domingo, diciembre 12, 2010

Yo es que debo de ser un poco cortita...

... pero me da la impresión de que algunas lecturas son demasiado para mí.



En mi último cumpleaños, el Egregrio Pezón Blanco (Rama Fundadora) ATMC, y su señora, me regalaron los Cuentos Carnívoros de Quiriny. Cómo escribe el tío: en menos de 300 páginas te regala un relato dentro de un relato (el primero y más potente, el de la naranja); una receta; varias biografías, una reseña alfabética de escritores que nunca escribieron nada (el más divertido); un paper de Botánica; y sigue así la cosa.

Lo que ocurre es que me pasa con el tipo lo mismo que me pasa con algunas obras de teatro: sale un personaje de escena y tengo ganas de seguirle, no de quedarme en el salón con el resto. Algunas de las tropecientas ideas que vuelca Quiriny en cada relato me pedían una atención que no llegaba a la de las siguientes en aparecer. La habilidad estructural del hombre este es de las de envidia de la chunga, de la que duele, pero el chorreo de creatividad me deja más bien fría, porque no me deja gozarla. Así que me parece que tendré que leerme el libro otra vez.

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