lunes, agosto 09, 2010

Ramadan counting down 2010

¿Por qué me he metido de lleno en las 48 horas previas al Ramadan sin darles a ustedes la brasa (ni prepararme convenientemente)? Entre otras cosas porque no he dejado de botar como una pelota de ping pong. Desde que en febrero enfermara mi abuela no he pasado en casa ni un fin de semana, y cuando la enterramos, mi tío enfermó y, bueno, le enterramos el viernes.

Lo más doloroso de haber perdido a dos personas en menos de tres meses, y de una forma tan fulminante, es que en este último caso se trataba de la única sección de la familia que me respetaba. De todos mis tíos y primos maternos, estos son los únicos que no me tomaron nunca por un chiste. No es que tenga nada que ofrecer en la vida, pero me habría gustado que me disfrutara un poco más, ahora que parece que hago algo. Que tenía razón cuando confiaba en mí, vamos.

Gracias y mil disculpas a los que habéis estado aguantando tuits amargos y llenos de mala hostia desde el entierro. Os perdisteis auténticos MOMENTOS de la Mancha Profunda, como la pelea por abrir el ataúd en el cementerio o la fila interminable de fans del pésame que abrazaron a mi tía hasta que a mi otro tío le dio. Ante la alternativa de liarse a puñetazo limpio, twitter sonaba como alternativa mucho más civilizada, dónde va a parar.

1 comentarios:

Rojo dijo...

Lo de la fila de fans siempre me choca mucho como turista ocasional a la Mancha.
Tiene usté razón, no merece la pena liarla allí, vival tuiter para estas cosas.