lunes, junio 22, 2009

Afectados

Anoche, mi padre exclamó cuando nos íbamos: "¡Joder, qué descanso!". Sin embargo, esta mañana sigue habiendo gente en la habitación.

A él hoy le bajan de la cama y empieza a caminar. Yo, con suerte, dormiré en mi casa esta noche. Y si la plancha y la polvareda de mi piso me lo permiten, a lo mejor hasta escribo algo.

Mi abuela no deja de llorar porque está convencida de que mi padre se está muriendo y no se lo queremos decir, y el vecino al que le pinchaba el wifi se ha dado cuenta.

Ah, la familia.