sábado, agosto 29, 2009

Los puertas, esos filántropos

Reproduzco este post de Don Javier, "Tú no pasas".
Después de pasar por el Hernán Cortés a buscar a unos amigos, decidimos ir a la sala Cool, calle Isabel La Católica número 6, al Stardust. Nunca me ha gustado demasiado ese sitio, pero según está el asunto en Madrid, es la opción más barata para un viernes por la noche.

Tras esperar la cola que, gracias a Dios, no era insoportable, pasaron dentro mis amigos españoles. Yo hice lo mismo. Pero cuando me giré para buscar con la mirada a Vaneet, se encontraba clavado al lado del gorila de la puerta. “No podemos entrar, no sé qué ocurre”, me dijo mi novio, colombiano, desde la calle. Pregunté a los seguratas de dentro qué era lo que estaba sucediendo. Me contestaron que si quería irme, me devolvían el dinero. Lo hice. El tipo que le negó la entrada a Vaneet tampoco supo explicarme por qué mi amigo no podía acceder a la sala. “No es apto para entrar” fue su única respuesta.

Fue entonces cuando me di cuenta de que Vaneet iba pulcramente vestido. Una planchadísima camisa azul, pantalones beige y sandalias de tiras, bonitas, elegantes. Y fue entonces también cuando me percaté del color de su piel, de sus rasgos. Lo mismo debió ocurrirle al puerta del Sturdust, que con malos modos le pidió la identificación. Parece ser que ni siquiera confió en que su NIE fuera legal, pero cuando vio el lugar de nacimiento no dudó: “No eres apto para entrar en este local”, le dijo a él también.

Me enfadé. Mucho. Me enrabieté. Grité. Agarré a Vaneet de la mano y enfrente de la cola, con toda la fuerza de mi voz, conté a los que esperaban lo sucedido. “Él es mi amigo, es de La India. No le dejan acceder a la sala por su nacionalidad. ¿Tiene pinta de peligroso? No, simplemente es moreno”. Algunos aplaudieron, otros rieron, alguien me llamó Juana de Arco. Un ‘gafapasta’ me gritó desde el principio de la fila que dejase a los de seguridad hacer su trabajo, “algo habrá hecho tu amigo”. Ese comentario me cabreó todavía más. Aunque lo peor de todo es que nadie se movió de la fila, ni siquiera los que me daban la razón con movimientos de cabeza y gestos de complicidad.

Avisé a los puertas de que era periodista. Les amenacé con contar a toda la gente que conozco en los medios lo sucedido. Mis palabras les provocaron una carcajada sincronizada. Uno de ellos sólo supo repetirme por lo bajo una y otra vez “eres una gorda, eres una gorda”. No entendí esa reacción, supongo que sus mentes obtusas buscaban una provocación con esas palabras.

(Irene Serrano, lectora)


Sala Cool, calle Isabel La Católica número 6, también conocida como Stardust




Ya saben lo que hay que hacer.

7 comentarios:

Evitadinamita dijo...

Pero ya mismo!
Besos.

Jose Antonio del Valle dijo...

Yo lo que no entiendo es qué se le puede pasar por la cabeza a alguien para querer entrar en un sitio que tiene esa pinta por fuera, sobre todo si ya has cumplido los 30. Pero bueno, cada uno es cada uno, y tiene sus cadaunadas.

Rozonda dijo...

Y después de eso habrá gente que vaya a esa mierda de antro. ¬¬

Small Blue Thing dijo...

De hecho, he tenido una conversación con uno de mis lectores de Twitter que sostiene que, al fin y al cabo, eso pasa todos los días por malas pintas, por ropa poco classy... y que no se puede hablar de racismo ni de género, sólo de porteros hijosdeputa. Total, como ya nos hemos acostumbrado a los porteroshijosdeputa...

Ajenjo dijo...

es un asco sin más. ¡Y una vergüenza!

Mariano Lozano dijo...

Pues imagino que en estos casos, lo mejor es lo que ha hecho este blog con este artículo: divulgarlo. Porque si uno confía en que la gente de la cola le vaya a echar una mano, lo lleva claro. Porque mucho "sí, sí, tienes razón, guapa, pero déjalo ya que los demás queremos entrar".

Yo, desde ahora mismo, ya lo twitteo para aportar mi granito de arena. Sala cool antiguo Stardust has dicho, no?

Muy bueno este blog, me encanta. Además tienes el punto de mala leche que a veces uso en el mío. Haríamos buena pareja :-D

Abrazos expatriados desde Seattle,
http://lablogoteca.20minutos.es/premios-20blogs/votaciones/expatriado/

Small Blue Thing dijo...

Gracias por la visita. Nunca he estado en Seattle: lo más cerca, el monte Rainier. Es una ciudad que me apetece mucho conocer, la verdad.

Muy bonito tu blog, muy práctico. Pena tanto libro de los negros de César Vidal por ahí, pero oye, todos tenemos vicios.