La comunidad de Soy Borderline puso en marcha hace un tiempo una campaña de sensibilización sobre las autolesiones. Además de ayudar a salir del armario a personas que sufran esta sintomatología (y por lo tanto, a llegar al fondo del problema), se han organizado para ofrecer ayuda online entre iguales. Tienen toda la información en este post.
Aunque decidí hace meses dejar de postear con la etiqueta la campana de cristal, me sorprende la poca repercusión que ha tenido, máxime cuando hay chicas muy jóvenes detrás de esto y que, con gran tino, escogieron Facebook como base. Tampoco han querido jugar a la difusión masiva, porque como ellas explican, sabiamente, el ruido podía jugar en su contra:
La campaña es de humanizacion, entendiendo la autolesión como un afrontamiento ineficaz e insano de ciertas situaciones emocionales, el cual respetamos y animamos a su comprensión y entendimiento por la sociedad.
[...]
No nos gustaría que se volviera en contra de nuestros objetivos. Para evitar el “contagio” o crear un estilo de vida tipo “ana/mia” o fomentar una moda con las pulseras
En todo caso, podéis descargaros desde este post cartelitos como el de arriba para colocar en los Institutos, colegios, o vuestros blogs mismamente. O enlazar a Autolesion.com.
Da lo mismo la foto que podría haber sido (vaya nuki do, ¿eh? Vaya nuki do). Da lo mismo el mérito que haya tenido tirarla (imagínense a la fotógrafa sobre la pierna buena, con la pierna mala haciendo equilibrio en un banco, una mano en la muleta y la otra aguantando una Cybershot DSC de pacotilla). La foto está movida. Y como esta hay unas cuantas en la galería que no tuve corazón para borrar, pero la carpeta tenía cerca de mil. Han sobrevivido 30, y porque a mí no me daban igual los moratones ni el esfuerzo, ni tirar con la camarilla, que les contaba arriba.
Y la cosa es que tiene que dar igual. Hay que borrar fotos con brío, sin miedo. Igual que hay que borrar párrafos y escenas y líneas de diálogo que no valen para nada. Puede que parezca difícil saber cuáles son las que valen o no, pero creo que si te decides a empezar a borrar lo sabes. Al final, como con las fotos del curso de Takizawa-sensei, no conservas porque dudes de que funcione: conservas porque te da rabia reconocer que tienes que borrar.
En uno de mis últimos trabajos me ha pasado, paradójicamente, lo contrario. Yo intento borrar cortes, borrar frases y no gastar los [improbables] chistes. Sin embargo, cuando veo el material grabado, acabo encontrando frases repetidas. En uno, un gag repetido incluso. Y a veces rescates de lo primero que eliminé en la reescritura y de lo que ya ni me acordaba.
Igualmente, hay por ahí un título de trabajo del que no consigo deshacerme, y mira que he hecho propuestas de toda longitud y color.
¿Por qué ocurre? Creo que se debe a que en estos casos escribo un poco al dictado y para productos de vida muy breve. Yo me impongo la distancia suficiente como para eliminar, pero mis jefes no: tienen una implicación en el producto no sé si mayor, pero desde luego más personal. Como mínimo llegaron antes, y el ritmo de trabajo no les da tiempo a extrañarse como dicen en los Masters de Guión.
Y lo peor de todo es que siempre acabas dejándote algo que sabes que es un truño, pero que tiene un significado para ti al que no te da la gana renunciar. No lo entiende nadie más y dicen ¿Qué es esta mierda? y tú ahí, tan contento, explicando que estabas haciendo equilibrios y con una camarilla y...
Supongo que a estas alturas habrán visto todos este vídeo:
Los que no sepan quién es Banksy. Es el autor de estos graffiti entre otras cosas.
Esas otras coas incluyen animación, y los señores de Los Simpsons le invitaron a hacer esta intro.
