras comunidades, siempre es más interesante criticar la vía de los demás), de política, de ropa. De Din, de la sharía del espíritu, hablamos poco. De modo que pasar un día con Hashim, que es del espíritu casi de lo único que habla, es una bendición. Vuelves al momento en que encontraste la conclusión a todo cuanto te preguntabas y dijiste no 42 sino La illaha illa Allah.


Pero he vuelto de Córdoba. ´L sabe por qué estoy aquí y no allí.

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