martes, julio 27, 2010

Razón aquí

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Contra todo pronóstico, el corto de animación que escribí ha resucitado gracias a una ayuda a proyecto de (ejem) la Comunidad de Madrid.

Su productor, Rafa Nieto, está buscando ilustradores, animadores y sonideros. Gente que conozca photoshop, after effects y toon boom. También alguien que ayude en producción (supongo).

Para saber si les interesa, les dejo los enlaces al Tumblr del portafolios del proyecto, a su página en Facebook y al relato que dio origen al guión (cuya presente versión puedo enviarles).

Si les gusta lo que ven, cualquier forma de colaboración que se les ocurra será bienvenida y agradecida (pero, lamentablemente, no más, porque más de la mitad del dinero se tiene que ir en telecine sí o sí, como condición para recibir la ayuda).

El relato, por cierto, y el guión en sus distintas versiones, son Creative Commons: hagan con ellos lo que quieran tan sólo a cambio de que sus remezclas puedan enriquecer el proyecto final.

jueves, julio 22, 2010

Pruebas

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No, no he obtenido más pruebas de guión, aunque estoy entretenida lo suficiente. Pero la vida sigue enviando pruebas.

Dos semanas después de la muerte de mi abuela supimos que otro familiar, mi tío de Barcelona, estaba enfermo y su pronóstico es muy grave. Así que volví a pasar todos los fines de semana en casa, algunos para que mis padres pudieran ir a visitarle y atender a los perros. Trabajo de lunes a jueves, y el viernes, coche y andando. Y el domingo vuelta. Y así un mes.

La frecuencia de las entradas del blog puede que disminuya durante este verano, ya que sigo trabajando en cosillas, pero al menos no me estoy quieta (ni siquiera pude dedicarle al lanzamiento oficial de Noticias Transmedia un post en condiciones) . Creo que van a rechazar mi guión en Ultramar, pero qué le vamos a hacer, no se ganó Zamora en una hora.

Los que hayan seguido mi muro en Facebook o el Twitter habrán podido imaginar que, ¡por fin! saqué las tripas suficientes para hacer un examen de Kendo. Después de una noche sin pegar ojo, por cierto (cabrones, no hagais botellón de despedida debajo de mi ventana la próxima vez). Y obsesionada desde días atrás con no decepcionar a mis profesores si fallaba. He necesitado cinco años para disfrutar la práctica del kendo como lo hago ahora, y no habría podido hacerlo sin ellos, sin su honestidad, su paciencia, y sobre todo sin su confianza en mí. Por el camino aprendí que no son perfectos, que yo tampoco lo soy, y que con todo, tengo los tres mejores instructores que nadie podría desear.

Estos últimos días he aprendido también que algunas cosas que percibimos como desgracias pueden acabar convirtiéndose en bendiciones. He pasado más de una década asomándome sin piedad a mi propio abismo y no me ha gustado, pero he aprendido de ello. Y ahora puedo utilizarlo para ayudar a la gente a la que quiero. Todavía me afectan demasiado los problemas de las personas que me importan (eso no lo he terminado de aprender en los años que ha durado la escritura de este blog), pero, aunque es muy molesto, no sé hasta qué punto puede constituir un defecto.

Llevo tres días escuchando sin parar a Diam's. A ver si me aplico el cuento.