Esto es lo que han dicho estos días:
En el escaso minuto y medio de duración del mismo, el grafitero trasladaba la secuencia a una fábrica surcoreana donde decenas de trabajadores explotados elaboran el merchandising de la serie. Sin embargo, las escenas "más crudas y tristes" fueron eliminadas, según ha anunciado el productor ejecutivo del programa.
parece factible que Homer, March, Bart, Lisa y Maggie no vuelvan a ser los mismos... al menos para el espectador. Y es que en el momento en que la familia se sienta frente al televisor, la acción se traslada hasta China, donde cientos de malpagados trabajadores fabrican réplicas exactas de la familia.
¡Ropa Limpia!
Y sigue así la cosa.
China. Corea del Norte. Corea del Sur. Niños y animalitos explotados. Porque esto iba muy en serio, digo. Alguien lo tenía que decir, que ya han denunciado todas las ONG lo de las maquiladoras de Los Simpsons. Esas denuncias que han salido en este blog. Esas mismas que están ahora ustedes buscando en los sitios habituales. Esas mismas que están buscando todos en el Google, a ver si encuentran algo. Si la empresa es norteamericana y hablamos de Asia seguro que hay pecado, ¿verdad?
¿Vemos otra vez el vídeo?
¿China? ¿Corea del Norte? Pero si la explotación tiene lugar en Corea del Sur, ese paupérrimo país.
Lo que no guarda asomo alguno de ironía es el gravísimo tema de la explotación animal.
Claro que existe la explotación humana. Y la animal, excepto quizá con los unicornios, que están protegidos mundialmente. Pero saber o no si Corea del Sur es un país del tercer mundo está a tiro de Wikipedia. Alguien dijo al respecto en el Focoforo que, si comparamos, un animador coreano cobra respecto de uno japonés lo que un español respecto de un estadounidense. Pero la cosa es que vimos asiáticos con música de violín y decidimos que era hora de alzar la voz contra la injusticia. ¡Ropa Limpia!
Cuando el Domund lo conmemoraban en el colegio de mi padre, las huchas tenían esta pinta:
Ya tiene narices que venga yo a decir esto pero, ¿estamos seguros de que había algo que denunciar? ¿Más allá de la entelequia del Imperialismo Yanqui? Porque si no, el grito en la noche de los solidarios 2.0 se queda en racismo compasivo. En este caso, si es amarillo, TIENE QUE SER POBRE. Negritos, chinitos, pielrojitos, nisesabitos. Tenemos que salvarlos, ¿a qué esperan?
No creo, como otros que los ha habido, que Banksy haya hecho una broma. Yo sí creo que había una crítica feroz en este cortito. Pero no criticaba a Los Simpsons, ni a la FOX. Banksy nos estaba criticando a nosotros. Y a juzgar por lo que hemos respondido, llega tarde.
(lean esto y sabrán qué querían decir estos señores)
Ayer se cumplieron diez años (10) del día que Herberwest y yo nos enamoramos. Somos así de apañaos, nos enamoramos en un día. En una tarde, más bien. No hay fotos del acontecimiento (mentira, sí las hay) pero hay banda sonora:
Tenemos pendiente celebrarlo, pero a)no tenemos dinero para volver allí, de momento; b) no tengo las dos piernas para caminar, y lo que te rondaré morena; c)ayer encima no nos pusimos la peli, sino que nos dedicamos a ver el desfile. Eso sí: POR INTERECONOMÍA.
El día que nos enamoramos nos pasamos toda la mañana riéndonos. Durante la obra no, que yo me la pasé llorando. Pero luego en la cena también con el picante. Llevamos diez años compartiendo chistes malos, y por eso mismo creo que tengo mucha suerte.
Ahora, en cuanto pueda ponerme de pie, un spa con cena no nos lo va a quitar nadie.
El cachondo artista gráfico JRMora ha convocado esto para el próximo día 19.
Seguro que a estas alturas y con lo rápido que se propagan este tipo de llamamientos ya se habrá enterado todo el mundo que entre las muchas campañas, iniciativas coletivas y convocatorias solidarias se encuentra la del lunes 19-O.
