miércoles, mayo 27, 2009

Desempacando

Cuando el domingo pregunté por cuarta vez (una por día) por qué no me habían asignado el trabajo que me habían prometido en Madrid, asistir en las Jornadas Profesionales y foro de producción; y por cuarta vez me respondieron que trabajara dando gorritos rojos a adolescentes y "me colara por allí" al final de las sesiones, que eran los dos últimos días del Festival, decidí recoger mis cosas y volver antes de tener una bronca con nadie. He sido la primera en dejarlo, y prefiero no haber esperado a la fase chillona (la otra chica, por lo visto, la pasó en 48 horas y se desmoronó).

Vuelvo con un sentimiento de derrota acusado: por haber sido estafada confundida, por no encontrar mi propia voz ni género a estas alturas (no sé si tengo que seguir haciendo fantasía, o drama, o convertirme en la cineasta conversa que me han sugerido ser en el Master, por aquello del nicho de mercado); y también por ver que mis habilidades sociales, en el mundo del arte, el romanticismo y el buen rollo son irrecuperables.

Afortunadamente hice buenas migas con los tres cineastas que conocí, de Mozambique, Etiopía y España. Apenas tuve posibilidad de ver dos documentales (tiene pelotas que trabajes en un festival de cine y no tengas oportunidad de ver las películas), que, por cierto, no me gustaron demasiado. Las películas de ficción eran, por lo visto, francamente buenas. Me resulta todavía poco creíble que cinestas sin distribuidora no pudieran vender sus obras en la caseta donde podías hacerte con barritas de muesli y toda clase de artesanías cortesía de Oxfam. Pude comprar tan sólo una, tras una charla con el director.

Ese detalle ha sido, probablemente, el peor de todos los que he visto de la organización. Del trato de la Organización a los machacas no voy a mencionar nada, salvo que los voluntarios no éramos tales, sino trabajadores gratuitos (y van...). Y eso, en una provincia con la tasa de paro de Cádiz, es una obscenidad, no va a ayudar precisamente a popularizar el festival entre los locales. Que la palabra Islam sólo apareciera en el catálogo junto a mujeres analfabetas, jueces fanáticos y mendigos _cuando en todo el Festival abundaban los mustafás, las fátimas, las zahras, las alfombras y el sonido del Adhan_, mientras el avezado reportero insistía en retratar mi uniforme de trabajo con el velo, a estas alturas, ya no me sorprende.

Pero que un director consagrado tenga que pegar él mismo sus carteles antes de su proyección y pedirme por favor que le dejara vender los DVD que llevaba en la mochila me dejó totalmente fuera de juego. A mí me interesaba más el cine que el muesli.

Repetir hasta la náusea que este "no es un Festival de alfombra roja", que "esto tiene un ambiente muy de ONG", por otra parte, conlleva este riesgo. Yo espero que el Festival de Cine Africano de Salts, Girona, sí aspire a tener la misma categoría y la misma dignidad que la SEMINCI, el Festivalito o Sitges. Sus películas ya la tienen.

3 comentarios:

Nia dijo...

Espero que puedas encontrar esa voz sintiendo qué te gusta y qué te sale a ti desde dentro independientemente de lo que parezca que "tienes que" hacer.

Respecto al rollete alternativo-bohemio, desgraciadamente me parece que el tema de las artes en Andalucía se lleva mucho así. Si es cutre, es más auténtico. Mucha gente confunde la profesionalidad con el pijerío, con la convencionalidad y el aburrimiento. Hasta el extremo de mantener escuelas de danza sin ningún tipo de servicio de limpieza, por ejemplo. Y así. No me gusta pensar que es una característica especialmente andaluza pero veo que en Sevilla-Cádiz se repite.

Small Blue Thing dijo...

No sé yo si podríamos calificarlo de "cutre". Era todo muy refinado, muy de diseño (muy bonito todo, por cierto), pero creo que no hemos estado en las manos adecuadas.

artesanias de Guatemala dijo...

Solo sigue tus instintos y dejate llevar por ellos, de esta manera hayaras gozo en tu labor, y confia en que todo les saldra de la mejor manera, exitos y cuidate bastante..