lunes, mayo 03, 2010

La rata

Seguro que conocen a alguno. Son esa clase de gente que ni come ni deja comer, que no consigue ni se propone hacer nada, pero que si puede te dinamita lo que estés haciendo tú, aunque ya seas consciente de que es una mierda y te dé lo mismo. Gente a la que tienes que tener lejos, pero bien lejos.

Al rata se le suele conocer de antes. Suele ser un tipo (lo siento, he conocido más ratas macho que hembras) con el que tienes una relación de amistad. No suele ser un compañero de profesión porque profesa poco, lo cual es una de sus características. O bien ha sido un compañero en un trabajo anterior que salió mal, o en una empresa que ya cerró.

Esas son dos de sus formas favoritas de manifestarse: el amigo con inquietudes artísticas con el que empiezas a compartir cosas, o el anterior compañero o anterior responsable.

En un momento dado, le propones algo; o te vuelves a encontrar después de un tiempo y le propones algo... porque las últimas conversaciones que tienes con la rata son escuchar unos cuantos monólogos sobre lo mal que está todo, la cantidad de enchufe que hay que tener, el bache creativo. A lo mejor te pilla intentando sacar algo adelante, o te pilla asqueado de un encargo, o te pilla en un momento de bajón en los que lo fácil es repetir lo mal que está todo, el enchufe que hay que tener o el bache creativo.

Total que propones a la rata un proyecto conjunto. O peor aún, la rata te lo propone a ti. En ambos casos te matas a currar, haces por quedar, un día hay que aplazar alguna gestión porque la rata no puede, otro día tampoco, otro día te dice que ya te llama la semana que viene si eso que está muy liada y la semana que viene no te llama.

Y, gran error, no te cabreas lo que debes. Es más, te preocupas. Porque la rata es tu amiga.

Pasan semanas, pasan meses, y te vuelves a encontrar con la rata. Y como el gran problema es que la rata es tu amiga, y te dice a) que ha tenido muchos problemas pero que ya se ha centrado, porque hay que ver lo mal que está todo y el enchufe que hay que tener... o te dice b) que bueno, está acostumbrado a que seas muy pesao y cojas las cosas con mucha fuerza, pero que no pasa nada, que ya sabe cómo eres y que no te lo tiene en cuenta.

Esa es otra de sus cualidades. No importa lo que te hagan, no importa lo que te digan, no importa que te dejen tirado una vez, plantado otra, con un tema a medio editar, o en medio de un velatorio. Da lo mismo que te liaran para escribir una novela, hacer un viaje del que se rajaron, montar una empresa o hacer un corto. Da igual que nunca enviaran un desarrollo de la novela, que el día que salías de viaje no aparecieran por la estación, que el corto esté por montar o que la empresa tuvieras que darla de baja y de alta tú de tu bolsillo porque no se presentaron jamás a nada.

La rata siempre te perdona.


Se suele dar un intervalo en que ni te propone nada, porque no tiene trabajo que proponerte (ya se sabe: todo está fatal, hace falta mucho enchufe...) o tú no le propones nada porque no te fías. Durante este tiempo, como el rata es tu amigo, le cuentas cómo te va. Estas son sus reacciones:

- Uy, pero vaya chapuza, ¿no?
- Menuda tontería estás haciendo.
- A ver si te presento a este, que hace una web que...
- Pero esto que estoy leyendo está fatal.
- Vaya cámara que se ha buscado tu productor. Se habrá quedado tonto.
- ¿Fulano? Buah, pero si ese no tiene ni puta idea, hombre.
- ¿No te di el mail de este, el que hace la web? Pero habérmelo recordado. Ahora en un rato te lo mando.
- Yo lo que tengo claro es que aquí, el más tonto hace relojes.
- Pero bueno, es que pareces tonto: si no haces esto y lo otro primero nunca te va a salir.
- Haz lo que quieras, pero a mí me parece que de ese pitching no te va a salir nada.
- ¿Pero cómo no me llamaste a mí para grabarlo?
- Este nunca ha tenido ni puta idea.
- Al final estoy colaborando yo con este en la web. Como tú al final no te pusiste en contacto con él...


Y aquí está el mayor de los peligros de las ratas: en que les crees. Da lo mismo el tiempo y el esfuerzo que te hacen perder o la ilusión que pusiste en tal o cual proyecto. Lo peor, con diferencia, es que acaban convenciéndote de que la cagaste tú. De que no tenías el texto adecuado, ni el estilo, ni el empuje, ni sabías llevar el proyecto, ni mantener la pareja (porque si las ratas son una experiencia memorable cuando se trata del trabajo, no se las imaginan cuando su asesoramiento es emocional o amistoso).

