jueves, octubre 08, 2009

Las bibliotecas madrileñas tampoco necesitan tijeras, pero necesitan enchufes

Ando jodida. Escribir guiones sobre locos que se suicidan y eso no es precisamente lo más terapéutico del mundo, pero no siempre voy a escribir comedia. Y tengo una semana para suicidarlos bien (¡ay, qué leche, que no lo he contado!). Así que me he venido a trabajar a la biblioteca para cambiar de aires y concentrarme mejor.

Y me encuentro con que han retirado, tras la reforma, todos los enchufes de la sala. Si quieres estudiar o trabajar con portátil, podrás hacerlo mientras te dure la batería. Después, pergamino y pluma de ánsar.

La reforma, por cierto, puso wifi en toda la biblioteca.

Estoy por ir a Dirección con el certificado de discapacidad, decir que necesito mis adaptaciones para trabajar, y avisar de que doy parte al Ministerio de Igualdad, a ver qué me dicen.

País.

2 comentarios:

Ave dijo...

Creo que te interesará:

http://www.dosmanzanas.com/2009/10/fundido-en-negro-dior.html#comment-23794

¡Ánimo, eh!

Small Blue Thing dijo...

Ay qué perezacaaaaaa.

No sé, musulcarcas haberlos haylos, y Francia, desde la Ley "del velo' se ha soltado la melena (¡festival del humor!) cosa mala.

Ahora bien, ¿eran wahabbis los chicos? De un Testigo de Jehová nunca se diría 'un cristiano se niega a recibir una transfusión'. Y más aún ¿seguro que la anécdota es cierta?

Porque no hace ni tres años la compañía aquella de ópera de Berlín soltó un bulo épico diciendo que habían tenido amenazas de muerte para atraer gente a una obra que habían cancelado la temporada anterior porque no iba a verla ni el Tato. Lo que pasa es que les salió mal la jugada y se supo (hay artículos en El País, pero no estoy en mi máquina para poder buscarlos tranquilamente).

De modo que podría ser otro Berlín, otro Dixán, otro Santa Coloma ("sí, le dije al Juez Garzón que tenía libros islámicos, es que soy imam, marroquí y LIBRERO")... o haber ocurrido, en efecto, pero incluso por prejuicios de andar por casa:

un alumno mío no quería ir a la fiesta de fin de curso en Chuca "por si le pasaba algo". ¡Y de moro lo tenía todo, menos la raza y la religión! ;D