martes, agosto 25, 2009

¿Encanna?

El comisario Frère-Jacques, con su lista de seis ciudadanos extranjeros en peligro inminente de muerte, trataba de comunicarse con las autoridades españolas.

Asistido de un trductor, primero llamó a la Secretaría de Presidencia, donde le dijeron que el sñor Presidente estaba de viaje oficial en Laponia y que debía dirigirse al Ministro del Interior. En en el Ministerio del Interior le comunicaron que el señor Ministro se hallaba reunido con la Reina, pero ya que se trataba de un asunto policial le sugirieron comunicarse con la Jefatura Superior de Policía. Allí le informaron de que las competencias en materia de investigación criminal en Cataluña estaban transferidas a cierta institución llamada "Gobierno Autonómico". En la Generalitat le dijeron directamente en francés que, tratándose de ciudadanos extranjeros, las competencias las conservaba cierta otra institución llamada "Gobierno Central", pero que, siendo un caso de investigación policial, le aconsejaban ponerse en contacto con la Interpol en Lyon, France, y, muy amablemente, le facilitaron su propio número de teléfono con la recomendación de que preguntara por el comisario Frère-Jacques.


Pablo Tusset: Sakamura, Corrales y los muertos rientes.



La risión.

6 comentarios:

ZüberSanta dijo...

Esto me recuerda el caso de un amigo mío al que tuvieron pateándose oficinas de diversos organismos oficiales cuando estaba arreglando los papeles para casarse con una japonesa. En uno de los últimos despachos en los que entró con ella se la quedaron mirando con cara de espanto y le dijeron "¡no es aquí" antes de que abriera la boca...

Small Blue Thing dijo...

Mi hermanica Layla Escudero, de la Junta Islámica, se enamoró mucho mucho de Mustafá en un viaje a Mauritania. Tras un año de mucho chatear (¡un año de noviazgo para un africano es una eternidaz!) decidieron casarse y ella quiso irse a vivir a Mauritania con él. Total, que se casaron allí y a los pocos meses, Layla se quedó embarazada... y en Mauritania no hay consulado para inscribir a la nena.

Mientras Mustafá se quedaba en casa de unos amigos en Senegal intentando arreglar el asunto, Layla se volvió a pasar el embarazo en casa. Resultó que no estaban casados ante la Ley en España, y en Senegal no les casaban. Nació Jadicha. El papá se fue en Navidad a conocer a la nena y se volvió a Senegal. No les dio tiempo a volver a casarse.

Al año y medio de la boda me quedé en su casa para un curso en Córdoba: seguíamos sin conocer a Mustafá. En Inmigración, después de agotar las peticiones para que viniera a casarse por segunda vez, con un contrato de trabajo para él, que tampoco tenía luz verde, le acabaron diciendo a la madre de Layla que casi le introdujeran en el país ILEGALMENTE, que tardaría menos en arreglarse los papeles. Para el matrimonio le pedían una prueba tangible de convivencia, prueba que por aquel entonces ya gateaba y todo.

Al final vino esta primavera, con gran alegría para todos y fin del cachondeo general en que el asunto se había convertido.

Y consiguió casarse con su mujer por tercera vez, tras dos años desde la primera.

Deprisa dijo...

Jajajaja ahora vuelves si tienes ganas...

Estas cosas mandan narices pero me dan que pasan más a menudo de lo que creemos.

Creo que me haré con el libro, me ha convencido esta pequeña "reseña".

Un saludo.

Small Blue Thing dijo...

Pues ya saben, amigos: comprando en Iberlibro a través de mis enlaces, recibo un dólar o así.

Rozonda dijo...

Después de dos años y medio trabajando como intérprete (ya felizmente concluidos) y viendo charlotadas, absurdos y situaciones kafkianas a gogó...casi que me lo creo tó :S

Ave dijo...

:-O :-O :-O

Acabo de flipar con la historia de Layla y Mustafá.

Pero en este país la gente es gilipollas o qué?

Vale, sí, si ya sé la respuesta. No sé para qué pregunto nada.