viernes, abril 03, 2009

Lo sucio y lo impuro

Bismillah ar Rahman ir Rahim

Había quedado con una antropóloga que está entrevistando a musulmanas españolas (y a la que he advertido de que no soy precisamente representativa) y he tenido que cancelar la cita por culpa de una menstruación dolorosa.

- Claro, entonces no podríamos quedar en la mezquita porque tienes prohibido entrar, ¿no?


A mí me gustaría saber cómo se las apañaron los imanes que prohibieron a Fatima Mernissi entrar en las mezquitas santas del Islam (a donde no va una cada día) para saber si estaba menstruando o no. Personalmente, nadie me lo ha preguntado nunca, aunque no descarto que un día de estos venga una guardiana de la fe autoproclamada y me espete un "¿tienes la regla, hermana?".

No suelo ir a la mezquita mayor de Madrid: no conozco a nadie y no hablo árabe, así que poco puedo hacer en la Jumu'a. Cuando voy, porque estoy cerca, no tengo la regla.

Y por eso no acudimos: la regla puede ser dolorosa (las mías lo son) y hay que hacer varias postraciones; la regla puedes ser abundante y escandalosa, y podría manchar las alfombras donde otra mujer va a sentarse, o alguien tendrá que limpiar. La regla puede ensuciar mi cuerpo y hacerme sudar a mares, y en el Islam rezamos pegados unos a otros.

Exenta pues de la salat, y sin ganas ningunas de desafiar la Revelación, ¿tendría sentido entrar en el oratorio pero no realizar la Salat conjunta? No. ¿Tendría sentido, si fuera el caso, prohibir a una musulmana acceder a la mezquita a leer el Corán, a hacer Dikhr o a estudiar Islam? Tampoco. Pocas veces, pero algunas, he visto a jóvenes madres salir del oratorio con sus bebés en pañales: si hacen la oración conjunta el bebé podría hacerse pis (que también es näyasa) y ponerlo todo perdido.



Pero ¿dijo el Profeta, la paz sea con él, que la regla, o la suciedad del cuerpo (näyasa) significa impureza?

"Escuché a Abu Huraira contar que aquél al que el alba sorprende manchado (yanban, se trata en este caso de la mancha del acto sexual) no puede ayunar". Al escuchar esa nueva ley decretada por Abu Huraira, los discípulos acudieron a casa de las esposas del Profeta para asegurarse: "Le hicieron la pregunta a Umm Salma y Aixa (...).

Le respondieron: 'El Profeta pasaba la noche yanban, sin haber hecho ningún rito de purificación, y, por la mañana, ayunaba' ". Los discípulos, enormemente perplejos, volvieron donde Abu Huraira: "¿Ah, sí? ¿Han dicho eso?", respondió. "Sí, lo han dicho", replicaron los discípulos. Abu Huraira, presionado, confesó entonces que no lo había escuchado directamente del Profeta, sino de otro: "Se desdijo, y más adelante se supo que, antes de morir, se había retractado completamente de ello" (...)


Umm Maimuma, esposa del Profeta, dijo "Podía suceder que el Profeta recitara el Corán con la cabeza reposada en las rodillas de una de nosotras que estuviera menstruando. Podía suceder también que una de nosotras levara la alfombrilla de la oración a la mezquita y la extendiera cuando tenía la regla". (Hadiz recopilado por el imam Nisa-i, 214-215 de la Hégira)


"Si te viene la menstuacion, deja la salat" (Hadiz 1-84 de Bukhari, 87 de Muslim)


La Salat, que no es sino una de nuestras formas de oración:

“No hay daño en las mujeres menstruantes que recitan un verso del Corán" (Imam Malik, citado de 1-182, 9 de la recopilación de Bujari)



Personalmente, agradezco no tener que luchar por levantarme de la cama de madrugada, que ya bastante incumplo, cuando tengo la regla. Pero no consigo entender por qué la presencia de Dios y de la comunidad misma ha de ser vetada a las mujeres, y más allá, a los enfermos y enfermas, a los que no puedan asesarse por no disponer de lo más básico, a los toxicómanos, a quienes no cumplan con lo que infinidad de siglos de prejuicios y estupidez han puesto por encima de la misma Revelación.

Y Allah sabe más. Él acierta siempre: los fallos son sólo míos.

2 comentarios:

Alex dijo...

Porque dios no existe.
Y los hombres, en masculino, antiguamente, eran muy listos. (O muy imbéciles, según se mire).

marutrera dijo...

En toda cultura hay muchos mitos sobre la regla, no hacer mantequillas o mayonesas porque se cortan, la flores se marchitan si las tocas, las aceitunas se ponen "zapateras" (en mal estado) si las echas en salmuera mientras tienes el periodo y ni te digo ya lo de no lavarse la cabeza o comer helados...
Ojalá tuviéramos tanto poder, hermana. Imagina la de carreras que podríamos fastidiar sólo con rodear a la persona en cuestión de mujeres mestruantes.
Por mi parte no me importaría que me declarasen impura y quedarme en casita una semana en vez de estar trabajando un sábado (Sniff)