miércoles, septiembre 23, 2009

Deudas

Tenía ganas de escribir un post para el Eid, pero sacar tiempo para escribirlo con calma es imposible. De hecho, la mayor parte de las cosas quería haberlas escrito durante el Ramadan, pero se iban quedando atrás y me decía "pues para el post de Eid", y el Eid terminó ayer.

No ayuda mucho a eso del crecimiento espiritual que cada Eid te lleve a la misma conclusión, porque eso es que durante el año se te ha olvidado. Pero se tiene la sensación de renovación, que ayuda bastante.

Coincidió este mes de Ramadan con mi cambio de horario en los entrenamientos. Al principio pensaba en ir al Dojo por las tardes para sobrellevar el ayuno, pero he decidido continuar en este horario porque falto menos: si me quedo escribiendo hasta tarde me levanto tarde, y cuando te has puesto a darle a la tecla te dan las diez y media, dudas sobre ir a entrenar o no... y te quedas en casa. De hecho, no he faltado un solo día desde que empezó el curso.


Lo que me lleva a ciertas reflexiones. Pocas cosas han cambiado: a lo sumo, cambian algunas caras. Pero ya fuera el hambre del ayuno o los ejercicios de Ramadan, este año me cuesta mucho menos pasarmelo bien. Quizá he aprendido con 35 añacos a moverme con inteligencia y a asumir que algunas cosas no cambian y tú tampoco puedes cambiarlas; o que en realidad importan mucho menos de lo que creía. Y moverse con inteligencia hace que el mundo se mueva contigo.

He reflexionado sobre la crisis de agorafobia que duró los últimos dos años. No voy a mentir: algún día me gustaría preguntarle a Ómen-senpai dónde coño se metía, cuando yo sí fui capaz de esperarle con el coche en la puerta del Moscardó a las tantas de la noche sólo para que entrenara donde fuera, pero que entrenara. Pero sé que también tendré que aprender antes que, si ni él ni Tatsu-senpai estuvieron aquí para arrastrarme al shiaijo, quizá es porque no han tenido más remedio que no estar. Quizá no sabían qué podían hacer, o no sabían si debían hacerlo. O no sabían que realmente era incapaz de salir de casa y precisaba de asistencia externa para ir a clase.

Me importa más, mucho más (por primera vez en años), que ayer, mañana, la semana pasada, ambos estuvieran ahí para corregirme una vez, y otra, y otra.


Las deudas que el Ramadan obliga a saldar empiezan por asumir que, si nosotros no somos perfectos, no podemos pedirles a los demás que lo sean.

En este sentido, Eid significa levantarse y volver al kamae.

Eid Omedeto!





4 comentarios:

Fet dijo...

I e sí, e ay que omé de tó, con la jambre que habrás pasao, mi probe...

telonius dijo...

Pitu, algunos ateos estamos muy contentos de que hayas vuelto por el viejo bar.

Small Blue Thing dijo...

Yo también estoy muy contenta. Pero eso tiene que significar que estemos más atentos todos.

sara dijo...

GOOOOSH DEAREST! I LOOOOOOOOOOVE THIS AD!

I saw it in eid on T.V. & LOOOOOOOVED IT!

Thanks for sharing it <3

*squashy hug*