Y, llegados a este punto, puedes mandarles a la mierda estentóreamente para que unas semanas después a)te llamen preguntando "oye, ¿qué ha pasado?" o b) te perdonen. Vuelta a la casilla anterior y así hasta que te cansas del todo. Algunas veces con coda: te falla todo el mundo por imponderables, te ves en bragas, no quieres llamar, pero no te queda más remedio. Y la rata te dice que va, que se apunta, que por supuesto que te echa una mano. Y hasta te alegras de haber tenido que contar con la rata porque (no lo olvidemos) la rata es tu amiga y quieres recuperar la camaradería.

El día señalado no se presenta. O no te llama. O no hace la gestión.


Más que ratas son murciélagos, porque si pueden te chupan las ganas de trabajar. Pero una conocida, a una rata común le bautizó la rata. Y así se quedó.

En todo caso, tengan cuidado. Si no se andan con ojo, cualquier día acaban sentados en una cafetería convenciendo a algún conocido de que la cosa está fatal, de que no se hace nada sin enchufe, o hablando del bajón creativo.

Y si se lo escuchan decir a otro, no lo duden. Corran.

12 comentarios:

Evitadinamita dijo...

Yo me tiro tol día corriendo aquí, entonces (por lo del enchufismo, sobre todo)
Siento la sarta de decepciones.
Si te sirve de algo, a mí me dejas alucinada con tu hiperactividad y tu implicación en todo lo que haces.
O tienes un super-reloj con poderes para optimizar las horas del día.
Ánimo y besicos!
=)

Rozonda dijo...

Leyendo este post me he dado cuenta de la de ratas que he tenido que sortear para hacer lo q ue verdaderamente quería, y que quieres que te diga, en palabras de la inmortal Alaska-pre Losantos, no me arrepiento, volvería a hacerlo.

Small Blue Thing dijo...

Mi hiperactividad es uno de mis mayores defectos, no os creais.

Pero ¿a que sí? ¿A que conoceis a muchos de estos?

jachico dijo...

Pues para mi desgracia... conozco a unos cuantos.

Small Blue Thing dijo...

¡Hey, bienvenido!

Y lo más característico es esa habilidad sobrenatural para que te convenzas de que has metido la pata hasta el corvejón y de que no te mereces que te ayuden tanto...

Fernando Hugo Rodrigo dijo...

Curioso, cómo funciona el mundo blogero. A veces parece que los mismos pensamientos corren por ahí: hace poco encontré otro post, en un blog completamente diferente, que hablaba de algo parecido a las ratas.

Aunque con matices, creo que las dos descripciones se complementan:

http://carlagonzbar.blogspot.com/2010/04/insectores.html?showComment=1273098491728_AIe9_BHVI-kYh826jdJnSHQloTWsj9WNOisJcCb1hsuVV4XVHkIHudsNH8ZKF9qSghDoJ5xPXft8GFiFlbl9WL5vvUSnJ6w0N5ETQzHpLb_tDIQs_q8_reLA-oVUcWEXMfCrg6qiAvDy_y6sD1zysJSuwUNMD8AaOpzLuJXKDmtEyQbnMOfgcdu9-c_qtkZl7r-AG-jvt_4UXoY2L2gsqoH5rjCOqXye7w#c6879219234660380006

Small en el ordenata consorte dijo...

Hombre, que les llame insectores es delicioso.

Pero creo que ella se refiere a otro tipo de gente: yo tenía en mente quedarme a gusto desde la última de mis dos ratas residentes, que fueron sendas y fueron a la vez.

Estos no te copian nada de la personalidad: al contrario, la suya es bastante fuerte, y contra las lecturas que haga el manual Freud de la Señorita Pepis, tienen una autoestima a prueba de torpedo. Te la cuelen como te la cuelen, siempre te dan otra oportunidad. Siempre, ¿eh? No fallan.

Evitadinamita dijo...

Cómo molan los insectores!
:D
Definitivamente, peor este otro tipo de rata.

Fernando Hugo Rodrigo dijo...

Puede ser que tengas razón, pero aún así creo que hay personas que son ambas: ratas e insectores.

Se nos está quedando esto como de ciencia ficción, por cierto.

Yo, ahora que lo pienso, puede que tenga una cera: una rata, digo. Menos mal que no es amigo; pero sí me ha estado dando largas cuando le he ofrecido un proyecto.

Él se lo pierde: al final, con tanto retraso, no pudimos presentarlo a las ayudas. O sea, que...

Pilar dijo...

Pos eso. A quererlos desde bien lejos. Recitando un mantra: "¿Pero quien me ha dicho a mí que éste necesita mi ayuda?". (Repítase devotamente desde que se le ve llegar hasta que consigues pirarte). A mí ya sólo me la cuelan la mitad de las veces. Soy una máquina. :D

Ajenjo dijo...

En mi caso, han sido más bien ratas femeninas. Tu descripción casa a la perfección

Small Blue Thing dijo...

Small Blue Thing: construyendo un mundo mejor y más humano y más bonito en la Red desde 2004 XDDD