martes, enero 26, 2010

Garban-zotes

Hoy hemos hecho la compra en el super porque la coordinadora del GAK estaba muy molesta por este post de hace mes y medio. En realidad, lo que le molestaba era este comentario de una lectora. Así que le ha indicado a una trabajadora lo que tenía que decir y ésta nos ha preparado un speech de como un par de minutos del que sólo hemos entendido la palabra "polvorón". Al tercer minuto nos hemos ido al Eroski y hemos dejado la compra allí, junto a más pedidos devueltos.

En los últimos seis meses habíamos ido cambiando de proveedores, pero sin dejar la relación con el GAK porque los productos, sobre todo las hortalizas y los lácteos, son excelentes y ecológicos, y al fin y al cabo el tío que cultiva el tomate u ordeña la vaca no es responsable de cómo se la venden (ni puede elegir). A pesar de que les iban echando de varias federaciones y sólo en Vallekas han tenido que cambiar dos veces de local, allí estábamos nosotros como dos gilipollas cada 15 días.

Hasta cuando en diciembre del año pasado decidimos integrarnos en un GAK de una cooperativa diferente, también en el barrio, continuamos haciendo algunos encargos por respeto a los agricultores a pesar del desastre. Incluso la semana pasada llamé a algunos de ellos para preguntarles por otros puntos de venta y no dejarles tirados, y así les hemos ido rastreando. Que ya son ganas: ¿quién puede pretender ser alternativa de consumo en estas condiciones?

Me preocupa haber arrastrado a Herberwest en otra locura eco-asociativa, que ya van tres o cuatro: la coordinadora de Comercio Justo de Vallekas, que finiquitó a los tres meses de montada porque los presidentes se habían cambiado de ciudad y se les olvidó comunicarlo a los socios; el centro de meditación de Portazgo que resultó ser una secta de las de libro de Pepe Rodríguez y arruinó a dos familias (nos libramos por ser pobres como ratas y nadie nos pedía un duro). Y por fin, esta última aventura anarcosindicalista en la que hemos vivido, en un año, una bronca con la Asociación de Vecinos que nos pilló en medio, un brote de islamofobia, acusaciones de complot, follones constantes con todos los movimientos sociales, artículos difamatorios sobre Ecologistas en Acción, pataletas de toda especie, y un agotamiento general que te da ganas de hacerte accionista del Carrefour, sólo por joder.

La putada es que las lentejas de varios cientos de familias de este país dependen directamente de cooperativas como esta. ¿Quién más de los que devolvían los pedidos se va a dedicar a buscar esos tomates?


Ah, y una cosa, troncos: ofrecer un pack antiyanqui como regalo de Navidad se llama xenofobia, y es una cosa muy fea.



4 comentarios:

barbaria dijo...

Entre las ventajas de vivir en un pueblo está la de encontrar esos productos cultivados a diez minutos de casa...pero bueno, al menos no has dejado tirados a los agricultores y tu interés por ellos demuestra la persona que eres.
Por aquí es mas sencillo, aparcan la furgoneta al lado de casa y te dicen "señora, ¿quiere usted lechugas?"

Nia dijo...

Jo. Qué mala suerte.

Creo que parte del problema es que la mayor parte de la gente piensa muy poco y es muy conformista, de manera que cuando alguien quiere salirse del tiesto, parece que no tiene más narices que unirse al "Movimiento Anti-Conformista Patentado". A ver, yo quiero que los tomates sepan a algo. Y si me salen baratos, mejor. ¿por qué eso tiene que presuponer que soy jipiprogre?

(yo soy jipiprogre, pero tú me entiendes)

Small Blue Thing dijo...

En realidad vivir en una ciudad grande (y enladrillada hasta el techo) como Madrid trae consigo dos problemas: uno, no encontrar fácilmente agricultura ecológica, y dos, acabar en manos bien de iluminados, bien de mercachifles, bien de ambas cosas a la vez. Que lo del grupo de lectura conjunta de El Capital no lo he contado, pero también tuvo mucha guasa.

En Vallekas hay también un grupo del BAH (Bajo el Asfalto está la Huerta): este movimiento utiliza el consumo alternativo como herramienta directa de presión. Los socios no sólo consumen sino que colaboran en el mantenimiento de los huertos (muchos sorprendentemente cerca del área urbana) y en la gestión del asunto. Conocí a miembros del de Moratalaz y es un proyecto muy atractivo, pero que nosotros no nos podemos permitir. Ah, y con ellos también salieron tarifando hace años.

Joder, no puede ser que todo el mundo esté pagado por el PSOE y Coca-cola menos ellos.

Small Blue Thing dijo...

Y añado: ahora no me hace ninguna ilusión integrarme en la otra cooperativa, porque ya vas escaldado, pensando en por dónde te la van a colar. Que, al final, acaba siendo lo peor de todo.