miércoles, noviembre 11, 2009

Mientras tanto, allá en el rancho

Anda la profesión bloguionista muy cabreada (y con razón) a causa del asunto La Gaceta. Para los que se incorporen ahora a nuestro programa, Hastiado lo explica mejor que nadie, pero en resumen, La Gaceta de los Negocios pidió un artículo a la Junta de ALMA sobre la situación laboral de los guionistas sin reparar en que ALMA es un sindicato y La Gaceta pertenece a Intereconomía (los del gordito).

Y se encontraron con el artículo de Hastiado, y con este otro de Carlos Molinero, más corto: y reivindicaban el baremo, el convenio, y que las ayudas públicas no estén encaminadas sólo a la producción. Y los de La Gaceta leyeron eso de las subvenciones (¡ay, las subvenciones!) y dijeron que no, que eso no iba con su rollo. Lo que no sé es qué andaban buscando en La Gaceta sobre guionistas que no esperasen encontrar titiguitegos.

La cosa es que compañeros y compañeras andan (andamos) muy encabronaos con estas cosas, y creo que he sido de las pocas que no han escrito al respecto.

Ando terminando la reescritura (en inglés) para Londres, y ando un pelín desanimada. Esta profesión tiene estas cosas: que trabajas como una mula para que luego te digan "pues no es lo que andaba buscando" en inglés.

Así que lean los artículos de los compañeros que sí son profesionales y haganse una idea de cómo están ellos, que sí están en el mercado.

3 comentarios:

barbaria dijo...

Pues sí que es una putada eso de no tener contrato y sueldo... pero el ser artista tiene esas complicaciones. Por cierto, que no es por comparar, pero que mi marido que es fontanero se visita trescientas casas para dar trescientos presupuestos y luego que lo llamen nada más que para poner un grifo...lo que tiene el ser artista!
Y nada, que si hay que poner más velas para tu proyecto, se ponen. Tranquila.

Small Blue Thing dijo...

En realidad la comparación viene de perlas porque los dos trabajos son muy similares; e igualmente similares son las chorradas que se oyen: que si no declaras, que si vives del cuento, que si sacas cualquier cosa esperando trincar, que al fin y al cabo con una llave inglesa/portátil esto nuestro lo hace cualquiera... Lo único en lo que no podríamos compararnos es en el asunto de las subenciones, ¡ay, las subvenciones!

Quizá yo podría lloriquear un poco más por el tiempo que lleva el trabajo, que al final es tiempo perdido. Tres meses, cuatro, un año...

ZüberSanta dijo...

(cómo lo habrá hecho, el joío?)