Este día ha sido elegido por La Fururkusfera para celebrar “El día del Troll”
Todos los fururkus dedicarán ese día, a jornada completa, a atender a sus trolacos, enscuchándolos, publicando sus comentarios y contestándolos, en definitiva, dándoles todo el cariño posible.
Se merecen este día porque son los grandes ninguneados durante el restro del año.
Sean buenos, hombre, que no les cuesta nada. Chapo Guzmán, no seas rencoroso, que te dejaré los comentarios.
Un amiguete ha compartido con el mundo ESTA BELLEZA en su facebook:
Se me está cociendo una sesuda reflexión sobre el hype, la parodia y los préstamos, pero seguro que llego tarde y maldita la falta que les hace. En su lugar, vean y gocen.
Atención: este es un MOMENTO BLOG. Lo que significa MOÑAS. Habrá dibujos de gatitos al final, acompañados muy probablemente de un vídeo de música melódica cuyo autor ha rellenado con fotos de paisajes escoceses usando Windows Movie Maker. De modo que si siguen leyendo es bajo su absoluta responsabilidad; y si lo utilizan en mi contra es que son unos vagos de cojones, porque anda que no había material vergonzoso aquí de antes.
Escribí la primera versión de este post a mano el 11 de septiembre. Se acabó Ramadan por fin. Creo que he crecido (además de haber perdido siete kilazos). Por lo general hablamos de Ramadan como el mes del ayuno (algún imbécil habla incluso de la prohibición) y no mencionamos nunca el resto de las prácticas espirituales. Pero, como ya saben ustedes por posts anteriores, son éstas las que al final dan sentido a la cosa. Ramadan es como un retiro, tan intenso o tan flojo como quieras; pero sin apartarse del mundo, y eso te permite estar totalmente atento. A veces no entendemos lo que nos rodea hasta que no nos ponemos a mirarlo de verdad.
En kendo, a estar de pie, erguido, "en posición", lo llaman tatsu (立つ). El dragón.
La paciencia, Sabr, es uno de los ejes del Ramadan y la virtud que más apreciaba el Profeta (la paz sea con él). Y es algo que yo no tengo, pero ni de coña, vamos. De modo que cuando se te presenta una situación en la que lo único que puedes hacer es tener paciencia, no te queda más remedio que agradecerla. Uno de esos milagros de la Noche del Destino.
Arthur Solmssenn escribió que no amamos por, sino a pesar de, y creo que es cierto en parte. Con suerte nos encontramos amando por (yo la he tenido con herberwest), pero a menudo acabamos haciendo equilibrios con las dos cosas. Últimamente he aprendido que querer a pesar puede ser un regalo. Pasa con las cosas más tontas: aprendes que puede ser una gozada visitar a los amigos que no salen de casa y que sienta mejor que cabrearse porque llaman poco.
A mí, al menos, hay que recordarme con frecuencia que no soy perfecta y no puedo pedir a los demás que lo sean. Mi propio historial de imperfección me sirve de vacuna.
Veo sufrir a algunos de mis amigos. A otros, incapaces de controlar sus propias vidas. Y cuando les miro no puedo evitar verme a mí misma hace no tanto. Lo peor no era estar perdida, sino no tener esperanzas. Nunca habría imaginado que todo el sufrimiento de entonces me sería útil ahora para ponerlo a su disposición. Cuando alguno lo pone especialmente difícil (empezando por él mismo) pienso en la cantidad de putadas que hice en mis tiempos. No me acuerdo de todas.
La tentación de explicar esta chorrada que leen ahora como una simple oda al hambre y el ascetismo es grande, lo comprendo. Pero seguro que, si lo piensan un poco, también habrán agradecido a sus amigos más enteros lo que les dan, y a los que no están en plena forma lo que les piden. A mí, los míos me enseñan el valor de la paciencia, la honestidad, la compasión y la perseverancia.